¡Las cebollas tienen capas, los ogros tienen capas! MIO es una cebolla… o una ogra (?)

Análisis de MIO: Memories in Orbit

Análisis de MIO: Memories in Orbit

Tengo que decir que el año pasado jugué a tantos metroidvanias que pensaba que acabaría hasta el papo del género. No porque no me guste sino porque hay equipos de desarrollo que disfrutan haciéndolos innecesariamente difíciles… y no miro a nadie. Por supuesto, esta costumbre tiene su público objetivo, solo que no me encuentro en él. Pertenezco a la parte del fandom que está ahí por la exploración, el backtracking y la sensación de logro al ir desbloqueando zonas. Para mí, el combate, como las zonas de pinchos, forma parte del género, pero no espero que me robe más tiempo del estrictamente necesario. Y ello estando dispuesta a darle tantos intentos como requiera, por supuesto. Pero ya sabéis a qué me refiero, que os veo asentir. Si estáis de mi lado, os adelanto que MIO: Memories in Orbit puede ser lo que andáis buscando.

MIO nos pone en la piel del androide que da nombre al juego, y sin mayor explicación comenzaremos a movernos por el Buque. Este lugar, como no podía ser de otra manera, está repleto de máquinas que no dudarán en atacarnos tan pronto como entremos en su campo de visión. Sin embargo, tenemos una misión y no dejaremos que nada ni nadie nos impida cumplirla. Y es que no sabemos mucho sobre la nave espacial que estamos recorriendo, ni por qué hay tanto zonas urbanas como vegetales. Tampoco tenemos del todo claro qué son las Perlas, por qué tienen nombre de elementos de un cuerpo vivo, o qué ha causado que dejen de funcionar. O qué consecuencias tiene. Sin embargo, nos han pedido que echemos una mano y parece necesario hacerlo. Quizás así descubramos qué ocurre u ocurrió.

Tratándose de un metroidvania, no os sorprenderá que os diga que explorar el Buque no será sencillo ni algo que hagamos de forma lineal. Del mismo modo que no os extrañará saber que el lugar tiene reservadas emboscadas y jefes de lo más variopintos. Ambos, encuentros que requerirán de la agilidad de MIO y de nuestra habilidad a los mandos. Por suerte, leer los movimientos de nuestros oponentes no nos llevará más intentos de lo necesario. Incluso cuando algún enemigo se nos atragante un poco, conseguiremos seguirle el ritmo con algo de paciencia. Además, claro está, desbloquearemos modificadores y habilidades que nos permitirán afrontar tanto el combate como las zonas de plataformas más rebuscadas.

Tutorial de MIO: Memories in Orbit.

Por su parte, cada vez que desbloqueemos una habilidad, gracias a las dotes mecánicas de un curioso amigo, realizaremos un tutorial. De este modo, no solo aprenderemos a desenvolvernos en un entorno seguro, sino que aprovecharán para integrar la nueva mecánica de forma orgánica. No como algo que queríamos, sino que necesitábamos. Un nuevo descubrimiento más en nuestro camino que, además, nos permite adentrarnos en zonas que antes no parecían accesibles. Y, de paso, observaremos un cambio artístico que encaja perfectamente en la forma en que aprendemos esta nueva habilidad. A la vez que unos susurros sumarán fragmentos de información a nuestro tablero de qué ocurre en MIO: Memories in Orbit.

El caso de los modificadores será diferente. Podremos comprarlos en la tienda de la Dra. Halyn tan pronto como encuentre el camino de vuelta y abra al público. Y ampliará su catálogo de productos conforme demos con sus ayudantes, que están desperdigados por el Buque y quizás necesiten una ayudita. Para adquirir algunos modificadores solo tendremos que gastar unos cuantos cristales de nácar, que conseguiremos al cristalizar las gotas de nácar que obtendremos al derrotar enemigos. ¿Dónde? En los cristalizadores repartidos por diferentes puntos de la nave. Otros elementos de la tienda, como modificadores especiales, fragmentos de la capa de energía o huecos para instalar modificadores, requerirán también de núcleos antiguos. Por suerte, no serán tan difíciles de encontrar como pueda parecer.

