Camarero, hay un juego en mi romance

Camarero, hay un juego en mi romance

A veces, sólo tenemos ojos para el amor. Tanto, que nos olvidamos que había un videojuego detrás de esos personajes baes que con tanta eficacia nos han robado el corazón. ¿No nos creéis? Pues dejad que nuestras chicas os cuenten sus propias experiencias al respecto…

Laura Tejada

Quien diga que no ha rejugado un juego con múltiples opciones de romance para tirarle los trastos a otro personaje seguramente MIENTA COMO UN BELLACO, pero no pasa nada, te entiendo. Decir que has pasado otras 300 horas de tu vida en Dragon Age por unas pocas cinemáticas de apenas diez segundos, unos cuantos besos y un puñado de diálogos insinuantes no queda demasiado bien en nuestro carnet de true gamer, pero aquí no tienes que esconderte, querido amigo adicto al romanceo. En Todas Gamers entendemos esa necesidad incontrolable de que nuestro nuevo bae nos dedique tres palabras de cariño y, con suerte, un beso apasionado con música intensa y fundido a negro. Para eso probablemente tengamos que pasarnos la mitad del juego otra vez, pero who cares? ¿Acaso hay algo más maravilloso que el hecho de que una persona completamente ficticia e inalcanzable dedique su amor a nuestro personaje, el cual seguramente ni siquiera se parezca a nosotros? La respuesta en general es NO, aunque personalmente creo que todo mejora con mods +18 *tose*Dragon Age Origins*tose*

Tejada (Sandal to sexy)

Poniéndome un poco más seria, creo que introducir opciones de romance (si se hace bien) ayuda a la inmersión y puede ser un recurso genial a nivel narrativo. Lo que más suelo valorar en un juego es su historia y sus personajes, cómo se desarrollan y cambian según lo que les pase o las relaciones que establezcan con los demás. Si decir “estoy rejugando esto porque me encantan los combates” es algo lícito y bien visto, decir “estoy rejugando esto porque quiero ligarme a Fulanito” debería ser bien considerado igualmente. Tal vez el hecho de que lo romántico como producto esté asociado a la mujer y lo femenino tiene mucho que ver en ese asunto, y cuando digo tal vez en realidad quiero decir que sí tiene que ver, directa y descaradamente, pero mejor dejo ahí la idea y que mis compis os cuenten cositas.

 

Nix

Bioware es la creadora por excelencia de dating sim camuflados en juegos AAA. No hay duda, cuando jugamos a sus juegos y tenemos que elegir entre ir a salvar el mundo y pararnos un rato a hablar con nuestros ligues, escogemos lo segundo. Y es que, además, los romances no se limitan a contarnos que nuestro PJ tiene ahí a alguien que nos quiere (como pasa en Skyrim), sino que en muchos de sus romances se esconde algo importante de la trama principal.

Hablemos de Dragon Age Inquisition. A estas alturas todo el mundo sabe la cantidad de lore que se le sonsaca a Solas si lo romanceamos. Sin embargo, los demás tampoco se quedan atrás, porque si bien en el romance con Dorian simplemente te explican un poco más cómo es Tevinter, en el de Blackwall te relatan una trama con Guardias Grises, traiciones y posibles ejecuciones públicas de la que ni te enteras si no lo romanceas. Exactamente como una ruta cualquiera en un otome. Así que no me lo pueden negar, Dragon Age es un dating sim con mucho presupuesto. Y me encanta.

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Los romances son mejores cuando eres una enana y sabes que en la mayoría de las escenas románticas estás subida a un taburete

 

Viridis

Siempre me han gustado los romances en los videojuegos, aunque nunca los he considerado fundamentales. Añadían a la historia, sí, pero tampoco me molestaba que no hubiera ninguno. Bueno, hasta que jugué a Dragon Age Inquisition. Os confesaré que lo que me llevó a comprar el juego no fue la historia, ni las mecánicas, o que fuese un RPG. No, qué va, fue Cullen.

