Cuando yo hice la Comunión, me tocó el regalo de la época: una consola. En principio fue una de cartuchos con adaptaciones de arcade, que ni recuerdo cuál era. Enseguida cambiamos esa consola por otra. No sé cómo fue, creo que lo recomendó un tío mío (en mi casa no teníamos nada de videojuegos, salvo un Mario pirata y uno de carreras, en disquetes), y mis padres compraron una consola gris. No lo sabía, pero acaba de entrar en el sonierismo, la única fe verdadera.

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“Solo el Sonier pasará”

La consola nos venía con demos que mi hermano y yo quemamos, antes de compararnos algunos juegos originales, y todo lo que podíamos pirata. Tengo muchos esos juegos grabados en la memoria: Croc, Crash Team Racing, Crash Bash, Tombi, Tombi 2, Tekken 3, Pandemónium, Pandemónium 2, el Hércules de Disney… Teníamos muchos más juegos, también para PC, pero esos son otra historia. Cuando mi hermano hizo la comunión, pidió una Playstation 2 como regalo, con nuevos juegos: Tekken 4, Dark Cloud, Dark Chronicle, los Ratchet and Clank, Final Fantasy X, Kingdom Hearts, Kingdom Hearts 2… Todos estos juegos los recuerdo con un cariño muy especial, no por sus gráficos, calidad o historia, sino porque los jugué con mi hermano y algunos amigos.

Algunos de estos juegos tenían la posibilidad de multijugador, y entonces jugábamos al mismo tiempo (aún recuerdo algunos circuitos del CTR). Y si no había multi, nos lo inventábamos: jugamos un rato cada uno; uno se ponía a jugar y el otro miraba y señalaba las cosas, o agarraba un mando con un “¡deja!”; íbamos a buscar al otro con un “¿me puedes pasar…?”. Luego estaba el youtube primitivo: mi hermano jugaba a cosas que yo nunca me atrevería (Resident Evil 4) o no me animaba porque ya jugaba él (Shadow of the Colossus). Me decía que si me ponía a verle (yo me solía ir con algo y miraba de vez en cuando).

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Dibujo de Laurielle  (Fuente)

De los juegos que he mencionado antes tengo recuerdos maravillosos asociados a ellos: hacer el cabra en el Ratchet and Clank, ver a Ratchet caer al vacío en medio de un ataque de risa. Empezar una partida de un RPG y avisar al otro cuando iba a tocar avanzar historia. Cuando iniciamos la partida en Tombi 2, y respondimos los dos que Tombi no sabía nadar cuando se tira al agua. El día que dejé en pausa la Playstation 2 durante 3 horas, esperando que mi hermano llegara a casa, para ver juntos qué pasaba al vencer a Sephirot. El ataque de risa que nos dio en el final de Final Fantasy X (soy una persona horrible, lo sé, pero pensaba que Yuna se había matado). El hablar entre mi hermano y un amigo qué habían hecho ellos para colocar las casas del Dark Chronicle. El día que descubrimos el Dark Cloud de segunda mano en el Blockbuster, y nos fuimos corriendo a casa a coger todo lo que teníamos ahorrado para que pudiera jugar a él. Cuando mi hermano luchaba contra el Prestigitador en el Kingdom Hearts: “—Recomiendan no usar piro —¿Por? Voy a ver qué pasa *lanza piro, mazas en llamas* —… Por eso”.

Salió un remake hace poco de Ratchet and Clank. En cuanto lo vi, fui corriendo a mi hermano para ver si nos lo comprábamos (la única preorder que he hecho en años). Lo acabé comprando yo, porque ya no jugamos tanto. Y me lo he pasado ya varias veces. El juego está muy bien, es un buen remake-reboot pero, sin mi hermano al lado, riéndonos como locos porque acabamos de convertir a alguien en oveja, no es tan divertido.

Me da rabia el haber perdido esta clase de momentos, pero creo que los videojuegos no me hubieran llegado a gustar tanto si no fuera por él y por todas las risas. Y por comprar las cosas a medias.

Nota: no me he olvidado de Final Fantasy IX, pero es que tiene un lugar aparte en mi corazón. En todas sus versiones.

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