Poca presentación necesita Dream Daddy; seguramente os hayáis topado ya con mil fanarts y capturas de pantalla, pero todavía me alucina que al día siguiente de anunciarse el juego la cuenta oficial de Twitter tuviese más de veinte mil seguidores. En gran parte fue a la influencia de los Game Grumps, padrinos y actores de voz del juego. Pero había algo más: la propuesta de un juego de citas (ese subgénero que, no nos mintamos, llevó Hatoful Boyfriend a la fama en Occidente) 100% wholesome era algo que la gente no había pedido pero que claramente necesitaba como agua de mayo.

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Más razón que un santo. (Captura propia)

Existiendo los dating sims y una ternura (compartida por todos) por los padrazos, era de esperar que más pronto que tarde alguien decidiese unir ambos. Parafraseando un anuncio de helados de hace años: “si juntas dos cosas que te gustan, te gustan mucho más”. Y estaba en lo cierto. Es más, ha superado mis expectativas. Me hacía gracia la idea y estaba metida en la euforia colectiva hacia el juego, pero poco más. No me esperaba un juego tan… tierno.

Y es que cuando creé a mi dadsona, Paco Pelucas (cuyo color de pelo natural es violeta), no pensé que llegaría a encariñarme tanto de los siete padres protagonistas. A primera vista parecen clichés andantes, pero conforme les vas conociendo a través de tres citas (más o menos una hora de juego en total) te enteras de los problemas que les afligen, sus hobbies rocambolescos o un aspecto desconocido de su personalidad. Y para el final de la ruta ya estás con los feelings en la garganta. Mucho de esto es gracias a los diálogos, chispeantes y llenos de humor “apaleable” de padres. Mentiría si dijese que no tengo una carpeta con decenas de capturas de pantalla de frases que deben quedar para la posteridad.

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Las dad puns no tienen fin. (Captura propia)

Aunque el texto es probablemente la parte más importante de una visual novel, cómo voy a no dedicar un párrafo al arte del juego: los sprites a cargo de Shanen Pae son simplemente alucinantes, con un estilo limpio y lleno de personalidad. Pero tampoco hay que hacerle ascos al resto: en los fondos han participado bastantes artistas, entre ellos Vivian Ng o Lily Nishita. Y algunos de los artistas que nos han bendecido con los pin-ups de regalo al final de cada ruta son Bev Johnson y Mari Arakaki. Además, la interfaz es muy clara y poco intrusiva. Eso sí, me parece una decisión un poco cuestionable el no tener a mano ranuras para guardar nuestra partida controladamente. Únicamente se guardan nuestros dos últimos saves manuales y una serie de guardados automáticos (la friolera de unos veinte).

El apartado sonoro flojea un poco en comparación. La música no destaca demasiado pero por lo menos no es machacona. Eso sí, gana puntos que hayan incluido una canción de PUP y que el juego tenga su propio temazo para cantar en la ducha. El doblaje se limita a interjecciones varias y alguna que otra frase suelta; es mejor que nada y se entiende que por limitaciones de tiempo y presupuesto no se haya doblado entero.

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Un encanto de persona. (Captura de @cveol)

Sin embargo, lo que más pena me produce es su duración: apenas tres o cuatro horas en total si sólo decides romancear a uno de los personajes. Claro que, jugando todas las rutas e intentando conseguir todos los finales le puedes echar la cantidad alocada de horas que le he echado yo. Y lo recomiendo encarecidamente porque algunos padres que no me podían importar menos han acabado siendo de mis favoritos. Aun así me he quedado con ganas de más y espero con ansia que anuncien un DLC, una secuela o, qué narices, un spin-off con madres.

Pero, hablando de temas de relevancia; la representación LGTB me parece muy correcta y plural: tu personaje puede ser trans y puedes decidir si es bi o gay. En el resto de personajes encontramos la misma variedad y numerosos ejemplos de familias no normativas sanas. Se agradece este tipo de representación tan positiva en un indie de tanto alcance.

Así que, ¿deberíais jugarlo? No sé: ¿bailaríais a lo Dirty Dancing con el párroco del barrio? ¿Vuestra cita ideal es lanzarles piedras a coches? ¿Todavía creéis que las Islas Canarias se llaman así por un pájaro? Si la respuesta a todas estás preguntas es sí, Dream Daddy es para vosotros.

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Hello Darkness, my old friend. (Captura propia)

(Muchas gracias a los desarrolladores de Dream Daddy por proporcionar la copia de prensa para hacer esta reseña).