Miaun copiau
Análisis de Copycat
25/09/2025 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Quizás os sorprenda, o puede que no, que hablemos de Copycat un año después de su lanzamiento. Y es que si bien le eché el ojo en su momento, no ha sido hasta que Tesura Games lo ha sacado en formato físico para PlayStation 5 que no he tenido la oportunidad de cat-arlo. No por falta de ganas ni mucho menos, sino porque la vida y el interminable tren de lanzamientos en el que estaba subida lo hacían imposible. Afortunadamente, dicen que lo bueno se hace esperar y esta no ha sido una excepción.
Copycat es una historia sobre una gata de refugio adoptada por una señora mayor que recientemente perdió a la suya. De hecho, aunque nos darán la opción de escoger entre diferentes michis, ella afirmará que esa se parece mucho a su pequeña extraviada. Y si bien me encantaría contar más sobre la trama, prefiero dejar que la descubráis por vuestra cuenta. Sobre todo porque se trata de un título que no tardaremos mucho más de 3 horas en completar y cualquier cosa entra dentro del terreno de los spoilers.
Eso sí, no puedo evitar advertir a quienes estén pasando por una situación delicada que se acerquen a este juego con cautela, por los temas que trata. Y si bien recomiendo lo mismo para quienes sean especialmente sensibles al sufrimiento animal, tengo que decir que no se ve nada impactante o morboso. Aunque no me hago responsable de los sentimientos que Copycat pueda despertar en quienes jueguen, dado que la historia tiene un corte bastante dramático. Sin llegar a enmarcarse dentro del terrorismo emocional, pero coqueteando con sus límites.
Dicho esto quizás os preguntéis dónde nos metemos. Sin embargo, considero que Copycat es una forma fiel de acercarnos a una triste realidad. De generar cierta sensibilidad apelando a nuestra empatía, haciéndonos vivir en primera persona la historia de Dawn. Y es que la vida de un animal callejero, o de refugio, no es sencilla. Y las condiciones meteorológicas a menudo son el mal menor. Pero dejemos este melón aquí antes de que meta la pata y hable más de la cuenta… O agarre de las solapas a alguien para gritarle cuatro verdades y algún improperio.
En esta aventura felina, nos pondremos en el pellejo de Dawn, por lo que entre nuestro repertorio de acciones estará maullar. A veces como interacción y otras por el mero placer de hacerlo. También podremos corretear con relativa libertad, precipitar objetos al suelo y escondernos. Del mismo modo que nos permitirán escoger cómo de asalvajada o arisca es nuestra protagonista dándonos a elegir entre dos opciones en determinados momentos. Aunque a menudo puede que no nos convenza ninguna y acabemos escogiendo al azar.
Por su parte, participaremos en algunos minijuegos gatunos para demostrar nuestras habilidades con la caza o para afilarnos las uñas, entre otras cosas. Y en ocasiones nos acompañará la narración de un experto en naturaleza, comentando nuestros pensamientos o comparando nuestras acciones con las de otros felinos del mundo animal. Voz que escucharemos íntegramente en inglés, pero que irá acompañada de una satisfactoria traducción en múltiples idiomas, entre ellos el español de Latinoamérica. Además, encontraremos a los equipos al cargo en los créditos.
Y si bien se tratan de unas mecánicas a priori sencillas y cómodas, es aquí donde encontré los mayores peros de Copycat. Más allá del hecho de que no aproveche la tecnología del DualSense, que sería un añadido atractivo pero no necesario. Más de una o dos veces, necesitaba repetir pulsaciones para realizar la acción que tenía prevista. Y hubo momentos en los que parecía funcionar pero no se mostraba en pantalla. Por ejemplo, al mantener pulsado el comando indicado para ronronear en determinadas situaciones. La escena avanzaba sin reproducir el sonido, por lo que no podía saber si estaba detectando la pulsación o no. Algo que afectaba a la experiencia de forma algo negativa.
En cualquier caso, se trata de pequeños detalles que, aunque molestos, no imposibilitan avanzar en nuestra partida. Únicamente, quizás, disfrutarla tanto como desearíamos. Y es que a quién no le va a gustar un buen ronroneo en un juego cuya protagonista es una gata. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que se trata del primer juego de un equipo de dos desarrolladores. Y que se trata de errores nimios y posibles de pulir en algún parche tontorrón que se pueda introducir en algún momento.
Copycat es una aventura emotiva que no deja indiferente, despertando todo un abanico de emociones en quienes lleven los mandos. E incluso si no consiguen arrancarnos una lagrimilla, empatizaremos con la situación de sus personajes, jugando bien con los hilos de su historia. Así, se trata de un título que nos atrapará y nos invitará a explorar desde una perspectiva felina. Apelando a nuestra empatía mientras avanzamos en una historia sobre la pertenencia y el significado del hogar.
Y es que un animal rescatado puede no haber tenido la vida más sencilla, pero la paciencia es una virtud… y a menudo basta con una buena dosis de cariñosa cercanía, respetuoso espacio y mucha, mucha, comida. Además de tolerar alguna que otra trastada. A fin de cuentas, la casa es suya y, los humanos, meros sirvientes. Por lo que, ¿quién te crees que eres tú para decirle que no arañe el sofá o que no abra ese armario? Anda, ve a cambiar el arenero y, a la vuelta, abre una latita.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

