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Análisis de Elden Ring Tarnished Edition – Nintendo Switch 2

Análisis de Elden Ring Tarnished Edition – Nintendo Switch 2

Tengo ya una tradición en esta web en la que, de vez en cuando, analizo algún Elden Ring. Mi viaje empezó con el lanzamiento inicial, donde aprendí a superar el miedo sobre algo que parecía demasiado para mí, y luego volví con su DLC para que Miyazaki me explicase claramente y con muchos destellos dorados que la vida no da tregua ni siquiera cuando pensamos que podemos con todo. Más tarde, aprendí que, en realidad, los juegos multijugador pueden llegar a ser muy divertidos cuando colaboras para llegar a una meta, y volviendo a pensar en mis sensaciones mientras jugaba a Elden Ring, caí en la importancia de sus emociones. Esta es la quinta vez que me vais a ver hablar de este juego (pero no la última), y es para presentaros Elden Ring Tarnished Edition para Nintendo Switch 2, mezclando una pequeña actualización de pago disponible en todas las plataformas, y la versión portátil que nos permitirá pegarnos con Malenia desde una bola de mantas porque, como sabéis, es mejor estar en un lugar cómodo para llorar. 

Una cosa que me da cierto miedo cuando veo juegos grandes metiéndose en una consola tan chiquita es que salga mal y que la gente se lleve una impresión equivocada. Eso, en un juego tan masivo como es Elden Ring, en el que cada frame caído cuenta y nos puede costar la vida, se convierte en algo aún más temido, sobre todo después de las últimas noticias que habíamos recibido de aquella build jugable que habían enseñado en un evento. Sin embargo, el rendimiento en Switch 2 me ha sorprendido muchísimo, y para bien. La inmensa mayoría del tiempo, y salvo momentos muy concretos en los que se acumulan demasiados efectos en la pantalla, se mueve con mucha soltura tanto en el modo portátil como en el dock, manteniendo unos 30 FPS muy sólidos. Sí, ya, en otras consolas o en PC va a 60, pero creedme si os digo que no es algo que acabemos notando tanto cuando se mantiene la estabilidad y, sobre todo, cuando jugamos en portátil. La cosa es que los combates se mantengan a un nivel y la consola no nos la juegue por estar sufriendo ella misma.  

Otra de las sorpresas de Elden Ring Tarnished Edition es ver lo bien que se sostiene visualmente. Cuando ponemos la consola en el dock nos encontramos con una calidad que, si bien no alcanza el nivel de un PC potente, poco tiene que envidiar al PC normal y corriente que solemos tener en nuestras casas. Alguna que otra vez nos encontraremos ciertos recortes que se notan, sobre todo si venimos de otra consola de sobremesa de última generación, pero si no comparáis las dos pantallas es posible que pase desapercibido porque, ante todo, es un juego con un diseño de arte precioso. Los atardeceres de Necrolimbo siguen teniendo unos colores que nos hacen parar de jugar para verlos, Leyndell sigue dejándonos sin habla la primera vez que la vemos (y la vigésima), y el reino de las sombras aún conserva ese aspecto de pesadilla hipnótica repleta de belleza decadente que nos emocionó la primera vez que jugamos el DLC. Cuando la jugamos en portátil, sorprendentemente, se mantiene exactamente igual, con la ventaja de tener todo eso en nuestras manos, sin cables y con la posibilidad de sentarnos donde nos dé la gana, cosa que facilita el meternos aún más de lleno en la ambientación. 

En cuanto al contenido propio de esta edición, que podemos comprar en cualquier plataforma, hay que reconocer que no es ninguna revolución, pero tiene detallitos que pueden empujarnos a volver una vez más a las Tierras Intermedias. Se añaden dos clases iniciales, una enfocada a fuerza y la otra a destreza, que cambian bastante cómo nos planteamos el inicio del juego, pudiendo llevar esa misma build tranquilamente durante gran parte de la partida, o incluso acabarla sin que se vuelva un quebradero de cabeza. Por otro lado, también podremos obtener en el juego principal algunas de las diferentes armas que habían implementado en el DLC, pudiendo utilizar estilos de combate distintos antes de tener que pasarnos gran parte del juego. Y, lo más importante, porque al pobrecito lo teníamos ignorado hasta ahora, podremos personalizar el aspecto de Torrentera escogiendo uno de los tres diseños que nos iremos encontrando durante nuestra aventura. Si rebuscamos bien, claro, porque From Software no nos da nada mascado nunca, y nos tocará encontrar los objetos desperdigados por las Tierras Intermedias, e incluso nos toparemos con nuevas invasiones, para que no bajemos nunca la guardia. 

Dejando de lado tanto la parte técnica como los añadidos, os quiero hablar directamente de la experiencia de juego que no tiene que ver ni con clases, ni con equipo, ni con builds de ningún tipo. Después de haber jugado en varias plataformas, muchísimas horas en cada una, tengo que reconocer que el modo portátil cambia por completo el hábito de jugar que se nos establecía en la cabeza cuando empezaba a sonar ese “PLIN PLON”, y la relación con las sesiones cortas se vuelve superadictiva. Antes, si tenía 15 minutos para jugar, prefería no encender la consola o abrir Elden Ring porque la sensación de dedicar tan poco tiempo a un juego tan grande acababa venciendo a las ganas de jugar. Ahora esos 15 minutos pueden ser el ir corriendo a explorar una pequeña cueva, probar un par de veces más ese jefe que nos trae por la calle de la amargura, o simplemente pasearnos un rato por ahí a lomos de nuestro cabrallo. Y parece una tontería, pero me hace muy feliz tener tan disponible este juego que ya me sé de memoria.

Elden Ring Tarnished Edition, tanto el añadido para todas las plataformas como la versión para Nintendo Switch 2, lleva consigo la típica pregunta de si merece la pena comprarla o no. Si queréis mucho contenido nuevo y que os sorprenda de verdad, esto no lo va a hacer, pero sí os dará una excusa para volver a jugar y animaros a probar armas diferentes desde el primer momento. Si la posibilidad de llevaros las Tierras Intermedias a cualquier parte os llama la atención, pues entonces sí, merece muchísimo la pena. Yo llevo semanas rejugando zonas en las que ya me muevo como en mi propia casa, sabiendo que en esa esquinita de ese puente hay una piedra de forja, y es simplemente porque puedo hacerlo desde mi cama sin preocuparme de nada más que de cargar la batería cuando ya llevo mucho rato jugando. Todas las sensaciones, el peligro y la precisión están ahí, bajo el gigantesco Árbol Áureo, aunque ahora pueda parecer un bonsái.

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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