Para misterio milenario de abuelas que la caja de galletas azul sea un costurero

Análisis de Tales From Candleforth

Análisis de Tales From Candleforth

No son muchas las aventuras point and click que han pasado por mis manos, o mis bibliotecas de juegos. Pero si algo tengo claro es lo mucho que disfruto de la resolución de puzles en la mayoría de los casos. Y si a estos rompecabezas tan satisfactorios les acompaña una historia envuelta en misterios que se irán desentramando poco a poco, llamará mi atención irremediablemente. Así fue como Tales From Candleforth se hizo hueco entre mis “tengo que jugar a esto, y tengo que hacerlo ya”. Bueno, así y por su estética, todo sea dicho. Pero no seré yo quien admita demasiado alto que, a menudo, juzgo los libros (y los juegos) por su portada.

Tales From Candleforth nos hará partícipes de una pequeña historieta que bien podemos completar en menos de cuatro horas. Sobre todo si no se nos atraganta ninguno de sus múltiples puzles. Algo que puede ocurrir al no disponer de una opción que nos proporcione algún tipo de pista. Sin embargo, esto tampoco será necesario, ya que en la mayoría de los casos, si nos atascamos será por no estar barajando todas las posibilidades del rompecabezas. Y buena parte de estas veces será tan sencillo como repasar de nuevo todas nuestras opciones. Para lo que no estará de más abrir la mochila y consultar tanto las notas que hayamos podido encontrar como los objetos que tenemos.

Esto se debe a que recorreremos diferentes escenarios, pero siempre de forma acotada, al más puro estilo escape room, de una forma que recuerda bastante a Rusty Lake. Es decir, no deberemos alejarnos demasiado ni dar muchas vueltas para dar con las piezas clave para seguir avanzando. Pero sí tendremos que observar bien nuestro entorno, y tener a mano algo con lo que tomar notas. Sobre todo si nuestra memoria no es nuestra mejor aliada. Y es que a menudo la resolución de un puzle dependerá de nuestra capacidad de recordar dónde encajaba qué.

Además, muchos de los rompecabezas son algo abstractos, impidiéndonos deducir la solución sin antes haber dado con la pieza que falta. O sin haber deslizado el cursor por toda la pantalla, lo cual nos indicará con qué elementos podemos interactuar. Cabe decir que no destaco esto como una pega, aunque todo dependerá de la persona que afronte los puzles, ya que es algo que hará que nos devanemos los sesos. Y es a lo que hemos venido a fin de cuentas.

Captura de pantalla de Tales From Candleforth. Libros.

También nos veremos utilizando los objetos del inventario de forma aleatoria en un intento de que el rompecabezas se resuelva por ensayo y error. En cualquier caso, Tales From Candleforth guía nuestros pasos más de lo que parece a simple vista, ya que la mayoría de los puzles están enlazados. Es decir, deberemos resolver uno para conseguir el elemento necesario para el siguiente.

Y entre tanto rompecabezas se esconde alguna que otra sorpresa, bien en forma de logro o bien en forma de susto. O más bien de evento malrollero y macabro. Nada que vaya a provocarnos un infarto, ni siquiera a aquellas personas con baja o nula tolerancia al terror, pero nunca está de más avisar. A fin de cuentas estamos ante una aventura con ambientación folk horror con todo lo que ello implica. No se trata de un título colorido y feliz, sino más bien algo que podría haber salido de la cabeza de Tim Burton o Neil Gaiman.

El apartado artístico de Tales From Candleforth nos traslada de lleno a las páginas de un cuento tenebroso con cierto aire a la serie Más Allá del Jardín. Y sus sonidos y melodías crearán un ambiente que nos envolverá de principio a fin. Los personajes emitirán murmullos ininteligibles, recayendo todo el peso en la lectura, por lo que se agradece que nos llegue en múltiples idiomas, entre ellos el nuestro. Y se ha acreditado a los equipos de localización en el apartado correspondiente.

Además, se ha cuidado cada detalle, tanto para que la historia cuadre sin permitirnos adelantar acontecimientos, como en lo que a escenarios, puzles y textos se refiere. Se trata de una de esas ocasiones en las que el cariño del equipo de desarrollo se palpa en el resultado. Y aunque me encantaría comentar algo de la historia, creo que lo mejor es que todo el mundo se adentre sabiendo lo menos posible. Sobre todo tratándose de un título tan corto.

Lo único que debéis saber es que acompañaremos a una nieta en busca de su abuela a través de cuatro capítulos repletos de puzles y misterios por resolver. Y que ambas pertenecen a una familia donde las mujeres parecen tener poderes ocultos que utilizan para sacar adelante una botica. Es decir, nos espera una aventura intrigante en la que nos moveremos en la delgada línea que divide la realidad y la magia. Y donde la oscuridad acecha.

Captura de pantalla de Tales From Candleforth. Bébeme.

Tales From Candleforth es un título al que merece la pena lanzarse de cabeza y disfrutarlo bien de una sentada o bien capítulo a capítulo. Y donde la única pega es su corta duración, que aunque nos permite rejugar tantas veces como queramos, nos dejará con ganas de más. Y es que no cuenta con múltiples finales que dependan de nuestras decisiones. La única motivación para volver a recorrer las páginas de este cuento es su estética y la posibilidad de desbloquear algún que otro logro o secreto dejado atrás. O quizás jugarlo en Steam Deck una fría tarde otoñal, al refugio de una buena manta y con una bebida calentita. Aunque cabe decir que el manejo con mando no es el ideal para este género.

En cualquier caso, se trata de un buen juego que no debería pasar desapercibido. A fin de cuentas, tal y como nos advierten al inicio de la historia, este cuento cambia dependiendo de quien lo lea. Y quizás una segunda o tercera vuelta nos haga ver ciertas cosas con otra perspectiva. O simplemente completar la historia en tiempo récord. Sea como sea, no deberíais perder la oportunidad de adentraros en Candleforth y desvelar los misterios que oculta entre sus páginas.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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