El mundo se va a la mierda. El mundo, hogar de gente cerda (El Reno Renardo, 2021)

Análisis de Endling

Análisis de Endling

En un evento de videojuegos, de cuyo nombre no puedo acordarme, mostraron imágenes de Endling, un título de apariencia cuqui que escondía —aunque no mucho— una historia desoladora. Y aunque no soy demasiado de lanzarme a los brazos de la tragedia, no podía decir que no a una madre zorro que trata de sobrevivir junto a sus cachorros.

Endling – Extinction is Forever, o simplemente Endling, es una pequeña aventura de supervivencia que pondrá a prueba nuestro instinto maternal. Durante las aproximadamente 5 horas que puede llevarnos completar el juego, nos pondremos en la piel de una zorra cuyo entorno está cambiando de forma hostil.

El mensaje de este título está claro: el mundo se va a la mierda. O más bien, nos lo estamos cargando, y ello afecta a la flora y la fauna que nos rodea. Por si no nos habíamos dado cuenta. Y en este sentido el juego no se anda con medias tintas.

Sin ir más lejos, el Endling comienza con un incendio del que debemos huir con nuestra protagonista todavía embarazada. Una vez logramos alcanzar la guarida y dar a luz a los cachorros, tendremos la opción de seleccionar su pelaje a nuestro gusto. Este gesto, que en un principio puede parecer algo nimio, busca que, en parte, los hagamos nuestros. La desarrolladora quiere que nos impliquemos con la historia y sus protagonistas.

Desde ese momento, nuestro principal objetivo será buscar alimento para nuestros pequeños. Pero las desgracias no vienen solas, y pronto, uno de nuestros cachorros será robado por un ser humano. Por supuesto, ir tras su pista formará parte de nuestras prioridades. Y así, la dinámica del juego queda establecida.

Endling está fragmentado por noches, hasta un total de 30. Esto hace que resulte muy cómodo jugarlo cuando no disponemos de mucho tiempo o no sabemos cuánto podremos dedicar a la sesión. Sobre todo, porque se trata de tramos cortos que no cuesta demasiado completar. Asimismo, el juego se guardará automáticamente cada vez que volvamos al refugio, por lo que morir implicará reiniciar la jornada.

Se trata de un título simple, pero no sencillo. Es decir, deberemos alimentar a nuestros cachorros y garantizar su supervivencia, a la vez que tratamos de seguir el rastro de nuestro pequeño secuestrado. Pero esto nos llevará a alejarnos más de la cuenta, en más de una ocasión, y pagar las consecuencias de cara a la siguiente noche. Especialmente, porque encontrar alimentos no siempre es tan fácil como puede parecer en un inicio.

Si al terminar la noche no hemos alcanzado una de las guaridas, los cachorros comenzarán a consumir energía rápidamente, por lo que es importante planificar bien nuestras salidas. También hay que tener en cuenta lo que nos alejemos para saber cuándo es momento de volver, y qué camino escoger.

Sigilo en Endling

En caso de que nuestros pequeños se queden sin energía, su vida correrá peligro. Un marcador nos indicará qué cachorro sufrirá las consecuencias del hambre, y encontrar comida cuanto antes será más prioritario que nunca.

Cada alimento proporciona cierta cantidad de energía —por ejemplo, las bayas aportarán menos que una lata de comida—, lo cual es importante tener en cuenta a la hora de gestionar nuestra jornada. Además, dormir en la madriguera curará nuestras heridas. Aunque debéis saber que entrar en la guarida y dar por terminada la noche demasiado pronto supondrá un coste en la energía de nuestros cachorros.

También contamos con la opción de llevar con la boca alimentos o a uno de los pequeños, aunque ello nos impedirá realizar algunas acciones como, por ejemplo, escalar. Si bien lo primero será más una técnica para alargar nuestra jornada o, en todo caso, para asegurar que llegaremos al refugio a tiempo. Y lo segundo solo será necesario si hemos descuidado a los cachorros.

Cabe decir que, en Endling, la historia tiene un ritmo irregular. Es decir, saldremos de la madriguera cada noche, abriremos el mapa, observaremos si se ha abierto algún camino nuevo y decidiremos nuestra ruta. De hecho, durante buena parte de las noches, la trama en sí no avanza. Sin embargo, en determinados momentos (o jornadas) descubriremos un nuevo rastro de nuestro cachorro secuestrado.

