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Análisis de DreamWorks All-Star Kart Racing

Análisis de DreamWorks All-Star Kart Racing

He perdido la cuenta de las veces que he visto las películas de Shrek. Además, soy la clase de persona que se sigue riendo con los chistes, aun sabiendo los diálogos. Adoro su historia y, más si cabe, sus personajes. Es por esto que ver a Shrek, Fiona y al Gato con Botas al volante en DreamWorks All-Star Kart Racing me generó una necesidad que no sabía que existía. Sobre todo cuando hace unos meses os hablaba de mi problema con los juegos de carreras.

DreamWorks All-Star Kart Racing no se anda con tonterías y, según iniciemos el juego por primera vez, nos dará la bienvenida con un tutorial corto, pero suficiente. Será aquí donde conozcamos, que no aprendamos, sus nociones básicas, como la importancia de recolectar notas musicales o la finalidad de las liras. Sin embargo, no será hasta comenzar a jugar como tal que no terminaremos de hacernos a las mecánicas. No porque éstas no sean claras, sino porque cada explicación viene acompañada de una ralentización de tiempo que no siempre beneficia a la acción que debemos realizar.

Tampoco ayuda en este punto que las voces sean en inglés. Tendremos que elegir si hacer oído o leer el diálogo entre Shrek y Asno o atender al cuadro informativo, y a continuación hacer lo que nos han explicado. Tampoco es que pase nada por fallar o que sean mecánicas complicadas, simplemente no termina de sentirse bien integrado. Por suerte, no tardaremos en superarlo y podremos consultar sus puntos clave en el menú correspondiente en caso de ser necesario. Además, todo el mundo sabe que aquí se aprende jugando.

Antes de ponernos los guantes de conducción, tenemos varias opciones: juego en solitario y multijugador tanto local como en línea. En esta última, podremos crear una sala privada o dejar que el matchmaking haga lo suyo. Y si optamos por el multijugador local, podremos conectar hasta cuatro mandos y jugar en pantalla dividida. En cualquier caso, corramos con otras personas o por nuestra cuenta, el progreso en los circuitos y copas se irá sumando.

Y es que disponemos de varias modalidades de juego. En Carrera libre configuraremos la partida al gusto, eligiendo la dificultad de la IA, el número de vueltas o el anfitrión troll, entre otras cosas. Los Desafíos nos proponen diversos retos, incrementando su dificultad conforme completemos los niveles. En Contrarreloj deberemos superar los circuitos en tiempo récord. Y, por supuesto, contaremos con Copas, donde obtendremos trofeos si conseguimos el primer puesto tras correr en cuatro circuitos. En esta categoría, podremos escoger entre cuatro dificultades según nuestra destreza al volante o el nivel de reto que queramos afrontar.

Captura de pantalla de DreamWorks All-Star Kart Racing. Fiona y Shrek

Al conseguir el primer puesto en las diferentes Copas, desbloquearemos pilotos. También será como obtendremos partes para el kart del personaje que hayamos utilizado. Algo que nos obligará a jugar con todos ellos, al menos si queremos tener todo el contenido disponible. Y es que cada personaje y kart cuenta con sus propias estadísticas, haciendo muy jugosa la idea de utilizar siempre lo mismo. Sea por que consideramos que es mejor, porque se adapta a nuestra forma de jugar o por pura simpatía.

Además, cada personaje tiene su propio kart y objetos en el circuito, aunque mi parte favorita son sus comentarios a sus compañeros de las películas. Así, escucharemos al Gato con Botas saludar a Shrek y Fiona y utilizar su propia bota para entorpecer al resto de pilotos. Mientras que Po interactuará con Tigresa y atacará con baos. Y no serán los únicos, ya que estarán presentes personajes de Cómo entrenar a tu dragón, El bebé jefazo o Los tipos malos, entre otras películas de la franquicia.

Podremos consultar todo lo desbloqueado en el Garaje, desde el propio menú principal, y así conocer las estadísticas de cada vehículo y personaje antes de iniciar la partida. Por si no queremos perder demasiado tiempo en la sala de espera a la hora de jugar. En cualquier caso, si vamos a competir contra otras personas, la partida no comenzará hasta que todo el mundo esté preparado.

Una vez en el circuito, la suerte está echada. Nuestro objetivo, aparte de ganar, será conseguir notas musicales para desbloquear el poder del troll y entorpecer el camino del resto de pilotos con objetos que recogeremos atravesando cajas. A lo largo del recorrido recolectaremos dichas notas hasta llenar un medidor, tras lo cual podremos activar un potenciador que nos dará algo de ventaja. O nos permitirá recortar distancia con el resto de pilotos, según el caso. Pero eso no es todo. Estos personajes de la homónima saga de DreamWorks harán las veces de anfitriones, afectando al circuito de diversas formas, como aumentar el número de notas musicales o rampas que encontraremos, entre otras.