Hubo una época, ya lejana, en la que en Todas Gamers se hablaba mucho de Cullen y Solas, de sus respectivos romances y yo, que no conocía para nada Dragon Age, pensé: voy a ver qué es esto que nos tiene tan divididas. Y bueno, no tardé mucho en comprar el juego tras ver y enamorarme de Cullen, su torpeza y dulzura. Para mí, Dragon Age no era un juego en el que salvar el mundo, no, no, era un juego cuyo único objetivo era Cullen (que sí, que luego me gustó aquello de ser la salvadora del mundo y tal). Además, no había jugado a los anteriores, y notaba que me perdía mucha historia en mi ignorancia (algo a lo que puse remedio después, la segunda vez que jugué) pero me daba igual, porque Cullen era lo único que importaba. Yo no veo, y probablemente nunca veré, Dragon Age como un RPG, no, para mí es un dating sim, con un marco argumental enorme, sí, pero un dating sim.

 

Aonia Midnight

El amor virtual jamás me ha llamado. Ni siquiera un poquito. Al principio ni siquiera conocía la existencia del romanceo en videojuegos más allá de Los Sims —donde siempre he terminado creando personajes solitarios porque controlar más monigotes me tocaba la moral—. De hecho, siempre he sido un alma solitaria en videojuegos a tal nivel que tardé años en enterarme de la existencia del matrimonio en Skyrim. Y no fue por falta de horas, no.

Y entonces llegó Bioware.

Aonia Midnight

Conocía Mass Effect, pero el tema espacial me interesaba tan poco como el romanceo. Tanto era así que jugué el primer título y cuando las cosas empezaban a ponerse moñas con Kaidan, lo mandé a una misión suicida y jamás hubo escena erótico-festiva. Romanceo de qué, a ver, aquí hemos venido a combatir *pium pium*. Después de una temporada en Todas Gamers acostumbras a escuchar romanceos de todo tipo: que si Garrus por aquí, que si Thane por allá, el culito de Kaidan, Alistaires y Huevos, otomesWhatever. Al final, claro, te pica la curiosidad y pruebas. ¿Jugar a un otome? Bem. ¿Quién quiere un dating sim teniendo jueguicos de Bioware? Así pues, me dispuse a jugar a Mass Effect 2 y ver de qué iba eso del romance en videojuegos y toda la pesca. Y… bueno, después de muchas (muchísimas) fichas, otra cayó en el pozo (aka los brazos de Garrus). ¡Y no me arrepiento de nada!

 

Dunkel

¿Habéis mencionado ya Mass Effect y Dragon Age? Creo que a estas alturas, a nadie se le ocurriría negar que, sin ser dating sim propiamente dichos, la carga de romance es indispensable en ambos títulos y muchas veces me atrevería a señalar que más importante que continuar con la historia principal… A ver, ¿cómo voy a querer arreglar agujeros en el cielo si puedo estar comiendo galletas con Sera en un tejado?

Y lo mismo me sucede con uno de los últimos títulos que he adquirido, Assassin’s Creed Odyssey. En el que hay romances para todos los gustos y Kassandra más bien tiene que ir esquivando fichas si quiere seguir avanzando en la historia principal…

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Rena

Actualmente me encuentro jugando Assassin’s Creed Odyssey y creo que el dating sim que tiene interno es el más descarado en fichas que he podido jugar en mi vida. Quiero decir, se dicen verdaderas burradas recién conocida la gente, de lo bien que se lo van a pasar en la cama y que vayan ya a ello. A mí me hace gracia que si estás con un NPC tirándole fichas a destajo (de las que sacan un ojo por lo brutas que son), el NPC decida darle la vuelta a la tortilla en plan… “Puf, si tengo ganas, pero es que mi padre se está muriendo y necesito unas hierbas, luego nos vemos, jeje”. O incluso participar en una orgía entre dos hombres, una mujer… y una cabra. Fascinante. Yo me apunto a todo, why not!

Otro por ejemplo que me hace mucha gracia, porque lo jugué recientemente, es el de .hack//GU. Es un JRPG al uso ambientado en un MMORPG que os recomiendo encarecidamente jugar. El caso… Tú tienes a tu protagonista, que es Haseo, y puedes ir subiendo la amistad con tus compañeres mientras vas luchando y avanzando en la historia. Cuando llega hasta cierto punto, el juego te permite hacer un evento de comedia casándote con uno de estos personajes. Haseo es hetero y puedes juntarte con todo el plantel de chicas que hay (aunque canon sea una de ellas y se ve a lo largo del juego), pero también tienes la oportunidad de casarte con 2 extras: un chico llamado Endrance, bisexual, que está perdidamente enamorado de Haseo y no hace más que hablarte de lo que te ama y que daría el mundo por ti. Y mi favorito, Azure Kite, un NPC doppelgänger que se asemeja a Kite (de la primera trilogía de .hack//), con el que Haseo pone hasta cara de asco y terror. LOS MEJORES NOVIOS.

