No he podido de-halo de jugar

Halo Infinite: juegos que nos catapultan a sagas enteras

Halo Infinite: juegos que nos catapultan a sagas enteras

La saga Halo es una de esas que siempre ha estado ahí y, sin embargo, nunca logró llamar del todo mi atención. Conocía el nombre, sabía que contaba mínimo con tres juegos, y más o menos ubicaba a su protagonista. No hubiera acertado nunca su nombre, pero quizás sí su aspecto. Tampoco había una razón de peso para no adentrarme en ella. Simplemente los videojuegos tipo shooter nunca atrajeron mi atención. Aunque resulta irónico decir esto después de que me hayáis visto sumergidísima en títulos como Left 4 Dead, Back 4 Blood o, más recientemente, The Anacrusis. Lo sé.

Pero, más aún, es que el componente espacial nunca fue lo mío. Y ahí sí que, de momento, puedo decir que ni siquiera la saga Mass Effect me respalda, dado que a día de hoy todavía no he jugado su tercer título. Por la razón que sea, no tengo química con las aventuras espaciales.

Sin embargo, con el paso de los años y al ir adentrándome más en el género shooter, sobre todo cuando puedo jugar con ratón y teclado, he ido pensando más en Halo y en darle la oportunidad que merece. De hecho, ver jugar a mi pareja el pasado verano al primer título de la saga me dejó con ganas de saber más. Y haber seguido las actualizaciones de lo que prometía ser Halo Infinite terminó de darme el empujoncito que necesitaba. Tanto es así que cuando la gente de Patreon votó que jugáramos a este título, no podía sino ofrecerme. ¡Y qué viaje!

La verdad es que, a estas alturas, no tiene demasiado sentido hacer un análisis de Halo Infinite, dado que está todo dicho. A nivel de historia está genial, visualmente es impresionante, la jugabilidad está cuidadísima, los mapas invitan a apartarse de la trama principal e invertir cierto tiempo en rescatar a quien lo necesite o buscar coleccionables, y sobra mencionar lo maravillosa que es la banda sonora o las frases de los enemigos. Especialmente las de los Grunts. Halo Infinite es un juegazo con todas las letras.

Así que, con permiso de la gente de Patreon, voy a aprovechar Halo Infinite para hablar de cómo los nuevos lanzamientos de videojuegos míticos pueden servirnos como catapultas a sagas que conocíamos, pero no terminaban de atraernos.

A lo largo de estos últimos años, hemos podido ver remakes y remasterizaciones de un buen número de títulos con los que hace tiempo invertíamos gran cantidad de horas. Esos que llevábamos tiempo mencionando con nostalgia a cualquier persona de nuestro entorno que se sintiera mínimamente atraída por los videojuegos o por el género en sí. Y si bien cada nuevo relanzamiento, por llamarlo de alguna manera, viene acompañado de opiniones en favor y en contra, lo que es innegable es que suponen una forma de acercar a quienes no tuvieron ocasión de jugar en su momento e incluso para introducir a nuevas generaciones.

jefe maestro a la deriva

Por supuesto, siempre habrá gente que piense que, si no has jugado a los originales, no puedes hacerte llamar fan™, pero en ésta, nuestra web enfundada en insolente color rosita, hacemos croquetas con ese tipo de opiniones. Todo lo que implique introducir a otras personas en el mundo de los videojuegos es bien recibido.

Por poner algunos ejemplos, habrá quienes en su día no pudieron jugar porque en su casa las consolas y todo lo relacionado con esta afición estaba demonizado. También está quien no pudo jugar a determinados títulos porque su ocio videojueguil dependía de la disposición y recursos de otra persona, en otras palabras: ir a jugar a casa de alguien. O quienes no sentían ningún tipo de atracción por los videojuegos o por títulos en concreto y, a partir de cierto punto de su vida, se han lanzado de cabeza. Y otras muchas razones que no procede enumerar, claro.

