Análisis de Echoes of the End
12/08/2025 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Cuesta mucho innovar en cualquier ámbito en el que (casi) todo está inventado. Sin embargo, a menudo no hace falta hacerlo para sorprender al público. Simplemente hay que saber elegir al abrir el arcón de las ideas, atendiendo tanto a lo que queremos crear como a lo que entra dentro de nuestras capacidades. Tal es el caso de Echoes of the End, que nos ofrece una aventura de fantasía en tercera persona sabiendo qué y cómo quiere atrapar a su público. Y vaya si lo consigue.
En Echoes of the End acompañaremos a la vestigio Raelynn “Ryn” Tsair en un peligroso viaje en el que intentará salvar a su hermano y evitar una guerra. Casi nada. Por suerte, su condición de vestigio implica que controla una poderosa magia que le permitirá abrirse paso ante enemigos y obstáculos de todo tipo. Además, no estará sola, le acompañará Abram Finlay, un erudito, explorador y amigo del padre de Ryn. Una unión inesperada, pero que le permitirá avanzar y, sobre todo, aprender sobre su propia naturaleza.
Y es que la relación de Ryn con su padre estuvo marcada por el rechazo que supone albergar una magia natural sin la necesidad de un brazalete elemental. Así, por ejemplo, tanto Cor, el hermano de Ryn, como Abram, pueden canalizar la magia gracias a estos accesorios. Algo que nos vendrá estupendamente en combinación con los poderes de nuestra protagonista.
A lo largo del camino nos toparemos con un sinfín de obstáculos que entorpecerán nuestra aventura. Por un lado, pequeños grupos de enemigos a los que deberemos derrotar combinando nuestra magia con espadazos. Sin centrarnos en machacar botones, por lo que pueda pasar, y sabiendo cuándo bloquear o esquivar. De hecho, podremos parar los golpes ligeros de nuestros enemigos, evitando simplemente que nos alcancen o aturdiéndoles momentáneamente. Algo para lo que necesitaremos calcular el momento oportuno. Contra los golpes más contundentes lo mejor será crear espacio entre el enemigo y Ryn, sea rodando hacia un lado o utilizando sus poderes.
Ryn podrá enfrentarse mágicamente a sus enemigos siempre y cuando tenga maná suficiente. Aunque lo recuperará a espadazos, todo sea dicho. De este modo, podremos alejar a nuestros contrincantes siempre y cuando no sean excesivamente voluminosos. En esos casos será mejor ahorrar maná y crear distancia corriendo, o gastarlo solo para desequilibrar al enemigo antes de que realice un movimiento que ponga en peligro nuestra vida. Sea utilizando la magia contra ellos directamente o valiéndonos de elementos del entorno como barriles o piedras.

También podremos frenar sus movimientos, e incluso hacerles algo de daño, si les golpeamos con una criatura más ligera. O pedirle a nuestro compañero que utilice su brazalete para aturdir o dañar ligeramente a los enemigos. Eso sí, cabe decir que también atacarán por su cuenta, llegando incluso a sujetarlos o tirarlos al suelo para que Ryn acabe el trabajo. Quizás no hagan un daño decisivo en combate, pero cualquier ayuda es bienvenida. Sobre todo en los combates más duros, sea por las características del enemigo o por la cantidad de seres a los que enfrentarse.
Pero Echoes of the End no es simplemente combatir aquí y allá. De hecho, los encuentros contra enemigos están repartidos de forma que no resultan abundantes y cuadran con la historia sin tenernos machacando botones continuamente. Además, no contaremos con elementos curativos y recuperar vida en combate dependerá de nuestras habilidades mágicas y, por tanto, del maná. Así como de la lenta recuperación del propio poder, que en ocasiones se traduce como una curación por combate.
Por suerte, encontraremos repartidos por el mundo suficientes tumultos como para recuperar salud y maná. Lugares en los que también se guardará nuestro progreso, aunque esto es algo que irá sucediendo de forma habitual. De hecho, en ocasiones morir no supondrá un grave problema debido a que el último punto de control será bastante cercano. Y apareceremos con toda la vida, lo que nos permitirá afrontar el reto con mayor tranquilidad.
En cualquier caso, tanto si la partida se nos está haciendo cuesta arriba como si necesitamos un desafío mayor, podremos cambiar la dificultad en cualquier momento. Ello sabiendo a qué estadísticas afectará el cambio. Aunque debo decir que el modo Equilibrado ofrece un desafío bastante asequible en la mayoría de los casos. Quizás necesite un pequeño ajuste de daño o dinámicas con algunos enemigos mayores, pero es algo bastante habitual en las versiones pre-lanzamiento. Es probable que, con el parche de día uno o posteriores, se terminen de pulir estos detalles.
Además, Ryn irá acumulando experiencia al superar combates y encontrar tesoros, ganando puntos de habilidad que podremos distribuir en cuatro pequeños árboles. Así, por ejemplo, aumentaremos nuestra salud permanente, pero también desbloquearemos nuevos ataques. O aumentaremos nuestro daño en determinadas circunstancias o la cantidad de maná consumida. Qué decidamos priorizar dependerá de los puntos disponibles y de nuestra forma de combatir.