De todos modos, aunque no sigamos una historia lineal, si observamos el entorno, veremos que sí están ocurriendo cosas en realidad. De hecho, el verdadero mensaje de Endling se encuentra en lo que muestra más allá de nuestra aventura de supervivencia familiar. A lo largo de la partida veremos tanto las consecuencias del incendio forestal que da comienzo al juego, como la deforestación que va abriéndose paso, una fábrica vertiendo residuos o basura repartida por el mapa. Imágenes poco sutiles que generan todo tipo de sentimientos, desde la angustia hasta la rabia. Y, sobre todo, mucha impotencia.

En cuanto a las mecánicas, cabe decir que contamos con varias acciones —ladrar, saltar, escalar, acariciar a nuestros cachorros, etc.—, pero la más importante será la de olfatear. Gracias a ella, encontraremos alimentos, siguiendo rastros marcados en verde, o hallaremos pistas del cachorro robado, si vamos tras los morados. Estas pistas, que formarán una imagen vaporosa de las andanzas del secuestrador, irán apareciendo a lo largo de las 30 noches y estarán formadas por bloques de tres. Seguirlas es importante, pero no debemos olvidarnos de continuar gestionando nuestra energía o lo que nos alejemos del refugio.

Por su parte, los cachorros desbloquearán una serie de habilidades que nos serán de mucha ayuda, ya sea desactivando trampas o accediendo a determinados lugares, por ejemplo. Aunque es difícil saber cuándo o cómo aprenderán estas nuevas acciones y es fácil que acabemos ignorando la mecánica. Asimismo, deberemos tener cuidado con el camino que escogemos para desplazarnos, dado que los pequeños no podrán acceder a cualquier lugar. Y, de igual modo, es importante vigilar que no se queden demasiado atrás, lo cual nos obligará a no tomarnos el juego como una speedrun.

Rastros en Endling

Endling no invita demasiado a la exploración, debido a la necesidad de gestionar tanto la energía de los cachorros como el tiempo que permanecemos fuera de una guarida. Y es una pena porque, consultando el mapa, podremos obtener información bastante útil sobre caminos bloqueados y desbloqueados, la presencia de algunos enemigos, guaridas y atajos. Por lo que, aunque el apartado audiovisual invita a recorrer el escenario en profundidad, la gestión de nuestra supervivencia hará que optemos por un paseo más prudente.

Además, en ocasiones puede resultar tremendamente injusto, ya que no será raro cruzarnos con un enemigo inesperado que logre tirar por la borda nuestro progreso. Ya sea obligándonos a dar un rodeo que consuma nuestra energía, o porque consiga atraparnos y obligarnos a repetir la noche. Y es que encontraremos diferentes enemigos —algunos más letales que otros—, desde el peletero hasta el carroñero, pero todos dispuestos a acabar con nuestra vida. Tratar de esquivarlos o distraerlos forma parte de la gestión de la noche. Así como diversas trampas.

Dentro del apartado técnico, cabe decir que podemos jugar tanto con teclado como con mando, aunque a mí me resultó mucho más cómoda la segunda opción. Además, permite elegir el tipo de controlador que utilizaremos. También cuenta con un modo para daltónicos, dentro de los ajustes de accesibilidad, donde podremos seleccionar tipo y severidad para regularlo a necesidad. También se encuentra disponible en varios idiomas, entre ellos el nuestro y el catalán.

Si tuviera que sacarle una pega sería la ausencia de selector de capítulos. Si bien comprendo la decisión, la verdad es que se trata de algo que eché en falta a la hora de plantearme rejugar el título. Y es una pena, porque su corta duración invita a hacerlo. También es cierto que no cuenta con múltiples finales o coleccionables de ningún tipo.

Cabe destacar que no estamos ante un juego para todos los públicos. Si bien se trata de un título visualmente precioso, su contenido no va en sintonía. Y aquellas personas sensibles, especialmente en lo que al sufrimiento animal se refiere, pueden encontrarse ciertas escenas algo desagradables y que dejan mal cuerpo. Tampoco se trata de un juego amable u optimista, sino más bien una exposición devastadora de una realidad que no nos es indiferente (o no debería). Endling es un título crudo con una máscara entrañable al que recomiendo asomarse con cautela y sabiendo a lo que nos enfrentamos.

Clave del producto proporcionada por Herobeat Studios.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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