A pirate’s life for me!

Análisis de Assassin’s Creed Black Flag Resynced

Análisis de Assassin’s Creed Black Flag Resynced

Puede que el lanzamiento de Assassin’s Creed Black Flag Resynced sea uno de los más agridulces que he vivido nunca. Y es que soy amante de la saga hasta el punto de verle puntos destacables incluso al juego que menos me gusta. Así que enterarme de que han echado a medio equipo de desarrollo a la vez que ya podía jugar deja una sensación extraña, amarga, que paladeé durante la instalación. En especial, porque tenía muchas ganas de volver a surcar los mares junto a Edward Kenway y su cantarina tripulación. Y es que no se me ocurría mejor forma de pasar el verano que viviendo la vida pirata. Aunque supongo que, una vez más, no se pueden tener cosas bonitas y esta industria hace tiempo que necesita un poquito de fuego.

Los cambios incorporados en Assassin’s Creed Black Flag Resynced se hacen notorios desde el primer momento. Por un lado, se han eliminado los fragmentos que nos llevaban a las instalaciones de Abstergo y, por otro, veremos la nueva introducción. Además de la interfaz del menú inicial, Animus Hub, que unifica gran parte de los juegos de la saga, ordenados cronológicamente según su ambientación. Lo que nos permite no solo acceder a cualquier juego que poseamos, o comprarlo, sino explorar nuestra sincronización, intercambiar llaves por objetos estéticos o activar proyectos para obtener recompensas. Esto último debiendo completar misiones en un periodo limitado de tiempo para obtener fragmentos de datos, a modo de pase de temporada. A su vez, no pasará desapercibida la mejora gráfica, que renueva el aspecto del juego con el motor gráfico Anvil de Ubisoft.

Disfrutaremos de una mejora audiovisual evidente, así como un buen puñado de añadidos tanto en contenido como en jugabilidad. Algo que podremos comprobar ya desde la batalla naval inicial, la persecución del Asesino que nos cede su traje, nombre y misión amablemente y los primeros combates. Y es que, con mando, pasar de luchar con los pulgares a hacerlo con los índices supone un cambio similar a interactuar con E o F en teclado. Parece una cosa nimia, hasta que metes la zarpa y se lía. Afortunadamente, no tardaremos en interiorizarlo, dejando de depender de los contraataques para implementar parrys y esquivas en el momento apropiado, devolviendo el golpe con más gracia. Además de tener en cuenta no solo las barras de vida sino también las de aturdimiento. Algo que hace que el combate, en esencia, se mantenga, pero, en potencia, sea más ágil, dinámico y reactivo.

Sigilo en Assassin's Creed Black Flag Resynced

También el parkour y, en general, explorar los diferentes escenarios será diferente, más parecido a Assassin’s Creed Mirage o Shadows. Y no solo porque interactuar con animales será tan satisfactorio como en los últimos juegos de la saga, sino porque el diseño ha cambiado. En Assassin’s Creed Black Flag Resynced han pulido unos escenarios ya de por sí vivos y coloridos, aportando más realismo y detalle. Los personajes que habitan los diferentes lugares que visitaremos son más diversos, aunque se sigan repitiendo diseños, las aguas son más claras, más naturales, y veremos más movimiento y actividades. También encontraremos comida y bebida con la que recuperaremos salud y bolsas con las que rascar algunos reales.

Y dado que (ya) no dispondremos de un minimapa, deberemos prestar más atención a los detalles del escenario si no queremos estar abriendo y cerrando el mapa continuamente. También fijar nuestra vista nos permitirá no solo descubrir, sino también marcar, algunos tesoros. Algo que nos vendrá de perlas para no sumergirnos bajo el agua en balde. Sobre todo porque algunos tesoros están protegidos por peligros submarinos más allá de nuestra capacidad pulmonar. Y algunos incluso piensan que Edward Kenway está para comérselo, por lo que no dudarán en hacérselo saber. A su vez, se mantienen las tareas que hacían las delicias de quienes buscábamos completar cada mapa, en forma de tabernas, secretos, atalayas, partituras y animales. Con algún que otro añadido. Y como el juego está disponible en nuestro idioma, la inmersión está prácticamente garantizada en nuestros viajes.

