En esa atalaya me maté yo
Análisis de Assassin’s Creed Shadows
05/05/2025 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Puede que os sorprenda, o quizás ni un poco, que hablemos de Assassin’s Creed Shadows a estas alturas. Sin embargo, marzo llegó tan cargado de lanzamientos como abril y desgraciadamente no hay horas en el día para abarcar todo lo que nos gustaría jugar. Además, siendo un medio tan chiquitico, donde nos tenemos que ganar el pan alejadas de los jueguicos, cuesta mucho encajar ciertos títulos por muchísimas ganas que les tengamos. Y puede que esa sea también vuestra situación o que estuvierais deseando saber qué nos ha parecido el último juego de esta saga. Porque es posible que todo esté dicho ya, pero nunca está de más leerlo una vez más: ESTE JUEGO ES INCREÍBLE.
Por suerte, hace no demasiado que se anunció la hoja de ruta postlanzamiento y en breves tendremos contenido nuevo para el juego. Y es que si bien el juego, en sí mismo, nos tiene reservadas decenas de horas recorriendo paisajes espectaculares y haciendo cosillas aquí y allá, nunca está de más volver. O quedarse si todavía quedaban actividades secundarias por completar… o algún animalico que acariciar.
Assassin’s Creed Shadows lleva dando de qué hablar desde su anuncio. Críticas y lloriqueos aparte, hace ya mucho tiempo que había ganas de un juego de la saga ambientado en Japón. Y que saliera lo mejor posible era algo que no sólo preocupaba al equipo de desarrollo. Además, si bien por momentos recuerda a Ghost of Tsushima, tiene toda la esencia propia que le pedimos a la saga. De hecho, me tenéis que permitir decir (y conceder) que es muchísimo más bonito e impresionante. Y, por supuesto, alguna que otra mejora que ya le iba tocando. Sea como sea, ha salido espectacular y nos atrapará de inicio a fin, independientemente del personaje escogido para vivir nuestra aventura.
Naoe y Yasuke son tan diferentes como la noche y el día. Ella, una shinobi que nos permitirá movernos al más puro estilo Assassin’s Creed. Él, un samurái tan contundente como poco discreto. Sin embargo, tanto si decidimos utilizar a uno de los dos como principal y al otro como secundario como bailar entre ambos nos proporcionará una experiencia inigualable. Pero no os voy a engañar, llevaba demasiado tiempo esperando una protagonista femenina pura como para dedicarle demasiado tiempo de juego a Yasuke. Además, me produce especial satisfacción moverme por las sombras y limpiar una zona sin ser vista, aunque a veces fracase estrepitosamente y acabe luchando por mi vida. O huyendo como una rata.

Sin embargo, cada personaje aporta su riqueza al juego, además de sus motivaciones y forma de actuar. Y añade cierta rejugabilidad. Ello sin que el cambio nos resulte brusco, permitiéndonos alternar cómodamente sin preocuparnos por habilidades, armas o manejabilidad en general. De hecho, ambos subirán de nivel a la par y si bien el efecto de sus ataques es diferente, no se nos complicará la cosa en exceso. Quizá nos llevemos algún golpe tonto, pero nada decisivo.
Tanto Naoe como Yasuke podrán equiparse dos armas a la vez, y avanzar en los diferentes árboles de habilidades nos permitirán desbloquear movimientos especiales. Además, el arsenal disponible no deja nada que desear, debiendo atender a las estadísticas, pero abriendo la puerta a cierta estrategia. A lo que se une la necesidad de bloquear, esquivar y quitar la armadura a nuestros enemigos. Eso sí, hay que saber elegir nuestras batallas y comprobar bien si nuestro ataque va a surtir el efecto deseado para evitar sustos. No seré yo quien admita haber acabado mordiendo el polvo por calcular mal a quién atacaba de frente. O contra cuántas personas podía enfrentarme en una sala quizás demasiado pequeña.
Decidamos infiltrarnos como fantasmas con Naoe o entrar a pecho descubierto con Yasuke, disfrutaremos tanto del combate como de nuestro viaje por Japón. No entraré demasiado en la historia para evitar spoilers, pero seguir los pasos de ambos personajes nos atrapará tanto o más que los marcadores del mapa. Por un lado, una intrigante historia de venganza personal, por otro, un esclavo convertido en samurái. ¿Se cruzarán sus caminos? ¡Ah! Tendréis que descubrirlo por vuestra cuenta. Lo que sí puedo (o quiero) deciros es que si bien podemos tomar nuestras propias decisiones en la partida, existe la opción de disfrutar del modo canónico. De esta forma, veremos cómo pensó el equipo de desarrollo que debían suceder las cosas o cómo tenían que responder Naoe y Yasuke.
Sea como sea, estará en nuestras manos cómo invertimos nuestro tiempo en Assassin’s Creed Shadows. Podemos centrarnos en la historia principal o dejarnos llevar por los indicadores del mapa en un increíble mundo abierto. Atendiendo a nuestro nivel y el de la zona a la que entramos, claro está. También tenemos la opción de escoger si queremos descubrir las cosas investigando o si preferimos un camino más llano. En cualquier caso, nos adentraremos en un mundo cambiante, donde el día, la noche, la meteorología y las estaciones afectarán a nuestra partida. E independientemente de ello, disfrutaremos de unos paisajes que invitan a perderse y sumergirse, olvidándose del reloj.

