Hago Crash y aparezco a tu lado

Crash Bandicoot 4, todo tiempo pasado no siempre fue mejor

Crash Bandicoot 4, todo tiempo pasado no siempre fue mejor

05/03/2021 | Nix | No hay comentarios

Hace poquito nuestra querida gente de Patreon nos pidió que hablásemos de Crash Bandicoot 4: It’s About Time, aprovechando su reciente salida en Playstation 4 y Xbox One. Y como nosotras nos debemos a nuestro público fuimos encantadísimas a recuperar un pedacito de nuestra infancia, sin darnos cuenta de que lo íbamos a hacer para lo bueno y para lo malo. 

El nuevo título de Crash, hablando en términos generales, es una maravilla. Si sois fans de la saga os encontraréis exactamente lo que esperaríais de este juego si hubiese salido hace 22 años. Quizá tan bien recreado que, a pesar de que los anteriores eran de PSX, coincide con la imagen mental que quedó grabada en nuestra memoria y fue evolucionando con el tiempo, haciéndola mucho mejor de lo que era en su origen. Por otra parte, si nunca habéis jugado a la trilogía inicial, resulta que esta también es una buena forma de meterse en este mundo de cajas y manzanitas (no son wumpas, son manzanas, a mí no me engañan) porque como título individual sigue funcionando perfectamente y lo único que te puede despistar un poco son algunas referencias y chistes sobre los títulos pasados. El argumento coge una historia nueva y, para unir los cuatro juegos entre sí, nos cuenta (o refresca) cosas sucedidas anteriormente usando una trama de agujeros en el espacio-tiempo que consigue que todo tenga sentido aunque ya hayas olvidado la mayoría de los detalles. Una muy buena idea teniendo en cuenta los años que han pasado entre el último título de la saga y este. Sin embargo, a medida que jugaba me encontraba con pequeños fallos que ya existían en la trilogía original. Quizá por ser el estándar de la época, quizá por las limitaciones técnicas, o quizá porque lo decidieron así porque les dio la gana, pero la cuestión es que estaban ahí. Y todavía siguen estando tantos años después, aunque ahora lo vemos de otra manera.

Es más que probable que os haya pasado lo mismo más de una vez, y es que cuando era pequeña y no conseguía pasarme una fase de un juego nunca llegaba a asociar esa imposibilidad con que el juego pudiese estar haciéndolo mal. La que lo hacía mal era yo, era “novata” y no sabía jugar bien, así que el mando siempre acababa rotando de mano a mano entre familiares o amistades que tuviesen un poco más de maña que yo, o más cabezonería. La cuestión es que, sin ninguna duda, el problema ahí era yo y mi forma de jugar. Sin embargo, años más tarde y con la salida de todos esos remaster tan maravillosos que hemos tenido en estos últimos años, me di cuenta de que tal vez no era así la cosa. Cuando me puse a jugar a Spyro Reignited Trilogy, lo primero que hice fue alucinar con toda la recreación visual, las texturas, las iluminaciones… todo era perfecto, porque todo era exactamente igual a como lo recordaba. Luego vi unos vídeos de los juegos originales en YouTube y me di cuenta de que igual me había flipado un poco y se veía bastante cutre en comparación con lo que estaba en mi memoria, pero eso es un tema aparte. La cuestión es que, en esencia, era exacto. Y yo, con unos cuantos añitos más a mis espaldas jugando a videojuegos, también lo noté más sencillo en general… PERO. Si bien es cierto que los movimientos que controlas con el joystick y las llamaradas funcionan muy bien, hay un pequeño problema con la embestida y la cámara que suele hacerte perder toda la precisión (y los nervios) que necesitas algunas veces para continuar avanzando. Es una cosa sutil, pero que está ahí porque también estaba en el juego original. Y en aquel momento ese error era mío, aunque ahora soy capaz de ver que no era así la cosa.

 

Crash Bandicoot saltando de una plataforma a la otra

 

Lo mismo sucede con Crash Bandicoot N. Sane Trilogy. Estos juegos siempre se han caracterizado por ser difíciles, requieren precisión y en muchos de sus niveles, una repetición exagerada de ciertas zonas o partes concretas. Realmente esta es en gran medida la gracia del juego, más que superarlo a él, superarte a ti misma poco a poco. Más o menos como el git gud, pero sin ningún señor rancio berreándotelo al oído. Como decía antes, los errores son tuyos hasta que te das cuenta de que no todos, porque al ser un remake tan parecido al original también han mantenido hasta esos pequeños fallitos que nos hacían caernos al vacío porque sí. Porque teníamos que seguir mejorando, porque el juego no podía equivocarse y era cosa nuestra, que habíamos pulsado el botón una milésima de segundo tarde. Todo esto son cosas que pasamos por alto, primero porque no nos dábamos cuenta de ello, después porque nos ciega la nostalgia, y por último porque así es una recreación exacta y también está bien. Qué se le va a hacer, bajamos la guardia de las críticas cuando nos tocan la patata con nuestra infancia.

