Análisis de Gothic 1 Remake

Análisis de Gothic 1 Remake

Asomarme a un clásico suele darme cierto respeto, tanto por la “presión” de no reaccionar a la altura de las expectativas, como por cómo haya envejecido la obra. Sin embargo, gracias a algunos remakes y remasterizaciones estoy (re)descubriendo auténticas joyas, con sus más y sus menos. Gothic 1 Remake no ha sido menos. Incluso puede que me haya gustado más ahora de lo que lo hubiera disfrutado hace 25 años. Y no porque se haya modificado la experiencia, dado que es prácticamente el mismo juego con cambios sutiles y una estética modernizada.

Como no podría ser de otra manera, el apartado audiovisual de Gothic 1 Remake es lo que más destaca de esta nueva versión del juego. No solo va más allá del mero lavado de cara al que nos han acostumbrado algunas reediciones, sino que se ha invertido en cuidar cada detalle. De modo que no solo conversaremos con personajes más realistas, sino que las criaturas resultarán más aterradoras y los escenarios más envolventes. Sobre todo si decidimos jugar con auriculares y contamos con la paciencia que merece este título. Además, podremos disfrutar del juego en nuestro idioma, con una buena labor de traducción, aunque solo encontraremos voces en inglés, alemán, polaco o ruso.

Cabe decir que, aquí, no somos nadie. Especialmente al principio. Que el “nombre” de nuestro protagonista, Héroe, no engañe a nadie. Nuestra historia comienza de forma hostil, y no encontraremos otra cosa en adelante. Puede que si aprendemos a leer y comprender el mundo que nos rodea, logremos hacernos un sitio en él. Pero vamos a morder el polvo más veces de las que mucha gente estaría dispuesta. Y, sin embargo, está tan bien llevado que sabremos en todo momento que lo único que realmente necesitamos es paciencia. Bueno, quizás también algo de tiempo para cederle su debido espacio a la paciencia, pero eso ya es otro tema. En cualquier caso, recomiendo tener a mano algo para tomar notas, aunque sea como apoyo para las herramientas de orientación del propio juego. Y es que podremos consultar objetivos y misiones, así como lo que sabemos de los personajes, pero poco más.

Me roban en Gothic 1 Remake

Gothic 1 Remake ofrece varios modos de dificultad, así como la posibilidad de activar o no la muerte permanente. Algo que desaconsejo a no ser que ya conozcáis, y mucho, cómo se las gastaba el clásico. Incluso puede que ni así. A fin de cuentas, tanto en su dificultad Gothic (estándar) como en la reducida tiene un inicio duro y un avance que nos hará escoger bien nuestras batallas. No se trata de un juego en el que vayamos a partir el bacalao, puede que ni siquiera cuando consigamos aumentar nuestras habilidades. Más bien aprenderemos por las malas a quién golpear y cómo hacerlo correctamente. Y qué combos emplear, ya que machacar el mismo botón de ataque es un error. También cuándo esquivar, bloquear o salir por patas. O qué llevar encima en todo momento si no queremos sufrir. Aunque guardar antes de hacer nada será nuestra costumbre más valiosa.

Por suerte, o por desgracia, aprenderemos sobre la marcha y con cierta pausa. Tardaremos bastante en desenvolvernos con soltura, por lo que deberemos ir con cuidado durante un buen puñado de horas. El propio juego nos guía en esta dirección, fomentando que nos tomemos las cosas con calma. A veces por las malas. Nuestras primeras interacciones dejarán claro que la fanfarronería no siempre es bien recibida. Los combates iniciales nos pondrán en nuestro sitio rápidamente, castigando la impulsividad. Y la forma en que comenzarán nuestras andanzas entrenará nuestra paciencia, educándonos a través de sus sistemas. Debiendo atender a misiones secundarias, que no siempre opcionales, para continuar la historia. Y moviéndonos entre tres facciones ligeramente diferentes, entre las que deberemos escoger cuál nos representa llegado el momento.

Esto, a su vez, nos permitirá descubrir qué clase de personaje queremos construir a través de nuestro protagonista. Cómo nos relacionaremos con otros y con el mundo, así como cuáles serán nuestras habilidades. Y no solo respecto a la forma de combatir o al tipo de equipamiento que prefiramos, dado que aprender casi cualquier destreza supondrá un coste, y pocas veces será económico. Nada de repartir puntos en un árbol de habilidades, nuestros aprendizajes tendrán un precio. Y el ore (moneda del juego) no será tan fácil de acumular como nos gustaría. Además, meternos en ciertos líos puede acabar con nuestros huesos en el suelo y nuestro atacante cobrándose el premio directamente de nuestros bolsillos. Aunque bueno, siempre nos quedará hacer lo propio… o aprender a abrir cerraduras y vender todo lo que podamos. Y cabe destacar esto de “podamos” porque los vendedores no siempre tendrán dinero para nuestra basura.