Por su parte, otro de los puntos clave de Echoes of the End será la exploración. Bien es cierto que nos moveremos de forma lineal por entornos amplios, sin perdernos a través de misiones secundarias. Nuestro camino siempre estará claro y nos desviaremos únicamente si queremos tratar de descubrir algún cofre con coleccionables que nos ofrezcan algo de lore. O que nos recompensen con fragmentos de salud y maná con los que aumentaremos estos elementos de forma permanente. No sin antes reunir tres, claro está. Y sabiendo que se encuentran bastante escondidos. Algunos tras una zona de plataformas que nos hará sudar un poquito.
Y es que, de hecho, el entorno estará lleno de puzles que nos obligarán a jugar con elementos del lugar para crear una forma de avanzar. Así, utilizaremos tanto los poderes de Ryn como las habilidades de nuestro compañero. Incluso le ayudaremos a acceder aquí o allá para que pueda interactuar con algo que nos permita avanzar. El trabajo en equipo será esencial para abrirnos paso en buena parte de la aventura.
Durante la exploración los personajes conversarán, permitiéndonos descubrir más sobre ellos, la historia y su contexto. En ocasiones podremos escoger hacia dónde dirigir el diálogo, pero serán las menos. Eso sí, cabe decir que Echoes of the End se encuentra doblado exclusivamente al inglés, dejándonos en manos de la traducción a múltiples idiomas, entre ellos el nuestro. Por suerte, se trata de un trabajo pulido que bien merece su debida acreditación.
Cada enemigo que nos crucemos, lugar que visitemos y coleccionable que encontremos quedará registrado en el diario de Ryn. Fragmentos de texto que se encuentran escritos por nuestra protagonista, otorgándole una lectura más personal que le sienta como un guante. Desde consejos sobre cómo derrotar a cierto enemigo hasta su perspectiva sobre un lugar o personaje.
Y si la búsqueda de lore y fragmentos de salud y maná no es suficiente invitación a explorar, siempre podemos perdernos en la estética cinematográfica de Echoes of the End. Por el camino encontraremos un sinfín de miradores que piden a voces asomarse y contemplar el paisaje. Pero cada rincón en sí mismo ofrece un nivel de detalle y realismo de los que atrapan durante horas. Visitaremos lugares tan diferentes como picos helados, llanuras volcánicas y poblaciones devastadas. Y recorreremos un mundo de fantasía inspirado en Islandia con amplias masas de agua que reflejan el entorno.

Incluso tenemos la opción de graduar el nivel de violencia de los combates, ya que la mayoría concluirán con algún que otro sangriento desmembramiento. Contenido que, si bien no es el más detallado o pulido del juego, puede no ser del agrado de todo el mundo. De modo que podemos escoger si queremos verlo todo, optar por un combate sin desmembramientos o eliminar también la sangre. Cada cual elegirá según su sensibilidad.
Echoes of the End es una joya que merece cada minuto invertido. Bien es cierto que le sentará bien algún retoque de cara al lanzamiento que equilibre algunos combates o pula algunos movimientos y fallos propios de la versión pre-lanzamiento, pero se nota el mimo puesto en cada detalle. Ofrece una historia llena que nos hará transitar diferentes emociones, con enfrentamientos intensos y puzles ambientales en los que nos devanaremos los sesos. Además de un combate que, lejos de hacernos machacar botones, nos obligará a combinar espada y magia. Así como valernos de la ayuda de nuestros aliados para avanzar más allá de la lucha mano a mano.
Y nos adentraremos en un mundo de fantasía de los que invitan a recorrer cada rincón, con la certeza de que no perderemos el hilo de la historia. Sin alejarnos más de la cuenta para descubrir secretos y teniendo claro siempre cuál es nuestro objetivo. Una aventura dividida en diez capítulos que nos llevarán por diferentes entornos con sus puzles y enemigos. Y si bien no siempre tendremos claro cuánto falta para el cambio de capítulo, nos dejaremos llevar sin prestar atención al reloj. Porque el tiempo deja de ser importante cuando hay tanto por descubrir. Cuando se disfruta del viaje.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie
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