Roto pero majo

Análisis de Code Vein II

Análisis de Code Vein II

Quizá os haya pasado alguna vez que la emoción por jugar a un juego nuevo haga que os olvidéis de que, en realidad, no habéis jugado al título anterior, pero en el fondo no os importa. Tal vez os pase lo contrario, y una especie de vértigo os atraviesa cuando abrís el juego y escucháis una música épica de las que claramente os dicen que algo o alguien es muy importante, mientras lo único que pasa por vuestra cabeza es “¿Quién es usted y qué hace en mi salón?”. Esta última es un poco mi propia situación cuando empecé a jugar Code Vein II, llegando sin nostalgia, sin conocimiento del mundo y sin saber siquiera de la existencia del drama vampírico que se gesta, y quizá ese es el motivo por el que me puedo permitir ser más imparcial. Todo lo que se puede ser cuando hablamos de gustos, claro. Y es que si bien estamos ante un juego con muchos errores, esa mezcla melodramática llena de sangre, fatalismo y muñecos con estética anime tiene algo que te acaba enganchando, y acabas queriendo saber mucho más sobre ese universo. Aunque, las cosas como son, el juego no te lo pone fácil. 

Centrémonos primero en esa historia que quiere contar Code Vein II, porque si bien sus compañeros soulslike suelen tratar de seguir la estela de la narrativa críptica y repartida en diferentes objetos, este apuesta por ir de cara y contarnos un argumento bien definido en el que tanto los personajes como los diálogos tienen el protagonismo. Así, nos sitúan en un mundo postapocalíptico en el que algunos resucitados, una especie de vampiros, tratan de impedir el fin del mundo… y para ello nos meterán en un lío haciendo que nos unamos a Lou, la resucitada que nos resucita (¿veis cómo nos la lían?) para viajar atrás en el tiempo y solucionar el problema desde allí, con la esperanza de que así no se desate el Resurgimiento. Estos saltos temporales, además de darnos una excusa para esa expansión narrativa, están muy bien entrelazados con el diseño del mundo y algunas decisiones argumentales, por lo que nos irán empujando a querer saber más sobre todo lo que nos rodea y venirnos arriba en más de una ocasión por su epicidad. Sin embargo, en muchas ocasiones peca de abusar de los clichés más conocidos del anime, cosa que le hace cojear un poco porque podría haber sido mucho más.

Tengo que reconocer que lo que más me ha gustado de este juego es el combate y la exploración, a pesar de sus muchos peros. Y es que nos plantea un enfrentamiento visceral, con animaciones muy satisfactorias y elementos (como los compañeros de combate o los códigos de sangre) que lo hacen más complejo, que no se limitan a pulsar un botón y ya, haciendo más gratificante el enlazar combos. Sin embargo, y esto quizá sea un problema personal, no me juzguéis, se hace incomodísimo jugar un soulslike con controles hack and slash, haciendo que cueste acostumbrarse y que durante las primeras horas demos las gracias continuamente a la existencia de los compañeros de combate. Es divertido, sí, pero los dedos siempre se van al botón equivocado. Eso sí, cuando le acabamos pillando el truco y nos podemos permitir pensar en estrategias y combinaciones diferentes de armas, habilidades y compañeros, se convierte en un juego más sólido. 

Esto nos lleva a otra cosa que me llamó bastante la atención mientras estaba jugando, y es que, en el fondo, no estoy del todo segura de hacia qué público quieren dirigir Code Vein II. No vayáis a leer esto como una defensa del git gud ni nada similar, que nos conocemos. Es un juego que, a diferencia de la mayoría de los soulslike, ofrece una cierta accesibilidad y mecánicas de ayuda para la gente menos experimentada o novata en el género, como el hecho de tener compañeros que reviven durante el combate, habilidades de apoyo o una flexibilidad enorme en las builds. Y eso está muy bien, hasta que te das cuenta de que a veces es demasiado indulgente, demasiado fácil si llevas a tus espaldas juegos más exigentes. Está equilibrado, sí, pero de forma que es un juego duro para gente novata, y un juego sin reto para gente veterana. Que quiero que me partan más la cara, vaya. 

En cuanto a la exploración, es un título que nos da una de cal y otra de arena, quizá como consecuencia de su propia ambición de tener un mundo semiabierto, con sus zonas interconectadas y su exploración vertical, y todo ello entrelazado en ese concepto de líneas temporales. Y es que sí, todo eso suena muy bien, pero luego te encuentras con que las zonas que conectan cada “mazmorra” (por llamarlo de alguna manera) están prácticamente vacías, sin vida, sin intención alguna de justificar su existencia para algo más que recoger un par de flores y una seta. Sí, somos libres de explorar, pero para qué vamos a hacerlo, si solo nos vamos a encontrar la nada. Y creedme, si algo me gusta es revisar cada centímetro de mapa que hay en un videojuego.

Tengo que reconocer que mi opinión sobre el apartado audiovisual de Code Vein II no puede ser tan objetiva como debería, porque lleva a la espalda un lastre enorme con forma de problemas técnicos. El diseño de personajes, ropa, armas y escenarios está lleno de detalles, y su estilo artístico es precioso, combinando tanto la parte anime como la parte gótica de una forma que encaja perfectamente, y la banda sonora hace una combinación de música orquestal con elementos sintéticos que ayuda a enlazar todavía más esos viajes temporales. Pero no podemos verlo tan bien como nos gustaría, porque cualquier PC, sin importar su potencia, va a sufrir de un rendimiento pésimo que hará que los frames se caigan (yo llegué a jugar a 10FPS), las texturas no carguen, y el pop-in sea un elemento casi permanente en nuestras pantallas, además de obligar a nuestro ordenador a tener los ventiladores a máxima velocidad de forma permanente.

Code Vein II es un título de contrastes, que todavía está a tiempo de redimirse pero que ya está tardando demasiado en hacerlo. En muchos momentos brilla, entretiene y, sobre todo, divierte, a pesar de sus fallos, porque no todo tiene que ser perfecto para ser un buen juego. Sin embargo, la sensación de estar jugando un acceso anticipado o una beta está asentándose en la base de jugadores y en la memoria de la gente, que todavía recuerda el fiasco de Cyberpunk 2077. Porque Code Vein II no es un desastre, y merece la pena jugarlo, pero de momento es mejor esperar a las próximas actualizaciones. Al fin y al cabo, no tenemos por qué pagar un juego a precio completo cuando nos ofrecen un título sin terminar, ¿verdad?

Cómprame un café en ko-fi.com

Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.