Que no electrónico
Análisis de Calico
28/11/2023 | Meren Plath | No hay comentarios
Los juegos cuquis de gestión son una de las cosas que más reconfortantes me resultan. Poder gestionar tranquilamente una cafetería, una granja o simplemente cumplir con recados que nos proponen los vecinos me llena de paz. Calico cumple con todas estas premisas, aunque no de una manera tan satisfactoria como esperaba.
Este título nos traslada a una pequeña isla, donde nuestre protagonista (a quien crearemos de cero al empezar) deberá hacerse cargo del café que heredó de su abuela. Además de decorarlo y llenarlo de todo tipo de mascotas, tendremos que interactuar con la gente del vecindario para hacerles favores y ayudarles con una serie de tareas. Además, tendremos que desbloquear ciertas zonas para descubrir a personajes o animales diferentes. Un elenco completo de elementos que nos entretendrá durante más de seis horas de juego. Es importante resaltar que el creador de personajes no establece restricciones por género, es decir, que no se especifican los pronombres en ningún momento. No hay restricciones a la hora de elegir las características que lo definirán: vello facial, tipo de cuerpo, ropa, maquillaje, etc. Elegí que mi personaje fuera no binario, así que en el resto del texto le daré ese trato.
El gameplay de Calico es muy simple: tendremos un amplio mundo en 3D donde podremos charlar con otras personas del vecindario, coger y acariciar a las mascotas e incluso subirnos en ellas y cabalgar a través de los escenarios. Las mecánicas más interesantes están en los minijuegos para cocinar, donde nuestre protagonista se hará pequeñe y deberá recorrer la cocina para buscar los ingredientes, mezclarlos y seguir una serie de instrucciones para completar el dulce o bebida. Según lo hagamos más rápido o con más acierto, tendremos más puntos y el producto tendrá una mayor calificación. Sin embargo, algunas de estas recetas acaban siendo frustrantes por la manera en la que están creadas. Por ejemplo, para hacer tarta de frutas, tendremos una mesa de billar y en cada una de las cuatro esquinas una tarta a la que tendremos que colocar una serie de frutas encajándolas en las troneras. En este juego, más que la habilidad, da la sensación de que hay que tener suerte para lograr que cada fruta entre en su sitio. Las físicas no acompañan mucho, provocando que la pelota no dé donde debería dar, así que se puede alargar hasta que la persona que juega se canse y lo termine. El propio título tiene una opción para finalizar los minijuegos, pero no da bonificaciones por acertar en los pasos o por hacerlo en el menor tiempo posible.
Las mecánicas con los animales tienen más gracia. Al encontrarnos a uno y acariciarlo, lo registraremos en nuestro diario, y podremos saber en qué zona está. Además, podremos cogerlos en brazos o llevarlos encima de la cabeza (es muy gracioso llevar a un mapache encima), o incluso montar sobre ellos si son lo suficientemente grandes. Podemos mandarlos directamente al café, que tiene sitio para 10 animales, tanto dentro como fuera, o que nos sigan. Son la parte más curiosa y amable del juego, especialmente por la gran variedad de fauna que hay. Desde zorros a capibaras, incluyendo mapaches, pandas rojos o cuervos. Calico ofrece un abanico de animales simpáticos con los que interactuar en toda nuestra aventura. También podremos hacer que cambien de tamaño con pociones, además de que brillen o tengan un color distinto. Todo para llevar animales bonitos y especiales por todas partes.

Otro punto agridulce del juego es que los recados e interacciones con los NPCs se quedan a veces escasos. Los recados normalmente implican conseguir algo, llevar una cosa a otra persona o crear y colocar algo en el café. El nivel de amistad sube rápido en comparación con otros juegos de gestión así que es fácil llevarse bien con todo el mundo. Hay mucha variedad de personalidades y diseños, lo que se agradece, y además se incluyen los pronombres de cada cual. También hay un personaje no binario que usa elle como pronombre, y el resto de personas del vecindario lo respetan, incluido en los títulos de las misiones. Un gesto sencillo que se agradece.
A pesar de que hay variedad entre los personajes, se hace repetitivo hacer constantemente ese tipo de misiones todo el rato. Las diferentes zonas no aportan más que algún NPC nuevo y paisajes diferentes, pero no hay mucho más que ver o hacer. No hay mecánicas de recolección, ni tampoco de interactuar mucho con el entorno. La sensación final que queda es de que, a excepción de la zona inicial, el resto del mundo está vacío. Tendremos también algunos tipos de animales diferentes en cada una de ellas, y los podremos llevar inmediatamente al café, si tenemos sitio.
El café es una de las piezas principales del juego, y podremos decorarlo a nuestro gusto con todos los muebles que tengamos, tanto por dentro como por fuera, con muchos estilos diferentes. Sin embargo, queda deslucido al final porque no tendremos opción de ampliar el negocio o de cambiar el color del exterior, o aumentar el tamaño de la cocina. Eso sí, la gran variedad de muebles nos hará tener muchísimas opciones para ir decorándolo según nos apetezca, con la posibilidad hasta de cambiarlo de color. Es muy sencillo decorar, algo que se agradece mucho en un juego así, donde las mecánicas para ubicar los muebles pueden ser algo obtusas.
Otro punto interesante del juego es que tendremos ciclo de día y noche, con misiones con fecha límite, como colocar unos artículos concretos en el café para satisfacer a un NPC. El progreso del juego se guarda automáticamente al acabar el día, pero si queremos, podemos asegurar nuestro progreso en cualquier momento del día. Aquí es donde he encontrado el problema más grave del juego (teniendo en cuenta que lo he jugado en la versión de PlayStation 5 previa a cualquier posible parche de día uno), ya que tiene un bug que hace que la partida guardada manualmente sobreescriba el resto de guardados automáticos o manuales. A causa de esto, he regresado en varias ocasiones al mismo punto de guardado donde lo dejé el primer día. Y en total he perdido más de seis horas de juego, lo que me perjudicó mucho a la hora de avanzar y completar el juego.

La música de Calico es muy agradable, muy tranquila, que también acompaña perfectamente cada una de las zonas. En la zona de montaña, por ejemplo, donde nieva constantemente, la música es muy suave, dando sensación de que cae como los propios copos de nieve. En la ciudad es mucho más animada, y cuando llegamos al café, incluso, hay temas con voz. La transición musical entre zonas está muy bien implementada y el diseño de sonido es también bueno.
En cuanto a la traducción e idiomas, el audio está totalmente en inglés pero hay textos disponibles en chino simplificado, japonés, francés, italiano, alemán, coreano, portugués brasileño y español de América. La localización no es mala pero tiene calcos del inglés y expresiones que no terminan de sonar bien, y algunas frases que no se terminan de entender bien, sobre todo a la hora de dar instrucciones. Además, en los créditos del juego no aparece ningún traductor o empresa acreditada.
Calico tiene potencial para ser un juego relajante donde refugiarse, con mecánicas curiosas y graciosas, y con la opción para tener un pequeño zoo como café. Sin embargo, la sensación de vacío del mundo, de haber hecho todo en las dos primeras horas y de mecánicas de minijuegos no demasiado bien implementadas empañan la experiencia general, dejando un título prometedor en algo escaso.
be gay do crime take a nap. soy arándano de Animal Crossing. CEO de las Movidas Nucleares™, testeadora, presento el pugcast, doy mazo la chapa.

