Hasta hace menos de diez años, la nostalgia ochentera sabía a cierto regusto hortera: reposiciones de El coche fantástico de madrugada y demás. Pero ahora con el boom del vaporwave y otras subculturas, esta estética viejuna (por lo menos para servidora), ha vuelto con fuerza. Y Ghosts of Miami es un máximo exponente de ello. Aunque va más allá del apartado visual y también rescata la narrativa de las series policíacas post-Starsky y Hutch.

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A e s t h e t i c . (Fuente: kit de prensa).

Por un lado tenemos a Chelo Martínez, una chica cubana que vive en Miami Vice y cuyo negocio como detective privada se está yendo a pique. Por suerte o por desgracia, comienzan a suceder una serie de desapariciones por los alrededores, con lo que debe ponerse manos a la obra.

Tendremos que ponernos en su piel e ir investigando localizaciones, interrogando a sospechosos… El quid de la cuestión es que en la mayoría de casos no es posible obtener todas las pistas de una vez por límite de tiempo. Algunas son meramente circunstanciales o información repetida pero en otros casos podemos perdernos una pieza clave y entonces… Hay que repetir el caso. Desde el principio. Eso sí, se conservan las pistas que conseguimos antes (se pueden consultar en la libreta de Chelo). Por si no fuera poco, el juego no permite hacer guardados individuales como la mayoría de novelas visuales. Sólo podemos guardar para volver al menú principal. Esto, combinado con el hecho de que para pasarnos el caso hay que responder una serie de preguntas y/o tomar una serie de decisiones al final que, si no sabes de qué va la cosa no te vas a enterar de nada. Podría decirse que este es el Dark Souls de los juegos de detectives.

Ahora en serio. Por una parte hace que jugar dé algo de pereza, porque además los sitios que visitamos y la gente con la que hablamos suele ser más o menos la misma durante todo el juego. Por otro lado, consigue que haya más trabajo “detectivesco” por parte del jugador. El problema de la mayoría de juegos de deducción es que el propio juego te encauza a la hora de dar una solución. En los Danganronpa, por ejemplo, los juicios se compartimentan en distintas secciones para resolver todos aspectos poco a poco. En la saga Ace Attorney, más de lo mismo (pero sin minijuegos estrafalarios). Quizá rompen un poco el molde Hotel Dusk y su secuela, que por no decir no te dicen nada, pero sí que permiten hacer varios guardados así que, hoy por hoy, la opción si te gusta el riesgo es Ghosts of Miami.

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Menú para elegir los distintos casos. Podemos avanzar en la trama aunque no hayamos conseguido resolver algún caso. (Fuente: Kit de prensa).

A pesar de poner tanta fe en el jugador y requerir toda su atención, los casos de Ghosts of Miami se hacen algo insulsos. Están trabajados pero son muy de “sota, caballo y rey” y no ocultan demasiadas sorpresas. Quizás la parte más interesante es la de las subtramas de los distintos personajes, coherentes y creíbles. El juego tiene además componente otome, algo que siempre es un aliciente (y además con opción queer).

Y, siendo yo, tengo que comentar algo sobre la traducción: podemos jugar en inglés, español y chino. Sobre la versión en chino no puedo decir nada, pero sobre la versión en español sí. No está en castellano, y de hecho no sé si es neutro u otro, pero está claro que para los jugadores españoles puede que alguna que otra expresión nos deje con cara de tontos. De hecho, la frase que he utilizado para titular esta reseña fue una que me dejó picueta cuando la leí. Por el contexto se acaba entendiendo, pero quizás haya quien prefiera jugar en inglés. Que esa es otra, algunos trozos están sin traducir (menos del 5%, pero ahí están) cosa que también le pasaba a Beat Cop.

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Una de las susodichas erratas. (Fuente: captura propia).

En conclusión, Ghosts of Miami es un juego que en cuanto planteamiento está muy bien pero a la hora de llevarlo a cabo no consigue enganchar del todo. Aun así, si os mola la estética ochentera y las reposiciones de series de detectives probablemente lo disfrutéis.

Y recordad, no breguéis con pleitesías.

Muchas gracias a Pillow Fight Games por ceder la copia del juego con la que se ha podido hacer esta reseña.

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