El conejo no está aquí

Análisis de F.I.S.T. Forged in Shadow Torch

Análisis de F.I.S.T. Forged in Shadow Torch

Guerra de furries contra máquinas en una sociedad dieselpunk. Podemos decir muchas cosas de F.I.S.T. Forged in Shadow Torch, pero hay que reconocerle que el argumento no es algo que veamos todos los días. Esto es lo primero que llama la atención, pero hay mucho más allá. Además, si nos sabe a poco disponemos de una versión física lanzada por Meridiem Games y que viene acompañada de litografías, pegatinas y la caja metálica para el juego.

F.I.S.T es un título desarrollado por la compañía independiente china Ti Games. En él se nos presenta a Ray, un excombatiente del Ejército de Resistencia que sobrevive como buenamente puede tras la derrota contra la Legión Robótica. Las máquinas oprimen a los habitantes de Ciudad Antorcha, donde se desarrolla la acción, y los conatos de rebelión no son escasos. Contrariamente a sus deseos, Ray se vuelve a ver inmerso en el conflicto a raíz de la detención de su amigo Urso, ante la certeza de que si no lo rescata será ejecutado. Toma entonces un arma, que no es otra que un guante sobredimensionado con el que abrirse paso entre los diversos robots, y emprende una búsqueda por la caótica ciudad.

Rayton mira a cámara con cara de enfado

La estética y la distopía que supone un futuro son suficientemente llamativas de por sí, pero además F.I.S.T. cuenta con un elenco de protagonistas de lo más variopinto. Osos, ratas, gatos y, por supuesto, conejos, como el mismo Rayton. La construcción de los personajes es sólida y sus diferencias están bien marcadas. Algunas razas incluso cuentan con su propio lore, como es el caso de la banda de las ratas. Todo ello se complementa con una excelente actuación en doblaje, disponible en inglés y chino. Aunque las voces sólo se encuentran en estos dos idiomas, está subtitulado completamente al castellano, con lo que no tendremos problema alguno en la comprensión.

F.I.S.T. es, sobre todo, un metroidvania. Sin embargo, carece de algunos de sus elementos característicos, como la pérdida de objetos o monedas cuando Rayton muere a manos de sus enemigos. Muchas veces no castiga tanto como puede ocurrir con Hollow Knight o Blasphemous, y por sus mecánicas llega a sentirse a veces más bien como un juego de plataformas. Además, nos ofrece posibilidad de seleccionar el grado de dificultad entre fácil o normal y puede cambiarse en cualquier momento. El escenario, a pesar de estar modelado hasta el mínimo detalle y dar la sensación de tridimensionalidad, nos permite el movimiento únicamente en sentido lateral. Aparecen dos tipos de coleccionables que nos harán estrujarnos el cerebro si queremos ser completistas: los pósters y las semillas.

Como sucede en el género, iremos desvelando el mapa conforme avancemos en la exploración, y se marcarán teletransportes, puertas y elementos de interés. Todo el diseño de niveles invita a la exploración, con pequeños recovecos en los lugares más inesperados, y zonas a las que solamente podremos acceder tras desbloquear determinados talentos. Contamos  con tres armas principales: un puño gigante, un taladro y un látigo eléctrico. Conforme avancemos en nuestra partida lograremos nuevos talentos a cambio de monedas y objetos clave, que nos servirán tanto para hacer daño como para realizar combos que aumenten nuestra probabilidad de éxito. También es imprescindible regresar a zonas ya exploradas para desvelar ítems secretos para conseguir habilidades que nos permitan avanzar.

Rayton aparece en la estación de metro abandonada

Si, al igual que fue mi caso, elegimos para jugar una Nintendo Switch Lite, hay que destacar que no aparecen problemas de rendimiento ni caídas de frames. Esto es fundamental en los títulos que, como éste, requieren bastante precisión durante las batallas o determinados saltos. Porque no todo en F.I.S.T. es pelear, sino que aparecen fases de sigilo y algunos puzles. El combate es asequible la mayor parte del tiempo, que no sencillo precisamente. Aparece un pico bastante significativo de dificultad en los últimos jefes, y tendremos que hacer uso de toda nuestra habilidad y esfuerzo si queremos ver el final del juego. Hay varios tipos de enemigos, aunque las formas de ataque siguen patrones bastante similares y, exceptuando a los jefes, no supondrán gran dificultad si su número es reducido.

F.I.S.T. Forged in Shadow Torch es un título que no innova, pero que sabe coger elementos acertados de otros juegos del género y reunirlos en su favor. El dinamismo del combate, los escenarios distópicos y llamativos y un elenco de doblaje muy acertado son sus puntos fuertes, y lo abierto del final nos deja la esperanza de una segunda parte como mínimo a la altura de la primera.

Clave proporcionada por Meridiem Games.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Cosplayer, otorrinolaringóloga, streamer y, sobre todo, mamarracha profesional. Cuqui del almendruqui que no dudaría en sacarte las muelas por tus "incorrecciones políticas"

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