Kratos no gana pa’ disgustos
Análisis de God of War Ragnarök (PC)
02/10/2024 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Hay algo especial en enlazar God of War Ragnarök con su predecesor y es que parece que no hemos cambiado de juego. En el mejor de los sentidos, ojo. Y es que lo nuevo y lo anterior encajan tan bien como si fuera una continuación y no títulos individuales. Pero no adelantemos acontecimientos, ya que habrá quien quiera saber qué tal ha salido el port y quien quiera saber más del juego en sí. Vayamos por partes.
A quienes os hayáis dejado caer por aquí para ver si merece la pena jugarlo en vuestros ordenadores, la respuesta es sí. Simple y llanamente. No sé a qué estáis esperando. Se trata de un port pulidísimo y sin problemas de rendimiento, ni siquiera en los momentos más exigentes o frenéticos. Además, se han mantenido interfaz y controles, haciendo que no notemos gran diferencia utilicemos ratón y teclado o conectemos nuestro DualSense. Al menos no más allá del uso de la tecnología del mando en cuestión de vibración y gatillos, claro está. Y los añadidos no cambiarán la forma de experimentar el juego, sino que quedarán tan bien integrados que ni siquiera nos costará hacernos a ellos. Algo que le sienta como un guante, ya que acompaña a la perfección el hecho de que apenas haya pasado tiempo en términos de historia.
Lo primero que llamará nuestra atención en God of War Ragnarök será lo crecido que está Atreus, en plena adolescencia. ¿Lo segundo? Que a pesar de esto, parece que apenas ha pasado el tiempo entre una entrega y otra, sino que el pequeño crece muy rápido. Y es que la historia comenzará como si acabáramos de llegar a casa después de nuestra última aventura. De hecho, Kratos y Atreus conversarán sobre ello y no tardaremos en ver otras caras conocidas. Aunque quizás no de forma tan amigable como nos gustaría a consecuencia de decisiones que tomaron en su último viaje. Pronto, nuestros protagonistas se verán obligados, otra vez, a abandonar su cabaña y lanzarse a la aventura. Esta vez en busca de respuestas y la esperanza de parar el Ragnarök.
También tardaremos poco en conocer a nuevos personajes, y debo admitir que sus presentaciones me hicieron vibrar en la silla más de lo que pensaba. Bien es cierto que entre lo que se anunció en su momento y lo que me imaginaba que pasaría, alguna cosilla sí me esperaba. Aunque no tal y como se hace, donde mantendremos las manos preparadas por lo que pueda pasar. Y es que la acción estará presente desde el primer minuto de juego, lo que nos permitirá descubrir que las mecánicas se mantienen. Así como parte de nuestro equipo, nada de enterrar el hacha y tener que ir a buscarla.

Lo que sí parece haber olvidado Kratos es dónde dejó su armadura, aunque nuestros enanos favoritos estarán más que dispuestos a echarnos una mano. A cambio de materiales y plata, claro está. También descubriremos que nuestros árboles de habilidades están a cero, así como el hecho de que Kratos y Atreus ganan experiencia de forma independiente. Esto se traduce en una nueva forma de avanzar por las ramas de movimientos más personalizada. Por suerte, la interfaz habrá cambiado más bien poco y cada elemento nuevo incluirá una explicación paso a paso.
En combate tampoco notaremos grandes cambios. Seguiremos ejerciendo violencia a golpe de hacha, puño o espadas, con la ayuda de Atreus y su arco. De igual modo que atacaremos hasta noquear a nuestros oponentes para finiquitarlos con un golpe devastador cuya animación nos hará vibrar en el asiento. E iremos acumulando ira por si nos apetece dejar a un lado las armas y desahogarnos a puñetazos. Aunque aquí llegará un pequeño cambio, ya que podremos escoger entre golpear o sanarnos a partir de cierto punto. Y, por supuesto, seguirá siendo importantísimo no sólo parar ataques enemigos en el momento oportuno, sino aprendernos las diferentes ventanas para hacerlo. Además de jugar con los ataques rúnicos y las reliquias y accesorios equipados.
