Esta abuela es un peligro
Análisis de Grandma, No!
12/05/2025 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Las razones por las que un videojuego puede llamar nuestra atención son tan variadas como las propias personas. A menudo nos atrae una estética, una historia o la mera continuidad de una saga. Otras su estilo o mecánicas. Y a veces simplemente nos dejamos llevar por el video de presentación, ya sea en un evento o en tiendas virtuales. Cuando vi Grandma, No! por primera vez me gustó su absurdez. En el mejor de los sentidos, por supuesto. Prometía ser un juego simple cuyo único objetivo era divertir a quien estuviera a los manos. Y vaya si lo consigue.
Grandma, No! nos pone en las pantuflas de una abuela que tiene que hacer de canguro de su nieto mientras atiende a sus quehaceres. Y, tal y como ocurría en la viral canción, son muchos y tiene una lista. ¿Dónde está la lista, la lista? Está aquí. Y con “aquí” quiero decir que la tendremos a sólo un botón de distancia. Además, si bien algunas tareas irán apareciendo siguiendo un hilo de acciones, otras surgirán del propio caos.
Y es que la seña de identidad del juego son sus físicas, magnificadas al tener que jugar con mando. Nuestra protagonista tiene energía suficiente para hacerse cargo de todo sin ningún tipo de asistencia, pero su cuerpo le/nos complicará las cosas un poco. Sus largos brazos no están tan ejercitados como cabría desear, por lo que la flacidez y los temblores nos jugarán malas pasadas. Y con esto quiero decir que el desorden estará a la orden del día.
Apenas dedicaremos tiempo a nuestro nieto, aunque no estará de más ofrecerle un biberón o algo de entretenimiento de vez en cuando. Lo que haga él con los objetos que pongamos en sus manos ya es otro tema. Y le da igual juguetes, comida, un arma o dinero. ¿Qué? Decidí ser la clase de yaya que le ofrece un buen fajo de billetes al futuro de la familia mientras sus padres no están. En mis tiempos… perdón, que me desvío del tema.
Cada habitación de la casa será un nivel que podremos completar al 100% sin ser necesario hacerlo para acceder al siguiente. De hecho, podemos saltar entre las cuatro salas disponibles tanto como queramos. Por si no sabemos cómo avanzar en algún momento y el cambio nos ayuda a despejar la mente. Al volver, encontraremos las cosas prácticamente como las dejamos. Eso sí, implicará volver a empezar aquellas tareas que hayamos dejado a medias.

Desde el recibidor, podremos cambiar la ropa de la abuela, visitar los tres niveles de juego o comprobar el porcentaje de completación que hemos acumulado. Por su parte, en el salón, la cocina y el patio será donde cumplamos nuestras tareas. Y estas irán desde tomarnos un té o lavar los cacharros hasta talar un árbol, plantar semillas, regar las plantas o escuchar vinilos. Aunque también actividades más alocadas que implicarán destruir prácticamente toda la casa.
Cumpliremos con la mayoría de nuestras tareas interactuando con los objetos implicados en la acción, por ejemplo, abriendo un cajón, sacando un alimento de su interior y metiéndolo al horno. Otras veces, sin embargo, deberemos completar un minijuego. Y estos son tan variados como las tareas en sí mismas. Calentar agua en una tetera, echarlo en una taza a pesar de nuestro pulso y encestar la bolsa de té. También cada sala cuenta con su propio nivel oculto, pero os dejo descubrir las pequeñas historias que viviremos a través de ellos.
Grandma, No! es un juego que podremos acabar, y completar, de una sentada. Con apenas 3 horas será más que suficiente para visitar todas las salas y cumplir con la totalidad de tareas del hogar. Incluso obtener todos los logros y hacer el mamarracho un rato. De hecho, para esto va muy bien probarnos todos los modelitos que vayamos desbloqueando para nuestra protagonista. La existencia de la mayoría, si no de todos, es puramente cómica, pero algunos tienen unas peculiaridades que los hacen únicos y muy valiosos.
Sobra decir que no se trata de un juego difícil o que vaya a complicarnos la existencia, su único objetivo es que nos lo pasemos bien. De hecho, ni siquiera deberemos preocuparnos por la integridad física del bebé ni de que nos vaya a dar algún susto o disgusto. Eso sí, algunas tareas nos harán devanarnos los sesos para encontrar su resolución. Sin embargo, explorando los escenarios y agotando nuestras opciones, por disparatadas que parezcan, daremos con la solución.
Y podremos probar todo lo que se nos pase por la cabeza con la tranquilidad de que nuestra protagonista sobrevivirá. De hecho, dadas las físicas del juego, disponemos de un botón para levantarnos cuando las piernas nos fallen… o para echarnos una siesta rápida. ¿Quién dice que se ha caído y no era el resultado esperado? ¡Habrase visto! Los jóvenes de hoy en día no respetan nada. Perdón. También lo que me gusta llamar “botón del pánico”, porque será el que pulsemos para reaparecer en el nivel cuando nuestra protagonista se quede atascada. ¡La culpa es de las físicas, que van sin cuidado alguno!

Aunque, sin ninguna duda, uno de mis aspectos favoritos de Grandma, No! es su humor absurdo basado en pedos, vómitos y estornudos. Ello envuelto en un apartado audiovisual alegre y colorido. Y lo disparatado tanto de las tareas que llevaremos a cabo como de las situaciones que viviremos, cada una más loca que la anterior. Además, el juego nos llega en múltiples idiomas, entre ellos el nuestro, y con los equipos al cargo de traducirlo debidamente acreditados. Al haber tenido acceso a la versión prelanzamiento, me he topado con algún error, pero probablemente en un futuro estará más que pulido.
En cuanto al rendimiento del juego en sí mismo, no he encontrado grandes problemas. Algún pequeño fallo que se solucionaba abandonando el nivel y volviendo y poco más. Todo ello, detalles que se irán solucionando. De hecho, la mayor pega que le puedo poner es que en el selector de habitaciones no aparezca el porcentaje completado, obligándonos a entrar para verlo. Y dado que el paso de una sala a otra es fluido, ni siquiera es algo que entorpezca la experiencia. Además, se trata de un juego que superaremos de una sentada, siendo fácil acordarse de lo que nos queda por cumplir en cada caso.
Grandma, No! es la clase de juego que te soluciona una tarde gris y aburrida o que te arregla un mal día. Gracias a sus diálogos, en los que ella no dirá ni una palabra, sus físicas y las situaciones que viviremos. La forma en que sembraremos el caos por mucho cuidado que queramos tener o la absurdez de algunas tareas. Y cómo la acción más simple acabará de la peor forma posible, haciéndonos soltar más de una carcajada.
De hecho, por mucho que lo hayamos terminado, sería la clase de juego que nunca desinstalaría por el mero placer de volver y reírme. O por si le añaden contenido nuevo en un futuro. ¿Quién sabe? Igual la yaya acaba forrada y puede permitirse ampliar la casa. O se viene arriba e invita a unas amigas, proporcionándonos un multijugador desternillante. En cualquier caso, no puedo sino recomendar que le echéis un ojo, lo añadáis a vuestra lista de deseados, y le hagáis una visitilla en algún momento. Y es que si hay abuelas que deberían ser eternas, ésta es una de ellas. ¡Dadle amor!
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