Así, por ejemplo, desbloquearemos toda una mansión en la que asentarnos, decorar, escoger mascota para que nos haga compañía en el barco y más. También podremos enviar flotillas a diferentes puntos para explorar y comerciar, entre otras cosas. Y mejorar el lugar para desbloquear diferentes beneficios. Por la misma razón, habrá edificios y negocios en los que podremos invertir y que podremos mejorar. Y aunque ello ayuda en nuestra partida, debo admitir que las mejoras que más me interesaban, y donde más recursos he invertido, han sido en el barco. A fin de cuentas estamos en la era dorada de la piratería y hay que tener un navío a la altura. Sobre todo si nos venimos arriba, nuestra notoriedad nos pone una diana en las velas y tenemos que enfrentarnos a cualquiera que intente cazarnos. Aunque siempre podemos pagar por desaparecer del radar.

Barco Jackdaw en Assassin's Creed Black Flag Resynced

Puede que, hasta aquí, las novedades no os parezcan tantas. A fin de cuentas, para muchas personas —entre las que me incluyo— un remake tiene que ofrecer algo más que una renovación. Algo que nos invite a jugar Assassin’s Creed Black Flag Resynced en lugar de cualquier juego de nuestra lista de pendientes o del propio original. Y ahí es donde entra el contenido realmente nuevo. Más allá del cambio de botones para combatir, las islas para explorar, NPCs y líneas de diálogo, los animalitos y los tesoros. Y, por ello, se han introducido tres nuevos oficiales que pueden unirse a nuestra tripulación y un capítulo que expande la historia del juego. Además de algunas secundarias ampliadas. O misiones más allá de la historia de Edward Kenway, para quienes aprovechan ese espacio para dar rienda suelta al completismo. Y más en un mundo tan amplio como el de Black Flag.

De hecho, diría que este contenido nuevo es el que permite que este remake funcione tanto para quienes se conocen Assassin’s Creed Black Flag al dedillo como para gente nueva. A cualquiera que sienta curiosidad por adentrarse en la saga o que venga de los títulos más nuevos y le diera pereza jugar los más antiguos por cómo hubieran envejecido. Además, se trata de un buen título con el que experimentar aquello de los remakes, sobre qué añadir, qué cambiar o qué quitar. Aunque debo admitir que siento curiosidad, a la vez que temor, por cómo renovarían la saga Ezio (y Altaïr), en lo que al Animus y la actualidad se refiere.

Por su parte, no se puede obviar el hecho de que es un remake sobre la base del original, lo que significa que habrá cosas que nos llamen la atención. Más allá de los míticos bugs —como que se le vea el culo a cierto personaje femenino mientras navegamos con el Jackdaw— o las sencillas rutinas de los NPCs. Y es que la dificultad no se verá afectada ni en combate ni en las secuencias de sigilo, por ejemplo. Del mismo modo que la renovación gráfica en ocasiones nos dará sensación de encontrarse a medias entre el original y algo completamente nuevo. Aunque, en términos generales, todo funciona bien. Incluso en lo que se refiere a la optimización del juego, donde aguanta incluso las secuencias más exigentes.

Y aunque Assassin’s Creed nunca ha pretendido ser una saga referente en lo que a complejidad y reto se refiere, se han implementado algunas opciones para ajustar la dificultad ligeramente. Pero tampoco cambiarán la experiencia de forma notoria. Aquí hemos venido a pasarlo bien siendo piratas, navegando de aquí para allá cantando salomas y a conocer la historia de Edward Kenway y sus aliados. Y Assassin’s Creed Black Flag Resynced hace honor a la experiencia original aportando su granito más allá del pulido estético y mecánico. Por lo que nos sumergiremos en una experiencia tan divertida como la recordábamos, con novedades que invitan a asomarse. Siendo, a fin de cuentas, uno de esos juegos en los que entrar cinco minutos nos lleva toda la tarde.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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