También habrá ocasiones en las que nos acompañe otro personaje en lugar de Atreus, en cuyo caso el comando asignado servirá igual que con éste. Es decir, utilizaremos sus habilidades y ataques para ayudarnos tanto en combate como para avanzar o abrirnos paso por los escenarios. De igual modo, habrá momentos en los que haremos pequeñas escapadas con Atreus. Y si bien en God of War Ragnarök visitaremos lugares que ya habremos pisado, recorreremos otros muchos nuevos tan increíbles como los anteriores. Algunos incluso parecerán sacados de un cuento, dándonos ganas de quemar el botón de capturar pantalla o sacar partido al modo foto. Y es que puede que el Fimbulvetr esté afectando a los reinos a su manera, pero ello no nos va a impedir hacer turismo instagramero.
Además, esos rincones no se van a explorar solos en busca de coleccionables, cofres y brillos que no pararán de ponernos ojitos. Eso sí, con nuevas e ingeniosas formas de abrirnos paso y resolver puzles para alcanzar lugares que parecen inaccesibles a primera vista. Aunque, como ya ocurría en su predecesor, deberemos volver sobre nuestros pasos en más de una ocasión, cuando hayamos desbloqueado la habilidad necesaria. Del mismo modo que podemos alejarnos de la historia principal para completar secundarias que nos permitirán conocer más sobre otros personajes. Algo que, alejándose de ser misiones de recadería, nos invitará a querer completarlas y, de paso, rascar experiencia y materiales para hacer mejoras.

Y es que si ya disfrutaba de los diálogos e historias de su predecesor, las conversaciones en God of War Ragnarök son una delicia. Nos permitirán conocer más acerca del pasado de Kratos, pero también comprender qué mueve a los personajes a actuar de determinada manera. Del mismo modo que merece la pena dejar fluir los diálogos en los que no participamos y ocurren paralelamente a nuestras acciones. Se nota que se ha puesto el mismo mimo en las interacciones entre personajes que en los detalles de los escenarios.
También destaca el uso de los sonidos y la banda sonora, que nos invitarán a sumergirnos sin tener nada más de fondo. Explorar escuchando elementos ambientales y dejar que nuestras emociones fluyan con el tema que suene en momentos clave. Además de la fuerza que aporta el doblaje en nuestro idioma, así como en versión original y otros tantos. En cuyo caso podremos activar los subtítulos y deleitarnos con un trabajo impecable de traducción que, por desgracia, no encontraremos acreditado en condiciones.
Lo que sí veremos, navegando por el menú de ajustes, será un sinfín de apartados que nos permitirán configurar el juego a nuestras necesidades. De este modo, adaptaremos la potencia gráfica del juego a los recursos de nuestro equipo para conseguir el mejor resultado. Pero también encontraremos todo un mundo de opciones de accesibilidad para quienes necesiten una configuración adaptada a nivel visual, auditivo o motriz. Además de las clásicas ayudas al apuntado, las enfocadas a reducir mareos y pistas para resolver acertijos, entre otras.
God of War Ragnarök continúa allí donde lo dejó su predecesor, ateniéndose a aquello de “si algo funciona, no lo toques”. Pero puliendo detalles e incluyendo novedades que le sientan como un guante. De este modo, notaremos cómo fluye en cuanto a historia, mecánicas y puesta en escena, a la vez que detectaremos aspectos nuevos que se integran como si siempre hubieran estado ahí. Así, Kratos ya no bajará inmediatamente por una cadena que ha deslizado para abrir un atajo y Atreus se moverá con mayor independencia. A menudo haciéndonos perder la paciencia con sus “cosas de adolescente” tanto en materia de conversación como en acciones.
En cualquier caso, le perdonaremos como hicimos y haremos con Kratos en determinados momentos. Porque si atendemos lo suficiente, entenderemos —o deberíamos— las razones de uno y de otro. Y porque al final hay dos tipos de personas, quienes creen en el destino, dejándose llevar, y quienes harán todo lo posible por evitarlo. Igual que podemos escoger desviarnos del camino y recorrer cada rincón de los reinos como una forma lícita de aplazar la llegada del fin del mundo. Y, ya que estamos, asomarnos a God of War Ragnarök: Valhalla, un DLC gratuito en el que acompañaremos a Kratos en un viaje personal con esencia roguelite. Por si nos han sabido a poco las horas invertidas en completar el juego base… o no podemos desprendernos de los brazos del espartano.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

