Zoi arbañí

Análisis de House Builder

Análisis de House Builder

Si me habéis leído alguna vez sabréis que hay un tipo de juegos que me atrae más que la luz a una polilla, y ni siquiera son títulos que, vistos desde fuera, puedan parecer divertidos. Éstos son los que en esta web conocemos como “simuladores de hacer cosas”, o títulos basados en la simulación de diferentes tipos de trabajos, y en esta ocasión me ha tocado convertirme en una especie de albañil polifacética y viajera con House Builder. Por supuesto, con un resultado más que satisfactorio, cosa que no suele ser la norma en un juego que todavía está en acceso anticipado.

Cuando menciono House Builder, lo más probable es que penséis en House Flipper, por motivos tan evidentes como el parecido del título y un gameplay que tiene a los inmuebles como eje central. Pero lo cierto es que, a pesar de compartir ciertas similitudes de base, no pueden ser más diferentes. House Builder se centra en ofrecernos la oportunidad de construir nuestra propia casa (o, más bien, la de la gente que nos contrata) desde cero, bloque a bloque y tabla a tabla, y además pretende enseñarnos los diferentes tipos de construcción que hay, tanto por países como por estilo arquitectónico. Con este fin, el juego comienza situándonos en el polo y haciendo que construyamos un iglú mientras intentamos no morir de frío. Para ello nos proporciona un cuchillo con el que deberemos ir recortando bloques de hielo a mano en lugares concretos, y que podremos ir llevando a cuestas para ir colocando cada uno en el círculo que poco a poco se convertirá en la semiesfera de nuestro iglú. Mientras tanto, también vamos tirando leña a la hoguera que tenemos cerca del lugar de construcción para calentarnos, y en la que nos espera un perrete que hace a su vez de alarma de frío. Todo esto son mecánicas muy concretas y que únicamente se utilizarán en ese nivel, al que podemos volver las veces que queramos a decorarlo a nuestro gusto, dentro de los límites del catálogo de objetos. 

House Builder - Construcción de un iglú

El segundo nivel, sin embargo, nos lleva al medio de la selva y, lógicamente, ahí no hay hielo, así que tendremos que apañárnoslas de otra manera para no terminar durmiendo a la intemperie y que nos acabe mordisqueando un tigre. En este caso, tendremos que poner piedras en la base de la casa, hacer una estructura con madera que deberemos cortar y atar con lianas que tendremos que recoger, fabricar nuestros ladrillos de arcilla y cocer nuestras propias tejas para cubrir el tejado, que nunca se sabe cuándo caerá una tormenta. Cada una de esas acciones conlleva otras diferentes, porque si en la vida real no podemos elaborar todo con un clic, aquí tampoco. Por ejemplo, para fabricar una teja deberemos coger tierra con una pala y depositarla en un recipiente, después tendremos que ir a coger agua al río con un cuenco y echarla en el mismo lugar que la tierra, mezclarla, y esa bola de barro la colocaremos en un molde. Tras ello, tendremos que coger madera y ponerla bajo el horno, meter las tejas recién salidas del molde dentro, y encenderlo para que se cuezan. Esperaremos un poquito y… ¡premio, nuestras propias tejas! Todo esto es un trabajo laborioso que nos llevará cierto tiempo y, como en la vida real, iremos cogiéndole el truco y desbloqueando mejoras que nos llevarán a hacer todo de manera más rápida y eficiente. Gracias a ello la construcción nunca llega a hacerse monótona y va dejando paso a las nuevas mecánicas a medida que vas perfeccionando cada una. Y, para rematar, le pondremos una plantita en la entrada para que todo parezca más acogedor.

En los siguientes niveles podremos ver cabañas de troncos, casas de estilo americano o europeo, viviendas hechas con contenedores marítimos o chalets de líneas modernas, cada uno con sus propias mecánicas, materiales y forma de construcción, que sin duda mantendrán el interés durante más tiempo que si todos esos domicilios consistiesen en ser una copia de la misma casa, con pequeñas variaciones en su forma o distribución de las habitaciones. Compensa así su pequeño catálogo de decoraciones con las mecánicas de construcción, porque en el fondo, como su propio nombre nos indica, lo que quiere este juego es que nos centremos en levantar nuestra morada. Y ya vendrán los gemelos a decorarla en otro momento.

House Builder - Construcción de un techo

El hecho de arriesgarse a hacer tantos cambios de mecánicas (aunque a veces su base sea similar) demuestra que la gente de FreeMind quiere hacer de su juego algo diferente y que confían en él, por eso lo tratan con tanto cariño. La manera en la que esos niveles de estilos tan marcados están tan bien pulidos y definidos, sin errores ni bugs aparentes salvo en muy contadas excepciones, consiguen que tú, como persona que tiene en sus manos un juego en acceso anticipado, tengas plena confianza en el producto final, sin importar lo que tarden porque poco a poco van introduciendo nuevas casas o niveles con sus propias características. Y, por supuesto, con un apartado audiovisual que, teniendo en cuenta que no es un tipo de juego que destaque por su historia ni por las emociones que pueda provocar, no podemos considerarlo destacable ni una obra de arte. Pero tampoco lo necesita, porque es más que adecuado para darle ese realismo y ambientación que requiere. Por ello, a pesar de no contar todavía con la fama de House Flipper (que, creedme, la tiene a pesar de ser un juego tan de nicho), es completamente digno de tener un lugar a su lado. House Builder es un título que ofrece unas cuantas horas de diversión y, por qué no, aprendizaje a grandes rasgos de cómo se construye una casa. Que destruir cosas está muy bien, pero el gustito que da ver cómo finalizas esa obra en la que llevas trabajando un rato es de un nivel superior. ¡Adelante con ese cemento!

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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