Preview de Moonfrost
12/10/2026 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Estoy segura de que hay un juego de simulación de granjitas para todo el mundo, o casi. Independientemente de si le gusta algo más spooky, por decirlo de alguna manera, o algo más clásico. O si tiene varios a espaldas, o todavía no ha caído en el pozo. Y es que más allá del sueño millennial de dejarlo todo para cultivar patatas… a quién no le va a gustar tener un sitio en el que asentarse y crear comunidad. Sin embargo, no siempre es fácil encontrar uno que haga clic con nuestros gustos. Sobre todo cuando el boom de un género resulta en un montón de títulos iguales donde es difícil destacar. Y no siempre apetece aparcar una granja para empezar de cero en otro sitio que ofrece más de lo mismo. Afortunadamente, de vez en cuando nos topamos con alguno con esencia propia, como es el caso de Moonfrost.
Lo habitual en el género suele ser mudarse a un lugar cuya población nos da la bienvenida a su manera y nos invita a participar en sus actividades. Conocer el vecindario, aprender los horarios comerciales y disfrutar en comunidad de los festivales estacionales. Aparte de gestionar nuestra granja, claro está. Sin embargo, la premisa del que tenemos entre manos es diferente. Aquí, no recordamos bien cómo despertamos en una tienda de campaña a las afueras de un pueblo destruido por un meteorito. Allí nos recibirá Ash, para acompañarnos en nuestros primeros pasos, y descubriremos que tenemos mucha maña con las herramientas. Quizás hasta seamos lo que se conoce como Frost Hunter y podamos echar una mano a reconstruir el lugar.
A fin de cuentas, los Frost Hunters parecen ser una especie de asociación capaz de aprovechar fragmentos de Moonfrost para fabricar toda clase de objetos. Aunque, antes, tendremos que demostrarles de lo que somos capaces y superar sus pruebas de acceso. Y aquí es donde entra otro cambio sustancial respecto al género, ya que iremos desbloqueando recetas y las fabricaremos completando un puzle. Al menos la primera vez. No es que se trate de un rompecabezas sesudo y complicado, pero es un añadido original. Y no quita que necesitemos recoger primero los materiales necesarios para crear el objeto.
Como viene a ser costumbre, podremos recolectar algunas cosas con nuestras propias manos, pero no tardaremos en utilizar herramientas. Ni en fabricarlas, ya que se rompen después de mucho uso, y preferiremos materiales más resistentes conforme vayamos descubriendo cómo utilizarlos. Además, conseguiremos experiencia y subiremos de nivel, lo que nos permitirá desbloquear nuevas recetas. También aumentar nuestro inventario y la energía máxima disponible. Aunque podremos seguir moviéndonos con ésta agotada, nada de desmayos castigados con la pérdida de objetos o dinero. Tampoco el día estará acotado a una franja horaria.
Nuestro personaje sí mostrará signos de sueño en horas nocturnas, aunque su barra de energía esté llena. Sin embargo, en nuestra mano quedará la decisión de seguir jugando o dormir unas horas para recuperarnos completamente. Y así será como guardemos la partida. En cualquier caso, podremos seguir cumpliendo tareas de la FHA en cualquier momento. Y se seguirán regenerando pasado el tiempo marcado. Y es que, en Moonfrost, no tenemos un baúl en el que echar cosas para rascar unas monedas (sils). Enviaremos objetos a la FHA, a cambio de dinero, fragmentos y billetes estrella, directamente desde una aplicación del móvil.
Eso sí, es importante tener en cuenta que nuestros cofres y bolsillos no están conectados. Es decir, tendremos que llevar encima los elementos necesarios para completar la tarea o fabricar el objeto que sea. Algo que puede volverse un quebradero de cabeza al inicio, ya que recogeremos todo por costumbre y luego puede que nos las veamos para organizarnos. Por suerte, los cultivos no se echarán a perder si no los recogemos, lo que nos permitirá cosechar solo lo que necesitemos y cuando haga falta.
Conforme avancemos en nuestra partida, iremos reconstruyendo el pueblo y abriendo nuevas zonas para explorar. Así, no solo descubriremos nuevos materiales, sino también más acerca de la historia de Moonfrost. Y algo parecido ocurrirá con las personas que habitan el lugar, que irán apareciendo poco a poco. Por supuesto, sobra decir que habrá opciones de romance para todos los gustos.
Por su parte, podemos jugar a Moonfrost cómodamente tanto con ratón y teclado como con mando. Y funciona a las mil maravillas en Steam Deck. Si bien me he topado con algún que otro error, como texturas extrañas en zonas húmedas, hay que tener en cuenta que he tenido acceso a una versión prelanzamiento. Incluso cabe decir que el juego saldrá como un early access, por lo que seguirán trabajando en él hasta alcanzar su forma definitiva. Tanto escuchando los comentarios de la comunidad como añadiendo contenido nuevo. De lo que no cabe la menor duda, es que en su forma actual invertiremos una cantidad considerable de horas.
También brilla su apartado audiovisual, con una melodía que acompaña sin resultar pesada y un arte pixelado maravilloso. Con iluminación dinámica y detalles que muestran un mimo especial. Además de ciclos climáticos y animalitos simpatiquísimos que aportan vida y riqueza a la experiencia. Porque reconstruir el pueblo, limpiando sus calles y restaurando sus edificios, es primordial, pero también compatible con establecernos y habitar nuestra propia parcela. Creando un hogar a nuestro gusto, aprovechando la variedad de opciones del modo Construcción y nuestra destreza como Frost Hunter.
Moonfrost ofrece una experiencia relajada en un entorno precioso que invita a explorar y reconstruir a partes iguales. Donde las horas pasarán volando independientemente de si estamos pescando, cultivando, completando tareas de la FHA o explorando ruinas milenarias. Y donde se nos escapará más de una sonrisa, o carcajada, con diálogos divertidísimos y llenos de picardía. Además, nos llega traducido a múltiples idiomas, entre ellos el nuestro, fruto de manos humanas a las que perdonaremos algún que otro calco del inglés o error de escritura. ¿Qué mejor forma de sumergirse e involucrarse en la restauración de un lugar que dejándose llevar por los pequeños detalles? En todo caso, demostrando que ser Frost Hunter va más allá de hacer virguerías con las esquirlas, que eso puede hacerlo (casi) cualquiera.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

