El yokai, la bruja y la casa con patas

Análisis de Ashina: the Red Witch

Análisis de Ashina: the Red Witch

Ashina: The Red Witch es el nuevo título RPG del estudio Stranga Games. Como suele ocurrir con los juegos independientes, ha sido financiado por el fandom mediante una campaña en Kickstarter. Guarda relación directa con Red Bow, un juego del mismo estudio lanzado en 2020, y del que es secuela directa. Asimismo, Ashina actúa como precuela de My Big Sister, de 2018. Todo un Strangaverso.

Ash vive inmersa en su vida rutinaria, siempre de casa al trabajo. Se encuentra muy unida a su hermana Tena, de naturaleza mucho más despreocupada. Aunque son muy diferentes, el cariño de las hermanas es patente y son un apoyo mutuo desde la pérdida de Roh, su madre. Ambas se sienten atrapadas en sus quehaceres y sueñan con un futuro con menos cargas económicas y mayor felicidad.

Una noche Ash se encuentra con Tanto, un travieso yokai que le roba el collar que heredó. Cuando sale de su apartamento para perseguirle, descubre con sorpresa que ya no está en la ciudad sino en el mundo espiritual. Decidida a recuperar el único recuerdo de su madre, nuestra protagonista deberá también rescatar a Tena, atrapada por una bruja con ansias de venganza.

Ash explora el cuarto de Muma y mira un disfraz con capa y máscara de calavera

Oculta tras un diseño desenfadado, la historia de Ashina: The Red Witch se torna siniestra por momentos

Para manejar a Ash podremos utilizar tanto el teclado como el mando. Además de interactuar con los objetos, podremos mantener conversaciones con los NPCs, averiguando datos sobre cada espíritu que conozcamos. La mecánica del juego es bastante sencilla: prácticamente todo el rato consiste en buscar determinados objetos, bien sea para dárselo a algún personaje o para combinarlo con otro de la estancia y avanzar. No hay puzles complejos, fuera de algún ítem poco accesible o que nos cueste ver.

Aparecen, además, ciertas acciones opcionales, pero que no guardan repercusión con el final de la historia. Indagar las opciones de respuesta a los personajes que encontremos y buscar utilidad a objetos aparentemente inservibles será lo que nos sirva para conseguir la mayor parte de los logros del juego.

Aun cuando parece un juego tranquilo e incluso cómico, la historia que narra es bastante oscura. Aparecen menciones a muertes violentas, con lo que no es un juego apto para un público joven o particularmente sensible. Sin embargo, y al contrario que ocurre con My Big sister, las imágenes que nos presenta no son desagradables o aterradoras.

Gráficamente, el juego utiliza sprites tipo pixel art, recordándonos a los RPG japoneses clásicos como Legend of Mana. En este aspecto, mantiene idéntica estética a los otros dos títulos de la saga, con lo que si decidimos jugarlos en “orden” no notaremos grandes cambios. De hecho, comparte gran parte de las pantallas con ambos juegos. El diseño de la ciudad y de los diversos escenarios es luminoso y colorido, invitándonos a recorrerlo en profundidad, aunque ya hayamos completado el objetivo necesario para pasar a la siguiente zona. La música utiliza instrumentos japoneses tradicionales como el shamisen, y no es invasiva ni repetitiva en ningún momento.

Respecto de la traducción, el castellano no aparece, por el momento, entre los idiomas a elegir. Posiblemente se trate de una característica para incorporar en un futuro parche, ya que los otros títulos del estudio sí están disponibles en nuestro idioma.

Vini el espíritu cuenta a Ash que puede repararlo todo, salvo los matrimonios

Bueno, tampoco había falta ser tan específico

Nuevamente, y siguiendo la línea de Stranga, el juego es bastante corto y puede completarse en unas 5-6 horas aproximadamente. La historia se divide en capítulos, y al terminar la partida se desbloqueará la opción de seleccionar el episodio que deseemos para así poder rejugarlo y conseguir los logros y objetos que nos hayamos dejado atrás. Sin embargo no tenemos pistas acerca de qué nos falta o lo que debemos hacer para completarlo todo, con lo que explorar cada rincón y agotar diálogos se convierte en algo fundamental.

Respecto del apartado técnico no he encontrado al jugar ningún bug o problema que me dificultase el avance. Sí resulta algo molesto el tener que seleccionar el idioma cada vez que inicio el programa, así como cambiar la resolución de pantalla y volumen a los deseados.

Ashina: The Red Witch ha sido una sorpresa muy agradable. Aunque tiene un planteamiento aparentemente simple, tanto la historia como la jugabilidad hacen que sea un título muy ameno. No plantea acertijos excesivamente complicados, lo cual me ha llevado a disfrutar del ambiente y la narración durante las horas que duró mi partida. Un viaje siniestro, pero particularmente agradable.

Clave proporcionada por GrabTheGames.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Cosplayer, otorrinolaringóloga, streamer y, sobre todo, mamarracha profesional. Cuqui del almendruqui que no dudaría en sacarte las muelas por tus "incorrecciones políticas"

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