Hay un amigo en mííííí, hay un amigo en mííííí

The Outer Worlds y cómo no ser una llanera solitaria

The Outer Worlds y cómo no ser una llanera solitaria

Qué placentero ha sido jugar a The Outer Worlds. Esos viajes por el espacio han sido lo más bonito que he visto en mucho tiempo, la verdad sea dicha. Si llego a vivir para presenciar los viajes turísticos por el espacio, espero que los oferten en el IMSERSO y pueda disfrutar de lo que The Outer Worlds ofrece: planetas destruidos, faltos de vida, pero con un fondo precioso.

Nuestro personaje llega prácticamente caído del cielo a una colonia de planetas que apenas pueden sustentar la vida. La tierra no es fértil, y todos los alimentos son sintéticos o de carne de cuestionables orígenes. El paraje es desolador, pero lo he disfrutado a cada paso.

Este paisaje se complementa bastante bien con el tema de la historia. Tu personaje asume de forma más o menos involuntaria la identidad de un mercenario con nave propia, La Falible. La colonia está infestada de criaturas mortales, un terreno básicamente inhabitable y todo está controlado por un conglomerado de empresas. Te conviertes en una cowgirl del espacio, aliándote con unos y otros, y poniendo de patas arriba todos los planetas que visitas. Haces amigos, enemigos, y compañeros de nave. Tu solitaria aventura por el espacio exterior deja de ser solitaria, y este es uno de los puntos fuertes del juego.

Conecté muchísimo con mis acompañantes en esta aventura anticapitalista en la que nos embarcamos, hasta el punto de que no podía recordar cuánto tiempo había pasado desde que me sentía acompañada de verdad en un videojuego por NPCs. La sensación de que tenía a alguien cuidándome las espaldas cuando andábamos por esos caminos desolados y rotos era muy reconfortante.

Y no solamente me sentía acompañada en combate. Incluso en las conversaciones con las diferentes facciones de Alción mis acompañantes siempre tenían algo interesante que decir. Ya fuera para advertirme de con qué clase de persona estábamos lidiando o para ofrecerme un consejo (necesario o no), siempre están ahí.

Sí que se ha roto algo. Mi corazón. Por ti

Pero sin duda alguna, lo que más me ha fascinado de esa dinámica de compañerismo son las interacciones en la nave. A bordo de La Falible, los personajes van cada uno a lo suyo. Igual te encuentras a Parvatti apretando las tuercas a SAM, o Felix y el Vicario Max están en la cocina discutiendo sobre el último partido de tósbol. Hasta hay discusiones por tener que esperar a que alguien deje el baño libre para que pueda entrar la siguiente persona.

Esa rutina despreocupada contrasta mucho con la misión principal del juego, que es básicamente desmontar el lobby de empresas que gobiernan la colonia para que la gente retome el control (¿alguien dijo ‘abajo con el capitalismo’?). Puedes recolectar objetos para que tú y tus acompañantes decoréis vuestras habitaciones, y tener pequeños mementos de vuestros viajes por la colonia. También se ofrece la posibilidad de desviarte de tu camino para solucionar las rencillas del pasado que puedan tener tus acompañantes. Incluso puedes buscarles pareja, y ayudarles a salir de su burbuja de confort.

Las y los tripulantes de La Falible son todos maravillosos a su manera. Félix es un bocazas con corazón de oro, Parvati (señora del año 2019) es simplemente maravillosa. SAM es un robot muy majete que lo mismo te limpia la cocina que acaba con tus enemigos, mientras que Nyoka es la típica persona que te encuentras en la barra de un bar contando historias que solo se cree ella. El vicario Max es un hombre de Dios que tiende a ser caótico neutral, y Ellie hará cualquier cosa con tal de que le pagues unos cuantos Bits por adelantado.

Todos los personajes tienen sus más y sus menos, pero la forma que interactúan entre ellos, contigo y con el entorno me cautivó. Cada vez que salía de la nave para adentrarme en ese terreno desierto que componen la mayoría de los planetas me inundaba la indecisión. No sabía a quién quería llevar conmigo en la siguiente parte de la aventura. Además de las bonificaciones que ofrece llevar a unas y otros, no sabía a quién llevar porque cada personaje reaccionaría de forma distinta al entorno y al resto de personas que nos encontrásemos en el camino. Me gustaban todos mis acompañantes a un nivel más o menos equitativo, y quería probar todas las combinaciones de lugares y acompañantes posibles. 

Escuchadme bien, os voy a proteger con mi vida si hace falta. Sobre todo a Parvati, pero al resto también

Ese nivel de interacción con ellos hizo que lo que pensaba que iba a ser una solitaria aventura de mi vaquera espacial destruyendo el capitalismo fuera una aventura en compañía. Teníamos comedia y drama, discusiones típicas de serie familiar y un interés profundo por el bienestar de la persona a nuestro lado. Al principio de la aventura, antes de empezar a añadir personajes a mi familia disfuncional, pensaba que no iba a querer llevar a mis camaradas ni a la vuelta de la esquina y los dejaría cogiendo polvo en la Infalible. Creía que iba a tener que cuidar de ellos constantemente como si fueran bebés en un parque de arena, y que traerían más problemas que beneficios a mi personaje. Y cómo de equivocada estaba. Les he acabado cogiendo tanto cariño a mis acompañantes que si le hubiese pasado algo grave a alguien hubiera reseteado la partida las veces que hiciera falta para evitarlo a toda costa.

The Outer Worlds tiene escenarios tan vacíos y desolados como el espacio exterior por el que viajamos, pero esa sensación de compañía y de tener la seguridad de que hay alguien cuidando de mi personaje (ya fuera dando consejos o usando una pistola láser para que no me comiese una mantirreina) es una sensación reconfortante y uno de los puntos fuertes del juego.

Gracias a Obsidian Entertainment por la clave de Steam para disfrutar esta maravilla. Y chapó por crear esta sensación de compañerismo tan real y esos escenarios que la complementan. Porque no todos los caminos tienen que ser solitarios. 

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akusokozan
akusokozan @crisiscrisis_

Reina de la procastinación. Juego a cosas, escribo de cosas y leo sobre cosas. The Witcher 3 me absorbió el alma y desde entonces no he sido la misma.

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