Análisis de Okami HD

Análisis de Okami HD

Sabemos que, en el entorno de los videojuegos (y otras muchas aficiones), todo lo que tenga un cierto aroma japonés suele venir con la palabra «éxito» tatuado a fuego. Algo así ha ocurrido con Okami, un juego que parió Capcom en el año 2006 para PS2 y que hoy podemos disfrutar con una nueva y fabulosa calidad visual en nuestros ordenadores o consolas.

En Okami participaremos de forma inmersiva en una de las leyendas más conocidas del país del sol naciente: Amaterasu, diosa del sol, se ha reencarnado en un lobo blanco para devolver la vida y el color que se ha llevado nuestro enemigo, el infame Orochi, un monstruo de ocho cabezas que ha resucitado para hacernos la vida imposible. Como alivio cómico tenemos a Issun, un bichejo (literalmente, es un insecto) simpático que, además, nos contará cómo son las dinámicas del juego y cómo proceder para desenredar el lío que nos ha montado Orochi.

Estoy segura de que a todas os resulta familiar la estética de las ilustraciones tradicionales japonesas, como La gran ola de Kanawaga, de Hokusai. Imaginaos ahora estas imágenes conformando un paisaje vivo, en movimiento, que Amaterasu explorará a sus anchas, jugando con este entorno vibrante y emotivo. Precioso, ¿verdad? Pues sí. Lo primero que llama la atención es la calidad gráfica y el mimo que se le ha puesto a la recreación de este mundo que debemos reconstruir. Se puede percibir un fuerte amor por la naturaleza y un profundo respeto por las tradiciones de Japón, y estoy segura de que incluso si no conocemos nada del folklore de este país, Okami nos dejará con ganas de saber un poquito más.

Vamos a comenzar la aventura con nuestro precioso lobo blanco. Una serie de escenas iniciales nos presentan la historia al completo y nos ponen en antecedentes: esto ya ha ocurrido antes y, de nuevo, alguien debe esforzarse por vencer a las fuerzas del mal. En esta introducción ya empiezo a ver alguno de los fallos que tiene este juego —y, por lo que he visto, se repiten con respecto a su versión primigenia—. Veo necesario mencionar, por ejemplo, que este juego no está disponible en español, y entiendo perfectamente que esto pueda suponer una barrera para muchos jugadores.

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Tras unos veinte minutos de historia, ¡por fin podemos manejar al lobito! Y aquí viene el segundo puntazo de frustración de este juego: los controles. Y es que me cuesta hacerme con ellos. Al menos desde mi teclado, no resulta intuitivo saber qué pulsar para hacer avanzar el texto y no cargarnos la escena entera. ¿Un consejo? Revisad la lista de comandos antes de lanzaros a lugar. Estoy convencida de que en cualquier consola el sistema de control será mucho más agradable, pero en PC los cinco primeros minutos me han dado ganas de cerrar Steam, apagar mi ordenador y echarme a llorar: me he sentido completamente inútil. Necesitamos controlar muy bien la sinergia entre el teclado y el ratón para no terminar con la cámara apuntando al culete peludo de Amaterasu en lugar de rompiendo jarrones para obtener monedas. Una vez pasado el shock inicial la cosa mejora un poquito, y pronto tendremos destreza suficiente para avanzar sin miedo a liarla parda. En cualquier caso, no me ha resultado muy agradable sentirme con tan poca confianza durante el manejo de todo el juego.

Issun, siempre encantador y un poquito egocéntrico, nos irá dando instrucciones para avanzar a través del hermoso paisaje y adquirir nuevas técnicas. ¿Os gusta pintar? Porque a Issun le encanta, y te enseñará a utilizar tu pincel celestial. ¿Y esto por qué y para qué? Bueno, en realidad el pincel es la esencia misma del juego y su razón de ser: sin esta habilidad no podríamos recomponer el mundo que Orochi ha hecho añicos, incluso las batallas las ganaremos gracias a nuestra destreza con la brocha de los dioses.

Pero… ¿es tan fácil como parece? Como habréis adivinado dada la problemática previa con los controles, no: no es fácil en absoluto. El primero uso que debemos darle a nuestra herramienta es el de completar un pequeño lienzo de estrellas con tres pinceladas… o eso nos dice Issun, muy cooperador. Este dichoso puzle —que aparece al principio del juego— me hizo dejarlo durante semanas por pura frustración debido a dos motivos: el primero, que no había que completar con pinceladas, solo puntear las tres estrellitas. El segundo… un extraño bug que afecta de forma aleatoria a algunos rompecabezas, solo en la versión PC del juego, que desplaza el cursor de nuestro ratón haciendo que la pincelada se desvíe o aparezca con retraso. He encontrado a muchos usuarios que se quejaban de este mismo problema.

¿Y qué tal es la historia, el sistema de combate y todo lo demás? Preciosa, inmersiva, delicada; un deleite visual sin límite. Como buena friki de Japón que soy, a ratos he recorrido varias veces el mismo paisaje para hacer docenas de capturas de motivos japoneses y escenas de un colorismo alucinante. Incluso las escenas de batalla son estéticamente un placer, y de nuevo debemos hacer uso de ciertas técnicas combinadas con nuestro pincel celestial para acabar con los enemigos.

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Issun nos va comentando y enseñando cómo usar cada una de las mejoras o habilidades que vamos adquiriendo, y estas se implementan muy bien en cuanto al tempo del propio juego y un mayor control del personaje por nuestra parte. El sistema de armas y subarmas resulta muy curioso, porque las habilidades cambian según cómo decidamos equiparlas. El combate en sí mismo resulta muy sencillo —es prácticamente imposible morir—, así que no será muy ambicioso para los jugadores más hardcore, pero esta variedad de elementos nos harán disfrutarlo como algo entretenido y, sobre todo, visual.

Okami tiene unos paisajes inolvidables que, además, esconden muchos secretos. Como jugadora completista y ligeramente obsesiva, ¡no puedo dejarme esquinas sin explorar! Cada rincón oculta algo. Una pequeña recompensa, yenes, un melocotón, misiones secundarias… esto rompe de alguna manera con la linealidad del juego y le otorga cierta frescura, y esa falsa sensación de estar en un mundo abierto y vivo.

En definitiva… ¿merece la pena Okami HD? Lo recomendaría con ganas a quienes disfruten de la estética y folklore japonés, a los amantes de los Zelda —con los que tanto se ha comparado Okami— y, en general, a los que disfruten con un juego sencillo donde el aspecto estético es lo más importante. ¿Tiene ciertos problemillas que me han impedido disfrutarlo a tope? Pues también, como la dificultad de los controles (estoy bastante segura de que en Switch gana mucho en este sentido) o el poco reto que supone avanzar, sobre todo en las batallas, cuando ya se le ha cogido el tranquillo. Aunque han pasado muchos años desde su lanzamiento, también resulta extraño que no lo hayan traducido al castellano. A pesar de esto, creo que Okami se ha hecho un nombre como juego clásico por muchos motivos y que, como tal, merece ser jugado al menos una vez para presumir de ser un lobo blanco salvando el mundo.

Juego adquirido gracias a las aportaciones de la gente de patreon.

 

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88deathgazer
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1 comentario
Lyris
Lyris 15/10/2020 a las 10:54 am

AY, qué recuerdos :__D

Yo lo jugué en PS2 en su tiempo, que tampoco era la plataforma ideal, pero oyes, que lo pasé. Quizás lo compre para Switch, para revivir recuerdos :__D <3

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