Por su parte, si vemos una lira, no deberíamos dudar en dirigirnos a ella, ya que creará un atajo que nos permitirá recortar un buen tramo. Aunque para beneficiarnos de éste, tendremos que alcanzar las siguientes dos liras antes de que desaparezca el recorrido, de lo contrario podríamos caernos fuera de la pista. Y es que los circuitos serán tan sinuosos como frenéticos, obligándonos no sólo a tomar bien las curvas, sino también a esquivar múltiples obstáculos. Y si aprovechamos las curvas, o las zonas de derrape, para poner de lado el kart, conseguiremos algo de propulsión. Tal y como ocurre al comienzo de la carrera si acertamos las pulsaciones previas al acelerón inicial.

Captura de pantalla de DreamWorks All-Star Kart Racing. Fiona sobre un atajo.

Algo que no termina de estar bien implementado en DreamWorks All-Star Kart Racing es precisamente lo que se refiere a obstáculos y objetos. Si bien será sencillo esquivar los propios del mapa, con los ataques de otras personas no tendremos tanta suerte. Hasta tal punto que a menudo ni siquiera sabremos qué nos ha golpeado o por dónde nos ha venido el ataque. Esto se debe a que no contaremos con un marcador que indique que algo se acerca. Tampoco notaremos mucho cambio en las animaciones correspondientes a cada objeto.

Lo que sí veremos en todo momento será el mini mapa que nos permite situarnos (y al resto de participantes) en la pista, así como la forma del circuito o dónde se encuentra la meta. Aunque siempre queda la opción de desactivarlo si no le vemos utilidad. El menú de ajustes es bastante sencillo, reduciéndose a la regulación del sonido, la selección de idiomas o la activación de la aceleración automática, entre otras cosas. Y si queremos echar un vistazo a los récords obtenidos en nuestras partidas, podremos encontrarlos entre el contenido adicional. Junto al apartado de ayuda y los coleccionables.

Podremos hacernos con estos coleccionables si prestamos la debida atención en la pista, ya que a menudo se encuentran en pequeños desvíos o en zonas fáciles de ignorar. Y dado que las carreras, en principio, están compuestas de tres vueltas, no será raro dejarlos atrás. Por suerte, la rejugabilidad es la mayor virtud del género, y tarde o temprano nos haremos con ellos sin mayor problema.

En cuanto a los circuitos de DreamWorks All-Star Kart Racing, podríamos decir que brillan por su variedad. A través de ellos visitaremos localizaciones inspiradas en las películas, como el Reino de Muy Muy Lejano de Shrek o el Zoo de Nueva York de Madagascar. Además, se trata de circuitos sencillos pero repletos de elementos a tener en cuenta, tanto por los objetos y obstáculos antes mencionados como por los cambios del propio escenario. Eso sí, no tardaremos en aprendernos los recorridos y dónde se encuentran las liras.

Lo que quizás no llega a estar del todo a la altura es el apartado audiovisual. Si bien el juego no se ve nada mal, está lejos de ser espectacular, aunque tampoco es una cuestión esencial en el género. Esto será más evidente en los momentos de podio, ya que los escenarios en general están muy bien hechos. Por su parte, durante la carrera veremos a los personajes realizar gestos hacia la pantalla, que no será raro perdernos por estar pendientes de lo que ocurre en la pista, pero que aportan algo de chispa al juego.

Captura de pantalla de DreamWorks All-Star Kart Racing. Shrek y Po.

No ocurre lo mismo con algunas frases o sonidos que emiten los personajes. No tanto por que sobren, sino por la calidad del audio. Así, por ejemplo, el bufido del Gato con Botas resulta especialmente molesto. Algo parecido ocurre con las voces, ya que no sólo se echa en falta nuestro idioma, sino que algunos personajes no están al nivel de sus versiones de la película. De nuevo, no es algo prioritario en este tipo de juegos, pero no deja de resultar llamativo. Y al menos nos toparemos con frases bastante graciosas.

DreamWorks All-Star Kart Racing es un juego de carreras a tener en cuenta cuando ya hemos quemado todos los demás. Si bien cuenta con algunos puntos débiles que podrían afectar a la experiencia, como recibir golpes sin saber bien qué objeto nos ha alcanzado, consigue lo que se propone. Así, nos divertiremos tanto en solitario como, sobre todo, en compañía, recorriendo lugares inspirados en nuestras películas favoritas, superando desafíos y riéndonos con las interacciones entre personajes. Y es que los videojuegos tienen capas, como los ogros o las tartas cebollas.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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