 

 

Tindriel

Nunca he sido mucho de jugar las tramas románticas de los videojuegos porque, siendo completamente sinceros, durante mucho tiempo no jugaba a juegos que las tuvieran. Lo más cercano que tenía a mano era Los Sims, pero siempre acababa mucho más centrada en que la casa fuera bonita y lujosa que en tener romances. Salvo si se trataba de tener hijos alienígenas. Ahí reconozco que me perdía un poco. Sin embargo, el juego que sí recuerdo por sus interacciones románticas es Star Wars: The Old Republic. El descubrimiento de que existía esa opción me pilló completamente por sorpresa. Jugaba con varios amigos, y todos ellos iban por delante de mí en nivel, y ninguno me avisó, así que podéis imaginar mi cara cuando de pronto me encontré con una “charla-misión” en la que, de forma bastante evidente, podía tontear con mi companion. Al final acabé tan atrapada en la historia de mi contrabandista con Corso Riggs que sólo subía niveles para avanzar en el romance. Y, como en cualquier persecución absurda que se precie, perdí todas las ganas de jugar cuando conseguí a mi presa. Probé con otras clases después, pero nunca fue lo mismo.

 

Azka

Me considero bastante sosa en tema de romance. Prefiero la acción a los largos diálogos que fuerzan una relación en tiempo récord (o esa es mi percepción de estas cosas), así que suelo huir de dating sims y otomes, y me dan pereza los juegos con opción de romanceo. Pero tal vez solo sean mis prejuicios, porque tengo que reconocer que he disfrutado de Mystic Messenger (¿estar en Todas Gamers y no haberlo probado? ¡Imposible!).

Así pues os hacéis una idea de cuál fue mi sorpresa cuando en Divinity: Original Sin 2 empezaron a lloverme las propuestas indecentes y las fichas, directas e indirectas. Bueno, llover es una exageración. No tienes opción de romancear, o por lo menos a mí solo me parecen diálogos muy ricos en variedad de temas y opciones, entre los cuales puedes encontrarte insinuaciones y piropos. Pero como en este juego algunas decisiones pueden ser decisivas en la historia, o más bien en la forma en la que afrontas la historia, fue interesante asumir el riesgo de las posibles consecuencias al aceptar el amor que se me brindaba. Todo el mundo tiene derecho a ser amado, correspondido y feliz, aunque se le olvide lo sucedido a los cinco minutos.

Fue bastante divertido aprovechar los escasos momentos en los que no estaba destruyendo a enemigos y rivales para flirtear con hombres y mujeres por igual. No así con los animales, ya que tenemos la opción de comunicarnos con ellos (¿Quién ha dicho furries? Yo no he dicho furries) pero no ligar. Eso sí, hice de celestina entre una tortuga y un ratón. Oh, l’amour! Os dejo una captura de un desengaño de Ifan ben-Mezd, un humano, con su compañero de fatigas Bestia, un enano. Saltaban las chispas entre esas barbas tan sexy, o eso creía yo.

Azka -Divinity Dating Sin

 

Neith

Cualquier persona que me conozca un mínimo sabe que me gustan mucho dos cosas (bueno, en realidad son más, pero eso no importa ahora): Código Lyoko y Haikyuu. Así que cuando hace dos veranos descubrí que en el Fire Emblem Fates las voces en japonés de Takumi y Ryoma las ponían los personajes de Kenma y Kuroo de Haikyuu (que son mis baes) tuve que descargármelo.

Yo nunca he concebido el Fire Emblems como un juego de estrategia sino como un juego de liarme con algún personaje y shippear y juntar a los demás. La verdad es que en el FE terminé quedándome con Kaze el ninja, porque también me gustan mucho los ninjas, pero lo verdaderamente importante aquí es que yo me metí a este juego para ligarme a un personaje. ¡Ni estrategia ni estrategio! 

 

 

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

Laura Tejada
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Escritora y creadora compulsiva de mundos imposibles. Vivo en un faro entre dos ciudades: una flota en las nubes, la otra está sumergida en el mar. Ad astra per aspera.

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Historiadora e Historiadora del Arte, intento de escritora y gamer

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