Besitos simulator
Análisis de The Crush House
29/08/2024 | Nix | No hay comentarios
En la actualidad existe una enorme multitud de reality shows ocupando parrillas televisivas y redes sociales en cada gala en emisión durante meses. Sin embargo, hubo una época en la que este formato televisivo fue una novedad más cerca del experimento social que del teatro de broncas y líos amorosos tan prefabricado que podemos encontrarnos ahora. Y es que la llegada de Gran Hermano a nuestros televisores marcó un antes y un después en la historia audiovisual de nuestro país, pero lo mismo sucedió en todos y cada uno de los países en los que se acabó emitiendo. Este tipo de programa es lo que inspira de forma directa a The Crush House, y teniendo en cuenta lo mucho que me gustan el drama y los ligoteos, no pude evitar traeros el juego a la web para llevaros detrás de las cámaras. Y, quién sabe, quizá descubramos algún detalle turbio por el camino.
La trama principal de este título nos sitúa en 1999, en el set de un programa de televisión que, en realidad, es una enorme mansión en la que tendrán que convivir cuatro personas. Nuestra misión principal será controlar todo el programa, por lo que nos tocará escoger a los cuatro participantes, vigilar las audiencias y publicidad y, sobre todo, grabar absolutamente todo lo interesante que suceda a nuestro alrededor. Y es que tendremos una semana para conseguir que esos habitantes ganen esa edición del programa y se puedan deslizar por el tobogán de la victoria, porque si hay algo que caracteriza a The Crush House es que no hay una persona ganadora, sino que o ganan todos o se cancela el programa, y todo depende de lo contenta que esté la audiencia que nos esté viendo hasta que caiga la noche y los concursantes se vayan a dormir. Y, en ese momento, empezaremos a descubrir que no todo es tan bonito como parece, que hay una conspiración tras las cámaras y que, aunque todo sea rosita y neón, hay algo más oscuro detrás que jugará con nuestra concepción de lo que es el juego.

Las mecánicas de The Crush House son, en general, bastante sencillas, aunque tendrán algún que otro detalle que nos complicará la vida en más de una ocasión. Como os decía antes, nos tocará escoger a los participantes, y para ello nos mostrarán un pequeño resumen de sus gustos y personalidades, y tendremos que buscar una buena combinación para conseguir que se lleven bien, que se hagan pareja o, por el contrario, que se peleen ante las cámaras, lo que más nos convenga. Una vez dentro de la casa, nos tocará ir con la cámara a cuestas, y tendremos que ir combinando las grabaciones de los momentos más interesantes con la emisión de la publicidad para conseguir el dinero necesario para poder mejorar la decoración. Y es que esa decoración influirá en el estado de ánimo de los concursantes o en sus misiones personales, pero también nos servirá para ayudarnos a que la audiencia suba como la espuma. Porque, como todo el mundo sabe, lo único que importa en televisión es ese nivel de audiencia, y en este juego lo llevan mucho más lejos, dividiéndola en facciones diferentes que nos exigirán cosas muy concretas. Por ejemplo, tendremos conspiranoicos que sospecharán de los zumos, snobs a los que solo les importa el lujo, y fans de los culos que intentarán que lo único que se grabe sean, efectivamente, culos, sin importar género ni físico. Por suerte, tendremos una gran variedad de peticiones, y aparte de las que desbloqueemos también nos las irán combinando de forma aleatoria para intentar que no siempre grabemos lo mismo, pero la base se mantendrá siempre de forma similar.
Si bien el juego intenta añadir cierta variedad al gameplay, tengo que reconocer que uno de sus mayores problemas es, precisamente, el de las repeticiones. Cada uno de los días que dura el programa, salvo el día en el que nos tiramos por el tobogán, nos tocará hacer lo mismo, dar vueltas por la casa grabando a las cuatro personas interactuando entre sí (que, además, son bastante limitadas) o con diferentes objetos, o grabar planos de la casa únicamente para hacer que suba más el medidor de la audiencia. A medida que van avanzando los días, los requisitos de la audiencia son más altos y difíciles de cumplir, y en más de alguna ocasión nos tocará escoger entre cumplir las misiones personales de los concursantes o dejarlas para otro día porque necesitamos subir más dicha audiencia. Y es que en este programa no hay segundas oportunidades, por lo que si no cumplimos con esos requisitos nos lo cancelarán y se reseteará el mismo día, con las mismas misiones y las mismas exigencias. Una y otra vez, hasta que consigamos avanzar (o nos cambiemos al modo fácil, donde la audiencia no influye).

Esto, además, se enfatiza cuando nos damos cuenta de que, para enterarnos de esa trama más interesante que hay tras el programa, tendremos que emitir varias semanas completas, que pueden ser más o menos dependiendo de las misiones personales que podamos ir cumpliendo. Y no creáis que es un asunto sencillo, porque si bien las misiones suelen ser cosas que parecen fáciles de cumplir, como puede ser el hecho de que alguien nos pida que le grabemos dándole un beso a dos personas diferentes, la cosa se complica cuando nos damos cuenta de que lo único inteligente de la inteligencia artificial del juego es el nombre, y esa misma persona que nos pide esas grabaciones se pasa tres días buscando bronca de forma activa contra todos sus compañeros, haciendo que sea imposible completar su misión. Y lo mismo con todos los demás personajes, dependiendo completamente del azar el hecho de que podamos terminarnos el juego o que nos cueste una semana extra poder llegar a averiguar un poquito más. Lo que es una pena, porque puede llevar de forma muy fácil al abandono de la partida.
Pero The Crush House también tiene sus partes buenas, como el hecho de trasladarnos a esa época inicial de los reality shows, y lo que quizá grita más “1999” en el juego es su estética. Si bien no se puede negar cierta inspiración tomada directamente de Barbie, también nos encontramos lo que nos recuerda a los centros comerciales de los años 90-00, los vestuarios de la época y los objetos que aparecían en las series del momento, como el mítico reloj de pared de un gato que mueve la cola como un péndulo. Sin embargo, a veces contrasta un poco con los mensajes de la audiencia, con su inmediatez y sus emojis imitando chats o redes sociales actuales, pero están implementados de una forma en la que encajan, creándonos momentáneamente un falso recuerdo de la época. Además, esos mensajes y los comentarios de los propios concursantes son probablemente lo mejor que nos vamos a encontrar en The Crush House, y es que el juego cuenta con una localización maravillosa que os arrancará alguna que otra carcajada en el momento más inesperado.

The Crush House es un juego entretenido y, gracias a esos pequeños detallitos que te van dejando caer una trama un poco más oscura, consigue que quieras seguir jugando. Sin embargo, tanto las mecánicas que nos llevan a múltiples repeticiones como la inteligencia artificial mal calibrada, pueden llegar a conseguir que no queramos seguir jugando, o que lo hagamos más por descubrir los secretos que por que estemos divirtiéndonos. Y esto hace que, sin ser un mal juego, nos pueda quedar una espinita clavada, porque se ven claramente los fallos de ejecución de una idea que podría haber sido mucho más. Al fin y al cabo, no hemos venido solo por los besitos.
I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

