Para darle como cajón que no cierra

Análisis de A Little to the Left: Cupboards & Drawers

Análisis de A Little to the Left: Cupboards & Drawers

Hace ya algunos meses os traje a nuestra web un análisis de A Little to the Left, un título que, a pesar de las risas generales en su presentación por ser un juego de ordenar, ha atraído como polillas a las personas que, como yo, están un poco mal de lo suyo. Primero fue la renovación de casas y House Flipper, luego la limpieza de roña y PowerWash Simulator, y ahora toca ordenarlo todo al milímetro porque qué gustito da en el cerebro ver todas esas cosas recién colocadas con nuestras propias manitas. Y por eso, cuando vi la oportunidad de volver a este título con A Little to the Left: Cupboards & Drawers, su nuevo DLC, no me lo pensé ni medio segundo. Que una tiene sus adicciones, no nos vamos a engañar. 

Como bien dice el nombre del DLC, Cupboards & Drawers, lo que nos vamos a encontrar aquí son principalmente alacenas y cajones. Aunque no penséis que va sólo de objetos relacionados con la cocina, porque por un lado nos encontraremos con despensas en las que guardar comida o platos, pero por otro también nos plantearán puzles con armarios dedicados de forma exclusiva a trofeos, así como los cajones podrán ser tanto de tenedores, como de aparejos de pesca o de costura. O, si nos venimos muy arriba, incluso de espadas o monedas antiguas. Como veis, tendremos un poco de todo, aunque siempre utilizando los mismos elementos centrales.

Las mecánicas que nos tocarán utilizar en A Little to the Left: Cupboards & Drawers no han variado mucho desde el juego base. Todo se limitará a coger un objeto y llevarlo al que creemos que será su sitio correspondiente, encajando de forma perfecta si lo es, o cayendo torcido para indicarnos que por mucho que nos empeñemos, ese no es su sitio, que sigamos probando. Esto puede parecer que facilita mucho las cosas, pero nada más lejos de la realidad, porque lo cierto es que esta vez tendremos tantos objetos en pantalla que en más de una ocasión nos encontraremos vaciando los cajones por completo para ver si conseguimos entender por dónde deberíamos empezar. Y es que alguna vez veremos marcas que nos darán una pista de dónde encaja cada cosa, o la propia forma del separador, aunque no siempre será tan sencillo y la pista puede llegar a estar escondida entre las vetas de la madera. Que no nos lo van a dar todo masticadito.

Sin embargo, este es un título que sigue entrando en la categoría cozy, y no solo por sus colores pastel y su gatito blanco tan mono, sino porque es un juego que quiere que te lo pases bien jugando y que se niega a que te frustres. Para ello, sigue manteniendo dos mecánicas de ayuda que podemos utilizar o no, porque a veces sí que querremos sacarlo sin ayuda y exprimirnos bien el cerebro. La primera, y la más sencilla, es la de poder dejar un puzle de lado y pasar al siguiente, pudiendo volver en cualquier momento cuando se nos ilumine la bombilla de las ideas. La segunda, la más directa, la sección de pistas, en donde la mayoría de las veces nos encontraremos prácticamente la solución, porque van de forma directa a lo que más se complica del tema. Y como las dos opciones tienen que activarse a propósito, no caeremos en la tentación porque sí, como quien buscaba las soluciones de las sopas de letras al final del libro mientras disimulaba diciendo “sólo una y ya está, después lo hago yo”.

Algo que también sorprende del DLC es el hecho de que tenga tanto contenido. Si bien no son una enorme cantidad de escenas, lo cierto es que al haberlas hecho tan enrevesadas y llenas de cosas el tiempo de juego se amplía muchísimo. Tanto que tranquilamente podríamos considerar que es la mitad de lo que es el juego base, y eso en un indie no es precisamente moco de pavo. Todos los objetos son nuevos, no se repiten en ninguno de los puzles, y presenta ideas nuevas llevándonos al límite de los conceptos de armarios y cajones, encontrándonos con joyeros, colecciones de videojuegos o cajas de plumas. Cosas que quizá no habríamos pensado, pero no nos queda más remedio que darles la razón porque claramente son lo que prometen.

A Little to the Left: Cupboards & Drawers es un DLC de los que merecen la pena si el juego base ya te gustó en su momento. Es un DLC de esos que nos hacen volver con gusto a un lugar acogedor que nos ofrece la satisfacción de verlo todo perfectamente ordenado. En comparación con el título principal, tiene una duración que merece la pena, además de algunos puzles en los que tendremos que darle alguna que otra vuelta, porque como nos pille con cierto despiste quizá nos atasquemos un poco. Con la consecuente reacción de “¿Cómo no lo vi antes? ¡Es así!”. Porque, creedme, os va a suceder más de una vez, sobre todo cuando estéis intentando conseguir las estrellitas de ordenación alternativa. Nuestro propio gomet dorado.

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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