Abrir cofre en Gothic 1 Remake.

En cualquier caso, el sistema de cerraduras introducido en Gothic 1 Remake es bastante entretenido. Y una vez le pillemos el tranquillo, e invirtamos en ciertas mejoras, podremos arrasar allá donde vayamos. No siempre merecerá la pena abrir un cofre, pero algo es algo. Eso sí, aseguraos de que nadie os vea. Recordad que aquí la hostilidad está a la orden del día. Y bueno, a nadie le gusta que hurguen en sus cosas, ni siquiera los colegas. Por su parte, he visto que no es una mecánica que le haya encajado a todo el mundo, por su mecánica de rompecabezas, así que tendréis que decidir bando en esto también.

De todos modos, explorando lo que opinan quienes disfrutaron del clásico, no hay muchos más aspectos o añadidos considerados negativos. Quizás algún debate sobre si prefieren unos polígonos idealizados o personajes más realistas «afeados» y el temor a que la “agenda progre” haya hecho de las suyas con los escasos personajes femeninos del juego. O si se podría haber aprovechado la recreación para hacerlo menos duro. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, Gothic 1 Remake se mantiene tal y como se recuerda. Y esto me lleva a mencionar una sensación que me acompañó durante toda la partida. La de estar disfrutando, en toda su definición, de un simulador de Hombres™. No de forma despectiva, ojo, sino como una mera observación. Como una forma de ver y afrontar el mundo, aunque sea uno de fantasía. Y atendiendo y comprendiendo que esto sea precisamente así.

El Valle de las Minas, en el reino de Myrtana, es más que un mundo abierto acotado por una barrera mágica. La Colonia, de hecho, es una prisión donde van a parar toda clase de hombres por diversidad de crímenes. Y, para encajar en cualquiera de las facciones que dominan el lugar, deberemos conseguir la validación de varios cabecillas para que hablen bien de nuestro protagonista ante sus respectivos líderes. Por tanto, tendremos que demostrar nuestra valía haciendo méritos. Y dado que somos un mindundi, no será sencillo. Independientemente de lo que nos cueste hacernos al combate cuerpo a cuerpo, a distancia o mágico; a la exploración, el desarrollo de habilidades, consumo de recursos o sistema de descanso.

Diálogo de Gothic 1 Remake.

Bien es cierto que siempre podemos valernos de nuestra picaresca para granjearnos algo de experiencia. Por ejemplo, pidiendo que nos lleven a las ubicaciones de las facciones para que nos protejan por el camino. O atrayendo enemigos hacia otros personajes para que luchen por —o junto a— nuestro protagonista. Eso sí, cuidado con errar el golpe. También es recomendable observar bien nuestro entorno, no solo para conocer las rutinas de la gente sino para saber desenvolvernos cuando no dispongamos de un mapa. Sobre todo porque no hay indicadores de ningún tipo. Sin embargo, se trata de un mundo hostil que traspasa la pantalla y nos traslada esa sensación de tener que demostrar nuestra valía para sobrevivir. Y da que pensar. O quizás sea deformación profesional, quién sabe.

A fin de cuentas, Gothic 1 Remake me ha atrapado con sus más y sus menos. Echando en falta ciertos aspectos de calidad de vida a los que nos han acostumbrado juegos del estilo más modernos, pero comprendiendo la decisión de haberlo mantenido fiel al original. Y es que no solo está bien llevado sino que le sienta como un guante, porque determinados cambios podrían no encajar con la hostilidad que quieren transmitir. Y porque se trata de un juego que apela a la paciencia, tan escasa a menudo.

Quizás no tanto a la vulnerabilidad, al menos viendo las opciones de diálogo disponibles, aunque sí a la humildad. A asumir el no ser nadie durante un buen puñado de horas, y no tenerlo fácil para fortalecerse. Incitando cierta estrategia más allá de cómo afrontemos los combates. Y es que a veces no es cuestión de rehacer un clásico y modernizarlo, apelando a la nostalgia, sino de introducir al público nuevo a sistemas que no han envejecido tan mal. Incluso aunque otras cosas sí nos hagan arrugar la nariz.

Cómprame un café en ko-fi.com

Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.