Asimismo, jugar en plataformas antiguas o utilizar emuladores no son —ni tienen por qué ser— del gusto de todo el mundo. O afines a las capacidades de cualquiera, ya que la torpeza tecnológica es algo que existe y debemos respetar. Y también hay que admitir que muchos videojuegos, incluso algunos de nuestros favoritos, no han envejecido del todo bien

Por lo tanto, no debería existir ningún problema en el hecho de que ciertos títulos regresen y lo hagan con un lavado de cara e incluso una serie de ajustes que los hagan ideales para cualquiera que quiera descubrir el juego. En todo caso, podríamos poner sobre la mesa por qué algunos de estos lanzamientos salen a precios desproporcionados, si estamos pagando más por lo mismo o si la inversión realmente merece la pena, dados los recursos empleados en su modernización.

Y lo mismo podríamos decir de las continuaciones de sagas míticas. Quizás haya a quien le moleste que una persona no haya jugado a títulos anteriores para iniciar sus andanzas en determinado universo. Y esto, salvo que se deba al hecho de no entender la trama por su linealidad o referencias, no tiene mayor explicación que la necesidad de alimentar su propio ego, tratando de mostrar que cuanto antes se sube alguien al carro, más true fan es. O de reafirmarse en su autoengaño tratando de diferenciar entre los verdaderos fans y los nuevos que nunca lo serán en igual medida.

Arma, Jefe Maestro y Eco-216

A mi parecer, las continuaciones que estamos viendo son —y están demostrando ser— perfectas introducciones a la mayoría de sagas. Si una persona llega a Resident Evil por alguno de sus remakes o por Lady Alcina Dimitrescu, bienvenida sea, si además quiere ampliar su experiencia con la franquicia jugando a otros títulos, perfecto. Y si no quiere hacerlo, pues tampoco pasa nada. Y lo mismo ocurre con Crash Bandicoot 4: It’s About Time o Halo Infinite. Las referencias o elementos comunes con el resto de títulos de la saga están en la justa medida como para satisfacer a fans de toda la vida, por darles un nombre, y para sembrar la semilla de la curiosidad a quienes han asomado el hocico porque les han atraído el marketing, el hype de la gente o las recomendaciones de las personas de su entorno.

Por ejemplo, yo me lancé de cabeza a Halo Infinite conociendo únicamente los sucesos del primer título de la saga y en ningún momento me he visto perdida. Tampoco he sentido la necesidad de conocer los eventos anteriores o buscar resúmenes. Asumo que habrá referencias a ciertos sucesos y la gente que lleva tiempo en su universo tendrá opiniones positivas o negativas al respecto. Yo he disfrutado como una enana recorriendo el mapa, rescatando escuadrones y buscando elementos opcionales. Me he enfrentado a todo lo que osara dispararme, riéndome con comentarios ingeniosos y diálogos de todo tipo. Me he dejado conquistar por Eco-216, Arma y Jefe Maestro. Incluso me han fascinado los villanos.

También he abusado tanto del gancho que me caí por un precipicio, la partida se guardó automáticamente y cada vez que se iniciaba volvía a caer en un loop sin fin. E incluso he mirado cómo de factible sería buscarle un huequito a la saga Halo en mi interminable lista de pendientes. En otras palabras: he exprimido al máximo mi paso por el juego.

Sin lugar a dudas, haber empezado por Halo Infinite me ha precipitado a su mundo como si hubiera jugado a su primer título cuando tocaba. O incluso más. Y no me apena en absoluto no haber asomado la cabeza antes. A fin de cuentas, existe tal cantidad de contenido, tanto en los videojuegos como en general, que disfrutarlo todo es prácticamente imposible. Tampoco lamento haber escogido dedicar mi tiempo a otros videojuegos o haber tardado en asomarme por Halo. La jugación no se hace tarde. Ni pronto. Se hace exactamente cuando cada cual se lo propone.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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