Reseña de Las narrativas de las delicias

Reseña de Las narrativas de las delicias

No es ningún secreto que no sólo me gusta sumergirme en videojuegos sino también elucubrar sobre ellos. Antes, durante y después de una partida es inevitable que múltiples pensamientos sobre diversos aspectos vayan surgiendo en mi mente. Incluso más allá de si esto se hace bien o aquello se hace mal. No es raro oírme relacionar videojuegos y salud mental o darle una vuelta a la forma en que algo se ha representado. Y así fue cómo Las narrativas de las delicias, de Inés Alcolea Llopis y publicado por Libros.com, llamó mi atención.

La autora, con la que hemos tenido el placer de hablar en otras ocasiones, pone el foco sobre la forma en que los videojuegos comunican. Pero no se queda sólo ahí, también explora otros medios para detallar con mimo la forma en que conversamos con aquello que consumimos. De este modo, viajaremos por las aproximadamente 150 páginas del libro encontrándonos con viejos conocidos que tienen algo que mostrar. Y es que si bien reconoceremos títulos como Cyberpunk 2077, también hay espacio para la serie Breaking Bad o la canción Mayores, de Becky G.

Las narrativas de las delicias nos llega en una edición física ligera y de fácil manejo. De hecho, sus dimensiones lo hacen ideal para viajar con él sin sufrir el peso. ¿Que cómo lo sé? Porque este compañero de viaje se ha venido conmigo no sólo a Zaragoza de vacaciones sino también en diversos planes de ocio. Y si bien mi bolso es Nintendo Switch friendly, puedo asegurar que este libro ni pesa ni se ha visto perjudicado por el traqueteo del verano.

De igual modo, sus tapas blandas y las pestañas, que podremos utilizar como marcapáginas, lo hacen ideal para leer en cualquier momento y lugar. Y su portada, diseñada por Irene Escribano Jara, llama la atención por la forma en que se integran elementos de videojuegos en una obra tan famosa. ¿Cómo que cuál? El jardín de las delicias, de El Bosco, por supuesto.

Este diseño se traslada, a su manera, al interior, ya que la autora ha seccionado el grueso del libro siguiendo el tríptico de la obra de El Bosco. Viajaremos por El infierno, El jardín de las delicias y El edén, aunque también encontraremos la Pantalla de inicio, Elige un personaje y la Pantalla de créditos. Algo que, indudablemente, termina de darle ese formato de videojuego que tanto nos gusta y conocemos. Y, por supuesto, encontraremos espacio para Referencias y Mecenas, ya que este libro ha sido financiado a través de una campaña de crowdfunding.

Si profundizamos en el interior veo necesario mencionar cómo la ligereza que comentaba sobre su formato físico se traslada a la lectura. Esto fue algo que me llamó la atención gratamente, ya que si bien se trata de un libro de pocas páginas, el tema y la información hubiera podido resultar algo denso. Pero nada más lejos de la realidad. Además, cada capítulo se encuentra dividido en apartados, lo que nos permitirá volver a consultar cualquier punto si lo deseamos. Y la forma de expresarse de Inés Alcolea es sencilla y cercana, ofreciendo un viaje accesible para cualquiera que sienta interés por el tema. Incluso si los videojuegos no forman parte de su ocio habitual.

Esta facilidad de lectura se debe también al tamaño de letra escogido y la distribución de los textos a lo largo de un libro en el que no encontraremos imágenes de ningún tipo. Ni las echaremos en falta. A través de las palabras, la autora creará o recuperará imágenes de nuestra mente. Y aquellas referencias que se nos puedan escapar se verán apoyadas por la razón de su uso, por lo que no será necesario conocer todas las obras mencionadas. Aunque sí sirve para tomar nota y echarles un vistazo en otro momento si nos despierta la curiosidad suficiente.

En cuanto al contenido, Pantalla de inicio nos ofrece una pequeña introducción a modo de declaración de intenciones. En este punto se tratará el arte en sí mismo, como canal de comunicación, y los videojuegos como parte de él. También se establecerán ciertas normas sobre las que se sostiene Las narrativas de las delicias y la razón de la clasificación en infierno, jardín y edén.

Elige tu personaje, por su parte, abre nuestras mentes al hecho de que cada persona cuenta con una perspectiva sobre aquello que consume. Algo que nace y muere en cada cual a razón de su identidad y contexto, y que no se suele tener en cuenta al crear una obra. O al pensar en el impacto que tendrá en el público, sobre todo si sólo se piensa o se enfoca hacia uno en concreto.

El infierno nos habla de las narrativas en bucle, con mecánicas como el respawn o la recaída en problemáticas que nos acechan en el día a día. Y profundiza en lo que esto implica. Aquí se exploran temas habituales en los videojuegos como la representación del amor, del drama o de la muerte. Pero también la trampa de los juegos cozy con esencia o base capitalista. Además de dedicarle un espacio propio a la masculinidad, bucles en sí mismos y otras mecánicas, como el individualismo.

El jardín de las delicias se centra en la forma en que se representa la realidad. Lo que se queda dentro o fuera de una obra y lo que se considera estándar y universal, con todo lo que ello implica. De igual modo que invita a pensar en la necesidad de referentes, ya que son estos los que construyen y muestran la verdadera realidad, diversa en múltiples aspectos. Pero también en la forma de introducirlos de forma fiel, apropiada y respetuosa.

El edén habla de nuevos referentes y diversidad de realidades. De dónde salen y cómo instaurarlos. También se dedica un apartado a hablar del fenómeno punk, su concepto, historia y actualidad, así como a nuevas vertientes como el hopepunk. Y se dedica un espacio a meditar sobre conversaciones, interpretaciones, diálogo y debate.

Por último, Pantalla de créditos ofrece no sólo un cierre al libro, sino una invitación a reflexionar. E incluso a conversar con la autora si surge la oportunidad. Las narrativas de las delicias se presenta como un ensayo obra de Inés Alcolea Llopis en su totalidad. Desde su opinión, contexto y creencias. Pero también con una perspectiva flexible y abierta a la contraargumentación, a escuchar y evolucionar en lo presentado.

Y si bien quisiera extenderme analizando diversos fragmentos del texto, tanto aquellos con los que he concordado como con los que he disentido, no sería apropiado. Considero que Las narrativas de las delicias es una obra tan recomendable como necesaria, tanto si coincidimos con lo presentado como si no. Y es que su contenido supone una invitación a meditar sobre cómo nos traslada una historia aquello que acabamos de experimentar. Porque es cierto que podemos ir a un museo y disfrutar sólo con la belleza de las obras. O sumergirnos en un videojuego simplemente para desconectar. Pero nunca está de más dejar fluir los pensamientos y ver a dónde nos llevan. Sin ánimo de crítica ni intención de buscarle pegas a algo que sólo queríamos que nos entretuviera. Por el mero placer de (sobre)analizar la obra.

Además, no puedo sino destacar el tono empleado por la autora para introducirnos en su obra. Se trata de una conversación cercana con alguien de nuestro entorno —incluso con los pequeños errores habituales de quienes intentamos integrar el lenguaje inclusivo en nuestro día a día—, como las innumerables que hemos tenido entre quienes compartimos esta afición. Porque no todo es hablar de mecánicas, historias, modos de dificultad, nostalgia o las ganas que tenemos de que salga tal o cual videojuego. También hay espacio para conversar sobre representación, problemáticas y la propia industria. Y no sólo eso, sino que es necesario.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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