Contrast es un videojuego publicado en noviembre de 2013 para Windows, Xbox y PlayStation, diseñado por Whitney Clayton y desarrollado por Compulsion Games. Basado en puzles muy sencillos y plataformas, Contrast se caracteriza, entre otras cosas, por mezclar hasta cierto punto el 3D con el 2D.

Nuestro nombre es Dawn: no sabemos muy bien a qué nos dedicamos, pero vestimos ropas propias de un arlequín, de cabaret, y por algún motivo hemos de cuidar a la pequeña Didi, la verdadera protagonista de esta historia. A diferencia de Didi nosotres somos capaces de viajar entre el mundo real (3D) y el de las sombras (2D) para trepar y lograr cosas inimaginables.

Acompañamos a la pequeña a través de la noche (el momento en que más sombras puede haber) en sus travesuras e indagaciones respecto a las personas de su entorno, especialmente las de su madre Kat, estrella del cabaret de la ciudad, soltera y autosuficiente. Mientras la trama avanza el propio personaje de Didi nos hace preguntarnos quién rayos es Dawn, de dónde viene, por qué nadie más excepto la pequeña puede verla… y es algo que solo podremos descubrir si prestamos especial atención a los coleccionables del juego. ¡Y quizá lo único que consigamos sean teorías! Contrast sabe muy bien cómo mantenernos expectantes y curiosos.

Fuente

La intriga se ve reforzada tanto por la división en actos cual obra de teatro como por la propia ambientación: los locos años 20, la Belle Époque, lo noir, diseños ligeramente steampunk (“¡Es como si Limbo y Bioshock Infinite hubieran tenido un bebé!”), las luces nocturnas de un París ficticio, un Montparnasse modesto y humilde donde quizá cupieren unas todavía por florecer Alice Prin o Joséphine Baker. La música, el circo, el espectáculo y todo lo que ello implica, el backstage: el misterio y el drama escondidos por los adultos. Hemos de ayudar a Didi a comprender.

Algo que nos llama la atención del juego es el uso de las mismas sombras como personajes: el lenguaje de la imagen no tiene por qué ser explícito. Contrast no necesita enseñarnos a más personajes que a Dawn y a Didi, y de hecho no lo hace: en ningún momento vemos a Kat, o al ilusionista Vincenzo. Se nos muestra con sencillez la proyección de estos personajes sobre las paredes y los muros que nos rodean, y lo más mágico es que podemos interactuar con ellas mientras escuchamos y asistimos al desarrollo de la narrativa. Esto es, podemos trepar por la espalda de un personaje para llegar, por ejemplo, a un balcón, mientras charla y hace gestos, todo ello en el plano de las sombras.

con6
Fuente

Si bien es cierto que esto es más bien por motivos de presupuesto (como admitieron les propies desarrolladores) el problema ha sido solucionado con maestría. Simplifica el asunto y además refuerza la idea que nos intriga a lo largo de todo el juego: ¿existe, entonces, más de una dimensión?

Desgraciadamente, toda esta belleza se hieratiza a la hora de hablar de la jugabilidad: los controles son sensibles en exceso y el entorno no está preparado para una Dawn más ligera que una pluma y demasiado veloz para las distancias que ha de recorrer. Es algo que entorpece la experiencia, especialmente en el momento en que el puzle requiere de la habilidad y la velocidad gestual de nosotres les jugadores para saltar de un plano dimensional a otro, puesto que en múltiples ocasiones Dawn hará con dichos planos dimensionales lo que le dé la gana y caerá al vacío (por suerte volvemos a la vida rápidamente y cerca del lugar).

CONTRAST_MUSIC_TRAILER_PRESSconv
Fuente

Sin embargo no es algo que estropee el juego ni mucho menos. Quizá desespere un poco repetir un puzle por un movimiento tonto del ratón o del joystick, pero desde luego no nos hará tirarnos de los pelos. Contrast es, en definitiva, un juego que merece la pena. Los puzles son de dificultad media, la ambientación es una obra de arte, la estética (a veces incluso con atisbos de cel shading) es un deleite para la vista y la historia, que mezcla la ternura y la inocencia de la infancia con la oscuridad de la vida adulta, nos tiene absortos hasta el final. Y todo por aproximadamente diez euros en Steam.

(Además, ya teníais otro análisis de Catherine Wyrd justo aquí).

Buy Me a Coffee at ko-fi.com