Pero ahora estamos en 2021, o 2020, que es cuando salió CB4 (algo bueno tenía que tener ese año), y nos encontramos otra vez con la nostalgia. Volvemos a ser peques otra vez, nos ponemos a jugar a nuestro magnífico juego… y volvemos a sentir la necesidad de pasarle el mando a alguien porque nos hemos atascado. Con la diferencia de que ahora somos ese alguien, con mucho más rodaje, y no hay quien nos salve del drama. Es cierto que la gente de Toys for Bob al hacer esta continuación tuvo en mente en todo momento quién iba a ser el target. Éste iba a ser un juego dirigido a esa gente que lleva jugando desde la trilogía original y no soltaron los mandos nunca, así que como movimiento más lógico, decidieron hacerlo un poco más difícil. Este título es de esos que sí, terminarlo lo vas a terminar por simple cabezonería, aunque para conseguir el 100% en todo vas a necesitar la superficie del océano Atlántico en paciencia y ganas. Y por eso mismo me parece tan mal que, sabiendo ese nivel de dificultad o necesidad de habilidad, hubiesen decidido mantener también muchos de los errores de precisión que, gracias a la evolución de las consolas, motores gráficos, polígonos y detección de colisiones, podrían haber dejado atrás y haber hecho un juego perfecto tanto para el nivel actual como para la nostalgia. Porque una cosa es fallar por no atender lo suficiente a lo que estás haciendo, o equivocarte tú, y otra muy diferente que el juego sea injusto contigo y te castigue porque le da la gana. 

 

Coco Bandicoot feliz sobre una plataforma

 

A pesar de mis quejas en la parte técnica de Crash Bandicoot 4, tengo que reconocer que en todo lo demás es el juego que nos merecemos y el que tanto estábamos esperando. No solo tenemos esa estética actualizada para llegar al nivel de la generación actual de consolas, sino que también tenemos cosas como el rediseño de Tawna. Esto la ha hecho pasar de ser un simple interés amoroso de Crash (y objeto de deleite furro para el público masculino) a convertirse en una heroína de pies a cabeza a la que no le falta destreza y fuerza para superar sus propios niveles jugables e incluso salvar a Crash y a Coco alguna que otra vez. Que sí, que sigue destacando por su atractivo físico normativo si la comparamos con los otros Bandicoot, pero ya no es su característica definitoria, ahora tiene su personalidad y voz propia. Además de una parte de su pelo de color azul, para aumentar los lloros de los TruGamers™ (sí, en serio, se quejan de eso). Tampoco nos podemos olvidar de Coco, ya que ahora tiene el mismo nivel de protagonismo que Crash y, como ya habíamos visto en el remaster de la trilogía, se consolidó definitivamente la opción de que ella pueda ser un personaje jugable en casi todos los niveles, con los mismos movimientos y agilidad que su hermano. Y, por supuesto, también están Neo Cortex y Dingodile, que son un extra que le da bastante gracia al asunto. 

Si todo esto os parece poco, lo cierto es que también tiene unos cuantos extras más que amplían el gameplay sin perder su esencia original. Las máscaras cuánticas que te vas encontrando por el camino y se activan en situaciones concretas añaden unos movimientos diferentes a nuestro Bandicoot, complicando todavía más las plataformas de los niveles. También podremos ir encontrando cintas VHS que añadirán un extra a la trama contándonos los orígenes de Crash y Coco (aunque ya os aviso que son difíciles de conseguir y, una vez dentro de esos niveles, todavía se pondrá más enrevesada la cosa). Y por último, pero no peor (o un poco sí), también tenemos la N. Version, que aquí ya es cuando igual nos matamos por pura desesperación. Con esta opción podremos rejugar todos esos niveles de los que os he hablado, pero peor. Algunos serán a oscuras, otros en modo cómic, otros en blanco y negro, etc. Su estética varía y los controles también, porque se ve que en este título decidieron que iban a conseguir que a todo el mundo le pareciese que Dark Souls a su lado es Animal Crossing. ¿No queríais caldo? Tomad veinticinco tazas.

En definitiva, con Crash Bandicoot 4 nos dejan muy claro que los juegos ya considerados antiguos todavía pueden volver a resurgir y ser muy entretenidos sin variar casi nada su esencia original, pero al mismo tiempo también deberían recordar que los errores están para arreglarlos o, como mínimo, mejorarlos. La diversión no ha cambiado, todavía seguimos siendo esa misma persona que quería disfrutar con su nuevo juego hace 22 años. Y con suerte seguiremos haciéndolo cuando salga el quinto título de la saga. Eso sí, esperemos que con más precisión, o yo me voy a quedar calva.

Este juego se ha comprado gracias al apoyo de la gente en nuestro Patreon y por sugerencia suya. Hazte mecenas desde dos euros al mes.

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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