Análisis de Project Songbird

Análisis de Project Songbird

De un tiempo a esta parte, me he vuelto muy quisquillosa con los juegos de terror. Al principio pensaba que era mero rechazo a pasar miedo, pero la verdad es que me gusta un montón. Y, tirando del hilo, he llegado a la conclusión de que quizás es pura deformación profesional. Tengo muy delimitado qué me da miedo y qué me estresa, pero estos conceptos a menudo se confunden en los juegos de terror. Es por esto que mi paso por Project Songbird ha sido todo un viaje, aunque debo admitir que, en términos generales, es un muy buen juego. Y más teniendo en cuenta que he jugado una versión prelanzamiento que estará bastante más pulida de cara al lanzamiento… sin necesitar tampoco muchos ajustes.

En este juego de terror en primera persona nos pondremos en la piel de Dakota, una música cuya carrera está en un punto delicado. Al parecer, nuestra protagonista no termina de encontrar el equilibrio entre lo que le nace componer y lo que el público, y la discográfica, esperan. Algo que irremediablemente la mantiene en un bloqueo desesperante, por lo que su agente le propone pasar una temporada en la cabaña del bosque de un amigo. A fin de cuentas, el sitio parece haber sacado del bloqueo artístico a alguna otra persona. Y el cambio de aires le vendrá bien no solo para componer sino para oxigenarse un poco.

Por supuesto, la cabaña está bastante aislada, pero parece acogedora. Y explorar los alrededores no muestra indicios de psicópatas sueltos o criaturas salvajes. Lo único que debe preocuparnos es el suministro de agua y salir a hacer nuestras necesidades a un baño exterior por la noche. Y las pesadillas que atormentan a Dakota cada vez que intenta conciliar el sueño. Aunque, eh, hemos venido a relajarnos y a componer 10 temazos. Todo irá bien. Además, el lugar parece provocarnos una especie de trance que nos inspira. Eso sí, pagando un pequeño precio, dado que Project Songbird es un juego de terror.

Cabaña de Project Songbird

Por motivos evidentes, no desvelaré nada más de la trama. Y no solo porque se trata de una aventura de unas 6-8 horas, según cómo nos desenvolvamos, sino porque se disfruta muchísimo más con poca información. Lo que sí puedo decir es que se trata de una historia en 3 actos, muy bien delimitados, que nos guía bastante bien de principio a fin. Ah, y que morir puede suponer perder la partida guardada, al menos si no queremos desactivar la muerte permanente. A fin de cuentas Dakota es una tía resistente. Mortal, pero resistente. Y las extrañas criaturas que se esconden en ese difuminado limbo entre la realidad y lo onírico golpean fuerte. Quizás demasiado.

Afortunadamente, por los escenarios encontraremos algunos recursos que nos permitirán afrontar la situación con más fortaleza que entereza. Si exploramos cada rincón, y consideramos gastar alguna que otra bala, encontraremos pilas, medicamentos, munición y chatarra con la que mejorar nuestras armas. Aunque debo advertiros de que no os confiéis con eso de que Dakota tenga un hacha y un par de armas de fuego. Luego no digáis que no os avisé. En cualquier caso, estos recursos son bastante limitados, por lo que abusar de ellos podría ponernos en una situación comprometida. Y disponemos de otros medios para sobrevivir a la experiencia y llegar a la cabaña para crear algún que otro tema nuevo.

Por ejemplo, la grabadora que hemos llevado para capturar algunos samples puede ayudarnos a ubicar a las criaturas. Y el flash de la cámara de fotos nos permitirá iluminar estancias apenas un instante. Algo que no está de más saber por si nos quedamos sin pilas en la linterna y no hemos encontrado recambios. De igual modo que el hacha puede ser más útil para bloquear un golpe que para atacar en según qué situaciones. Lo importante será observar bien lo que requiere cada situación y actuar al respecto.

Esto, además, nos permitirá resolver los rompecabezas de Project Songbird. Algunos requieren algo de vocabulario de inglés, pero nada especialmente complejo. De todos modos, no estará de más tomar notas y consultar las anotaciones de Dakota en su diario. Así no solo encontraremos pistas para los puzles, sino que iremos dando forma a lo que va ocurriendo. Además, está traducido a nuestro idioma, con el único fallo de utilizar el masculino al referirse a sí misma. Y cuenta con una actuación de doblaje estupenda en inglés.

Utilizando el hacha para bloquear delante de una criatura.

Cabe decir que no todo será estrés y terror en nuestra partida. De hecho, disfrutaremos de momentos bastante agradables por los alrededores de la cabaña. Podremos aprovechar para sacar fotos, grabar samples o escuchar música. Y tendremos acceso tanto a los vinilos de Dakota, de los que nos ofrecerá algún detalle curioso, como a los temas que ha compuesto. Un alivio más que necesario para aligerar un poco la tensión acumulada, y más teniendo en cuenta que trata temas sensibles. Incluso podremos consultar al inicio del juego una lista de trigger warnings para que nos adentremos bajo nuestra responsabilidad. O barajando si estamos en el estado mental adecuado para hacerlo.

De hecho, independientemente de cómo afrontemos nuestra partida, Project Songbird me ha parecido un título interesante por la forma en que el desarrollador se comunica con quien juega. Sin embargo, me reservo profundizar más en este aspecto para que cada cual lo descubra e interprete como considere. A mí me sorprendió gratamente en varios puntos y diferentes aspectos. Incluso haciéndome ver el juego con otros ojos a la hora de hacer balance de mi partida.

Se trata de un título de terror que disfrutaremos incluso tras superar situaciones que podrían parecernos injustas. Y, al completarlo, recibiremos una invitación bastante jugosa para volver a por lo que se haya podido quedar atrás. A fin de cuentas, si vamos a pasar un mes en una cabaña en mitad del bosque, lo mejor será exprimir nuestra estancia. Y ya veremos si nuestra salud mental se resiente o se fortalece. Todo sea por amor al arte… y al público al que nos debemos. O algo así.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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