En cuanto a los mencionados fragmentos de la capa de energía, deberemos reunir cuatro para formar una nueva capa y, con ella, un golpe extra de protección. Encontraremos algunos fragmentos explorando el Buque, mientras que otros podremos adquirirlos en la tienda de la Dra. Halyn. También conseguiremos alguna capa extra a través de modificadores, aunque a veces pagando un pequeño precio mecánico. En cualquier caso, desde el Centro modificador podremos cambiar tantas veces como queramos los componentes instalados y ajustarlos a nuestro modo de juego. O a lo que vayamos a hacer a continuación, sea enfrentarnos a un enemigo, explorar una zona de plataformas o acumular nácar para invertirlo debidamente.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

A veces, utilizaremos parte del nácar acumulado para reparar nuestras capas —o, en otras palabras, curarnos— en las cuencas de nácar que encontraremos repartidas por el Buque. Por tanto, deberemos vigilar que tengamos suficiente para no vernos en un compromiso. En especial en zonas de plataformas que nos harán lamentar algunas decisiones tomadas en el Centro modificador. Y así como las cuencas de nácar nos salvarán la vida en más de una ocasión, no perderemos de vista los lugares de reposo de los Vigilantes. Será aquí donde nos recuperemos de todo el daño sufrido, actualicemos el mapa, cambiemos los modificadores instalados y viajemos por los Caminos del Vigilante. Sin embargo, para esto último, necesitaremos encontrar a los Vigilantes desaparecidos. También será en estos lugares donde apareceremos tras sufrir una derrota, indicándonos cuántas gotas de nácar hemos perdido al morir.

Cabe decir que MIO: Memories in Orbit no es un juego difícil, aunque no está libre de zonas y encuentros desafiantes donde el truco, a veces, será movernos mucho. Perderemos más nácar del que nos gustaría, lo que no siempre afectará a nuestras compras, y adaptaremos continuamente nuestros modificadores a los peligros venideros. En cualquier caso, si alguna zona o situación se nos atraganta, disponemos de ajustes de accesibilidad que nos harán el juego más llevadero. Por su parte, quienes vengan buscando un metroidvania de los que provocan explosiones de ira, no lo encontrarán aquí. Sin estar libre de frustración, se trata de una experiencia equilibrada y amable con quienes no tienen demasiada experiencia en el género.

De hecho, me atrevería a decir que el equipo de desarrollo ha querido poner el foco en la exploración, con rincones y tesoros escondidos por doquier. Y precisamente ahí es donde entra en juego su espectacular apartado artístico, donde nos envolverán entornos detallados que nos invitarán a pararnos y disfrutarlos. Incluso en zonas de plataformas en las que podríamos quedarnos sin aire al aguantar la respiración para afinar nuestra precisión. Y es que el Buque nos atrapa en escenarios coloridos, suaves y variopintos, donde los trazos que simulan el dibujo tradicional dan el toque final a su belleza. Un estilo que recuerda a Shady Part of Me, el juego debut del estudio. Además, nos envuelve un apartado sonoro que, si bien pasa más desapercibido, no se queda atrás, ofreciéndonos unas melodías suaves y unos ritmos que invitan a seguirlos en determinadas situaciones. Sobre todo en algunos combates.

NPCs de MIO: Memories in Orbit.

Si tuviera que sacarle una pega, sin embargo, sería por haber tenido la sensación de avanzar sin hacerlo en su historia. Es decir, desbloquearemos habilidades, lucharemos contra jefes, abriremos nuevas zonas, pero tardaremos en dar con las Perlas. Incluso puede que en ocasiones pensemos que realmente no estamos avanzando, ya que estaremos actualizando el mapa, pero topándonos con puertas cerradas tras las que parece estar nuestra verdadera meta. También resulta poco amigable el hecho de que no aparezcan los nombres de las diferentes zonas del Buque en el mapa. Algunos personajes mencionarán lugares concretos, el mapa es detallado y podremos colocar diferentes marcadores, pero deberemos recordar cómo se llamaba cada zona si queremos orientarnos por las conversaciones. Por suerte, en cualquier caso, el juego está traducido y doblado a múltiples idiomas, entre ellos el nuestro.

MIO: Memories in Orbit es un metroidvania que hace las delicias de quienes preferimos la exploración a los combates imposibles. Ofrece un desafío equilibrado que nos obligará a jugar con los modificadores y no estará falto de zonas frustrantes en las que tendremos que afinar nuestras habilidades plataformeras. También los encuentros contra jefes exigirán que leamos sus movimientos y les sigamos el ritmo si no queremos fracasar una y otra vez. E independientemente de cuántos intentos necesitemos, sabremos que podremos superar el combate o zona de plataformas si nos lo tomamos con paciencia y observamos bien lo que debemos hacer. Además, su espectacular apartado audiovisual, en especial su arte, hacen que cada segundo invertido en este juego merezca la pena. Y llegados a este punto, qué queréis que os diga, ya iba siendo hora de que alguien se saliera de la norma y ofreciera algo un poquito diferente.

Cómprame un café en ko-fi.com

Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.