Oto-men dispuesto a ligar

Birushana: Rising Flower of Genpei

Birushana: Rising Flower of Genpei

Desde hace algún tiempo, principalmente por falta de horas en el día, tengo en pausa mi afición tanto a las visual novel como, en concreto, a los otomes. Sin embargo, ya sabéis que en esta web somos más que fans de los mismos, teniendo temporadas en las que todas jugamos al mismo para poder comentar entre nosotras los amoríos que nos vamos encontrando (¿recordáis la época en la que hicimos que todo el mundo se descargase Mystic Messenger?). Por ello, aun sabiendo que no suelo tener tiempo para dedicárselo, tengo tendencia a ir revisando de vez en cuando los que se van publicando, y hace poco hubo uno que llamó mi atención. De pronto, en la eShop de Nintendo Switch apareció una portada con un montón de señores guapos: Birushana: Rising Flower of Genpei. Y quién soy yo para decirles que no a unos señores guapos en kimono. 

La historia de Birushana (acortando el nombre por motivos evidentes) nos sitúa en el Japón de la época del emperador Go-Shirakawa, quince años después de la rebelión Heiji y unos años antes del inicio del primer shogunato. Sí, efectivamente, es de los que nos colocan en una época histórica concreta, con hechos más o menos verídicos y con personajes que existieron en el mundo real. Miradlo como un equivalente a romancear gente estrechamente relacionada con la política durante el reinado de Alfonso VII de León. Sin embargo, quien no existió fue nuestro personaje principal, Shanao, que será quien se encargue de llevarnos a través de esos romances tan… didácticos. Más o menos. Shanao se nos presenta como un hombre, el famoso último heredero del clan Genji, que vive escondido en las montañas de Kurama para así evitar los posibles ataques del clan rival, los Heike. Pero no todo es lo que parece, porque Shanao es en realidad una mujer. Una mujer que guarda un gran secreto. 

La trama comienza cuando en nuestro entrenamiento diario, Shungen, quien podríamos considerar nuestra mano derecha, acaba cayendo en la trampa de Noritsune Taira, un miembro del clan rival que estaba en la búsqueda de Shanao para competir con él. Esa competición no se queda en un simple cruce de espadas, sino que su idea es ver quién consigue encontrar y acabar con Benkei Musashibo, un monje que está aterrorizando al clan llevándose sus espadas y terminando con la vida de quien no quiere entregarle la suya. Esto obligará a Shanao a salir de su escondite y, trama sobre trama, a formar parte de la historia de Japón, además del corazón de quien elijamos (o lo haga el propio juego). 

Tendremos cinco personajes diferentes que podremos romancear, cada uno de ellos con sus características y su propia historia encajada tanto en la trama como en la situación histórica que se recrea. Esto hace que en nuestra primera partida no tengamos la posibilidad de romancear a dos de ellos, porque hay ciertos elementos que hacen que deriven a rutas con historias bastante sujetas a spoilers tempranos. Pero no importa, porque probablemente acabéis queriendo rejugarlo más de una vez. Esos personajes son:

Tomomori Taira: Hijo de Kiyomori Taira, líder militar, pertenece al clan Heike. Es de los que piensan antes de actuar y le preocupa el futuro del clan. 

Noritsune Taira: Sobrino de Kiyomori Taira e hijo de Norimori Taira. Cree que el clan es débil por haberse acomodado y quiere ser el mejor guerrero para demostrar lo que todos deberían hacer.

Benkei Musashibo: Un antiguo monje del monte Hiei, ahora vaga por los dominios de los Heike. Es bueno y amable, pero no duda cuando hay que luchar en serio.

Shungen: Compañero de Shanao durante toda su vida, está destinado a protegerla. Es una de las pocas personas que conoce su secreto.

Yoritomo Minamoto: Hijo de Yoshitomo Minamoto, vive en el exilio desde los sucesos de la rebelión. Su deseo es restaurar el poder de su clan, consigo mismo al mando.