En este tipo de juegos, suelo aprovechar la misión principal para ir “limpiando el mapa”. Esto se traduce en acercarse a una atalaya, explorar la zona y sus marcadores —en forma de interrogante hasta que nos acerquemos—, e ir viajando de un lado para otro. Esto, en un nivel intermedio de dificultad, proporciona una experiencia equilibrada donde notaremos cuándo toca subir de nivel o revisar el equipo… y cuándo hay que relajarse y no atacar sin cabeza.
Por su parte, conforme vayamos aceptando misiones y avanzando en la trama principal, veremos crecer una especie de árbol de misiones. De modo que podremos ir viendo qué está relacionado con qué y qué hay que hacer para continuar con determinados objetivos. A su vez, en el mapa, podremos utilizar exploradores para dar con elementos importantes de nuestra investigación. Y serán una herramienta importante para mejorar nuestra guarida a través del contrabando.
Como viene a ser costumbre en un título tan amplio, y en una saga tan longeva, hay cosas que enamoran más que otras. Y algunas que no terminan de encajar con todo el mundo. En mi caso, explorar cada rincón e ir completando actividades hace que merezca la pena cada minuto invertido. Incluso cuando las tareas se vuelven algo repetitivas. Eso sí, se han abstenido de plagar el mundo de marcadores y resulta agradable y orgánico pasearse entre ellos. Por otro lado, construir y mejorar la guarida no termina de hacerme tilín, aunque sí he disfrutado conversando con la gente. Y colocando a todos los animalicos que he acariciado por el camino. Obvio.
Quizás hablar de rendimiento a estas alturas no tiene demasiado sentido, pero cabe resaltar que el juego ha salido tan pulido que da gusto. Sea porque los diversos aplazamientos del lanzamiento han permitido mimar su proceso de desarrollo o porque había muchas bocas que callar. Assassin’s Creed Shadows no sólo se ve espectacularmente, sin errores, parpadeos o problemas varios, sino que además hipnotiza con pequeños detalles. Tanto la forma en que los personajes se mueven, por ejemplo, al cargar con un cuerpo, como al combatir. También con los cambios de “formato”, por decirlo de alguna manera, al completar los kuji-kiri o al eliminar a determinados objetivos.

Además, si bien es cierto que el doblaje en nuestro idioma es espectacular, permitidme recomendar jugar con las voces originales a través del modo inmersión. La experiencia gana mucho y disfrutaremos igualmente de un trabajo de traducción y localización impecable, y debidamente acreditado. Por supuesto, no todo es perfecto, aunque ya sabéis que muy gordo tiene que ser el fallo para que me estropee la partida. Pero quisiera hacer un pequeño apunte a modo de queja. Y es que pocas cosas me han molestado más durante mi partida que limpiar una zona, tener que volver en otro momento y que fuera trabajo en balde. Fuera por tener que cambiar entre Naoe y Yasuke o por falta de exploradores para conseguir todo el botín. O, peor, utilizar el viaje rápido en una atalaya situada en una zona enemiga y verme obligada a escabullirme. ¡Muy feo eso, equipo de desarrollo!
En cualquier caso, debo admitir que era algo escéptica respecto a este título de la saga. En parte, porque cada vez tengo menos tiempo de explorar mundos abiertos en la profundidad en la que me gustaría. Sin embargo, no sólo he disfrutado de cada minuto invertido en Assassin’s Creed Shadows, sino que he podido jugar mi partida tanto desde mi ordenador personal como desde la PlayStation 5 de mis padres. Y así como el tiempo ha pasado volando, en ningún momento me parecía que se hubiera alargado artificialmente la experiencia. Al contrario, todo se ha cuidado al detalle.
No sólo me atrevo a decir, sin despeinarme, que se trata de uno de los mejores Assassin’s Creed, sino que posiblemente sea uno de los mejores juegos de Ubisoft. Han sabido explotar la fórmula habitual, puliendo errores y cosas que solían cojear. Y, a su vez, han añadido elementos que le sientan como un guante. Ahora, no queda sino esperar y desear que se mantenga este nivel de mimo en próximos lanzamientos. Y soñar con tener en nuestras manos ese prometido Assassin’s Creed con olor a Salem.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

