Análisis de Somber Echoes

Análisis de Somber Echoes

Si hay algo que me gusta en un juego es ver cómo aprovechan al máximo sus inspiraciones y referencias, creando mundos ricos y únicos. Si a eso le sumamos un combate fluido y mecánicas originales, nos encontramos con Somber Echoes, un metroidvania ágil y que nos invita a sumergirnos de cabeza en él.

A lo largo de sus ocho horas de juego, nos pondremos en la piel de Adrastea, que después de ser traicionada por su hermana Harmonia tendrá que recuperar el control de Atromitos, la nave en la que viven y viajan, mientras evita un cataclismo espacial que destruirá todo. Durante nuestra aventura iremos desentrañando también la aparición e investigación de un material misterioso, y que es el causante de que tanto humanos como animales hayan acabado convertidos en monstruos. 

Somber Echoes toma absolutamente todos los elementos de la cultura griega y romana, además de sus dioses y mitos, para mezclarlos con ciencia ficción. Acaba resultando en un mundo único, brillante y lleno de detalles que no dejaremos de admirar mientras recorremos la extensa nave. Dioses como Hefesto y Nicte serán clave a lo largo de nuestra aventura, ya que desbloquearán misiones secundarias u objetos para que nuestra supervivencia sea más sencilla.

Cada uno de los biomas es único, y aunque puedan compartir detalles, están perfectamente diferenciados. Por ejemplo, hay dos zonas residenciales pero cada una de ellas tiene diseños y colores totalmente diferentes. Todas nos propondrán retos de habilidad según vayamos obteniendo habilidades nuevas, y pondrán a prueba los reflejos y capacidad de reacción de cada persona que juegue. La gran mayoría se pueden sacar en unos pocos intentos, y las recompensas que nos esperan detrás de cada uno nos pueden ayudar mucho en nuestra aventura, ya que nos darán mejoras para la armadura o para las armas. 

La intersección que hace Somber Echoes entre religión, ciencia y tecnología es brillante, y la manera en la que nos cuentan la historia hace que queramos conocer más. Un título que bebe mucho también de las tragedias griegas, especialmente en el conflicto principal entre las dos hermanas, y la lucha feroz entre dos fuerzas opuestas que buscan la supremacía. 

Estamos ante un metroidvania puro y duro. La exploración y el backtracking son dos elementos clave, así como el bloqueo de zonas por habilidad. A medida que vayamos obteniendo poderes nuevos, Adrastea podrá acceder a zonas a las que antes era imposible pasar, y podremos completar otras tantas en las que habíamos dejado lugares sin poder explorar. La nave Atromitos no es para nada pequeña, pero gracias a una de las mecánicas principales del juego avanzar será pan comido.

Desde el inicio desbloqueamos el uso de la linterna, un dash que lanzará a nuestra protagonista hacia delante o hacia arriba (o ambas) y que nos permite alcanzar lugares a los que solo con el salto no podemos llegar. En vez de mejorar el salto, iremos encontrando mejoras de la linterna, lo que plantea un mapa diferente al de otros juegos de este género. Esta mecánica se parece a la bola de luz de Ori and the Blind Forest, y funciona esencialmente igual. Esta linterna nos permite también entrar en conductos de ventilación —como si fuéramos la transformación en bola de Samus Aran de Metroid— y destruir algunas paredes una vez que desbloqueemos la Supernova, que aumenta el poder de la linterna. La manera en la que esta mecánica está integrada y aprovechada evidencia un muy buen diseño. 

No es la única habilidad que tendremos que manejar, ya que los parrys serán importantísimos para los combates, tanto de enemigos normales como de los jefes. Podremos sacar el escudo para parar un ataque pero hacerlo en el momento adecuado aturdirá a los enemigos y podremos atacar más de seguido. Uno de los elementos más importantes de las paradas perfectas es que la persona que juega pueda percibir fácilmente cuándo hay que sacar el escudo, y en Somber Echoes se logra perfectamente. Es muy satisfactorio poder eliminar a jefes y a enemigos duros con poco esfuerzo una vez que logramos manejar estas paradas. 

A nivel gráfico, tenemos un juego en 2’5D, con personajes y escenarios totalmente sacados de la mitología y cultura grecorromana. Es uno de los elementos que más llama la atención porque no se suele ver mucho en juegos de ciencia ficción, y que especialmente transcurren en una nave espacial. La protagonista va vestida con un casco espartano y nuestra arma principal será el Gladius, una espada romana. Aunque toda la nave tenga ese toque moderno y futurista, en muchas ocasiones llegamos a pensar que estamos recorriendo un templo y no una nave. Nada sobra en Somber Echoes, y todo se aprovecha al máximo para crear una experiencia inmersiva de la que nos costará salir.

Sin embargo, tiene algunos elementos algo desaprovechados, como las armas extra que iremos desbloqueando. Tendremos una espada como arma principal y una lanza como secundaria, pero conforme avancemos en la historia, desbloquearemos el hacha —que asestará un golpe devastador, aunque es muy lenta— y el arco —que consumirá una unidad de vida cada vez que lo usemos—. Aunque sean muy poderosas, la manera en la que están integradas no favorece mucho su uso. Prefiero poder cambiar de arma cuando lo necesite y no tener que recordar, por ejemplo, que el hacha solo se puede usar manteniendo pulsado el botón de ataque principal. Hay también algún pequeño problema de rendimiento que puede entorpecer los combates o moverse por las bajadas de FPS —el juego corre a 60, y en momentos puntuales baja hasta 40, lo cual es una diferencia muy notable— pero no dejan de ser pequeños detalles que no empañan un estupendo debut.

Es complicado evolucionar en un género tan establecido como los metroidvania, pero sobre todo, es difícil dar con la tecla y acertar, especialmente a nivel mecánico. Somber Echoes es un excelente juego indie que toma ideas de títulos de este género que han triunfado para crear un mundo muy amplio y lleno de rincones que explorar. Todo aderezado con un combate ágil y fácil de entender, una historia que se va desarrollando poco a poco y unas mecánicas de movimiento muy bien desarrolladas e ideadas. Una grata sorpresa en forma de metroidvania clásico.

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Meren Plath
Meren Plath @serendipia_s

be gay do crime take a nap. soy arándano de Animal Crossing. CEO de las Movidas Nucleares™, testeadora, presento el pugcast, doy mazo la chapa.

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