Cabe destacar que, si bien en muchos otomes somos capaces de dirigir de forma muy fácil nuestras frases de ligue para conseguir la ruta elegida, en Birushana no lo vamos a tener tan sencillo. Durante las conversaciones aparecerán diferentes elecciones, y cada una de ellas irá aumentando un color diferente representado con una flor de loto. La cosa es que no sabemos cuál aumentará cada color, y además todas las elecciones influirán en nuestro futuro romance. Incluso sin estar delante el señor al que nos queremos ligar. Porque nadie dijo que ligar en el Japón feudal era fácil.

Shanao y Tomomori

Si bien las mecánicas de Birushana no tienen, en general, nada destacable, lo cierto es que cuenta con todo lo necesario para que tampoco echemos nada de menos. Todo se maneja de forma sencilla con un botón para avanzar la lectura, pero también podremos revisar las líneas de diálogo anteriores. Por si os pasa como a mí y a veces le dais demasiado rápido al botón por las ansias de saber más. Además de eso, también tendremos disponible permanentemente una pantalla con todos los romances y una barra con su nivel, la posibilidad de guardar cuando y cuantas veces queramos, y el diccionario. Sí, un diccionario, que ya os confirmo que vais a consultar más que en vuestra época estudiantil, porque en realidad es más una enciclopedia de sucesos y lugares que se van mencionando en el juego. Y, creedme, van a mencionar muchísimos.

Con el apartado audiovisual sucede como con las mecánicas, no destaca, pero tampoco decepciona. Sobre todo si hablamos concretamente de la parte visual. Lo normal en este tipo de juegos es encontrarnos con la típica pantalla con personajes estáticos, además del recuadro inferior en el que podremos ir leyendo lo que sucede. En cambio, aquí nos encontramos con que esos personajes no son tan estáticos como siempre. Y es que aparte de los cambios de expresión y gestos sencillos también podremos ver combates con espadas y bastante acción. Siguen siendo imágenes estáticas, aunque esas posiciones extra y sus cambios rápidos le dan cierta acción a la trama. Por supuesto, como suele ser la norma en los otomes, todo esto tiene estética manga/anime, y tan bien dibujados que todo el mundo es muy guapo. Tanto, que incluso te da pena no poder romancear también a Shanao. En cuanto al audio, se las arregla para que tanto la música como los efectos de sonido nos ayuden a transportarnos a lo que creemos que sería Japón hace casi mil años. Un buen conjunto en el que nada falla. Lo único que quizá se echa de menos es, como suele pasar en estos títulos, la traducción al español. Pero paso a paso, cada vez se traducen más al inglés y pronto empezará a aumentar el número en español, es una batalla que vamos ganando.

Shanao enfadada rodeada de soldados.

Una de las cosas que más destacan en Birushana es la propia personalidad de Shanao. Si bien en muchísimos otomes la protagonista es un personaje plano hecho para que, de alguna forma, todo el mundo pueda meterse en su papel, en el caso de Shanao sucede todo lo contrario. Ella tiene una personalidad fuerte, que no se deja amedrentar y que, sin dejar de preocuparse por sus amigos, es capaz de enfrentarse a cualquier situación. Quiero creer que esto es porque la dirección actual de este tipo de juegos es hacia personas que no piensan que la mujer debe ser sumisa incluso en producciones dirigidas de forma específica hacia nosotras, sino que, simplemente, las mujeres también tenemos diferentes personalidades. 

Birushana: Rising Flower of Genpei es ese tipo de otome que tanto echaba de menos. Una montaña rusa de emociones elijamos la ruta que elijamos y que, sin ninguna duda, le va a encantar a cualquier persona que tenga un mínimo de interés tanto en el romance como en la historia japonesa (a menos que esperen algo 100% riguroso, claro está). Y, lo mejor de todo, es que no solo Shanao tiene un secreto, pero eso os tocará descubrirlo a su debido tiempo.

 

Clave de prensa proporcionada por Idea Factory.

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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