Que los videojuegos pueden ser arte es un hecho. Y que el arte, por su capacidad comunicativa y de expresión, tiene un papel fundamental en la reforma de la sociedad también es algo indiscutible. Sin embargo, no todo el arte debe adoptar un compromiso social, ni el hecho de defender (o no) ciertas ideas niega el valor artístico de una obra.

En el caso de los videojuegos, y del arte en general, se debe añadir la cuestión del entretenimiento. La literatura, el arte pictórico, el cine e incluso la música son productos artísticos, pero también son obras cuyo fin es entretener, ser recibidas y consumidas.

Entonces, ¿qué pasa si un producto cultural no está comprometido con una causa social? ¿Es un peor producto? ¿No debería gustarnos? ¿No deberíamos consumirlo? Entramos aquí en una cuestión escabrosa que, sin embargo, creo muy necesario abarcar. Lo primero de todo es dejar claro que el hecho de que un producto nos guste o nos entretenga no significa que el producto sea de calidad. Conviene separar desde un principio esta cuestión, porque el ser humano tiende a relacionar lo que le agrada con lo bueno y lo que le desagrada con lo malo. Que un videojuego (en este caso) nos guste no lo hace bueno; del mismo modo que el hecho de que no disfrutemos de un título no lo hace necesariamente malo.

video_30191.jpgDevil May Cry: Tiros, saltos y espadazos. Chicas para el prota. Pero también es muy entretenido.

Sin embargo, “bueno” y “malo” son cuestiones subjetivas y dependen de qué ámbito estemos juzgando. Un producto cultural como un videojuego puede analizarse desde múltiples prismas. Desde un punto de vista del entretenimiento, de la calidad narrativa o argumental, de los gráficos y su desarrollo, de los valores morales y sociales que promueve, etc. Por norma general “bueno” y “malo” se corresponden a una valoración global de todos estos aspectos, sin embargo, resulta realmente complejo realizar una valoración general sin caer en subjetividades o gustos personales.

No entraré aquí y ahora a divagar sobre qué hace bueno o malo a un videojuego, nada más lejos de lo que pretendo. Lo que deseo señalar es que, primero de todo, nos puede gustar algo objetivamente malo o de una calidad inferior y eso no es “malo”. No hay ningún problema con que nos guste un “mal” juego y no nos hace peores consumidores de videojuegos. Buscando un ejemplo ilustrativo, que nos guste la pizza (aun sabiendo que es mala) no supone necesariamente que llevemos mala alimentación; al contrario, el reconocer las malas propiedades nutricionales de una buena pizza de ingredientes de dudosa procedencia marca Pizza™ nos vuelve más conscientes y consecuentes con nuestra alimentación.

dead_or_alive_5_ultimate_1.jpgLos juegos de lucha son, en su gran mayoría, machistas. A distintos niveles, pero lo son. Desde el Dead or Alive hasta el Street Fighter, pasando por el King of Fighter, Soul Calibur y Mortal Kombat, parece una norma el sexualizar a los personajes femeninos.

En este caso lo importante es, por lo tanto, la objetividad. Hay que ser honesto con uno mismo y reconocer los puntos fuertes y flacos de aquello que defendemos. Sí, nos puede gustar un mal juego. No, que nos guste no significa que sea bueno. Sí, todo mal juego (y más si nos gusta) tiene aspectos defendibles. No, defender un aspecto positivo de un juego no hace que todos los demás puntos negativos desaparezcan…

Pero volviendo a la cuestión inicial, en el caso concreto del machismo estamos ante un apartado independiente. Ya no es algo tan simple como que el juego tiene una mala historia, unas mecánicas de pesadilla o unos personajes más planos que mi nómina salarial. El machismo es un problema que afecta directamente a la mitad de la base de jugadores potencial de ese juego (las mujeres) y a gran parte de la otra mitad (los hombres) que se preocupan por aspectos sociales como este.

El machismo en un videojuego no es un problema tan explícito como los bugs o una narrativa que hace aguas. Pero sí es algo que se percibe al instante y su repercusión puede ir desde la indiferencia hasta el repudio absoluto pasando por todas las etapas de la incomodidad. Porque no todo el machismo en los videojuegos está planteado del mismo modo y en la misma medida. A veces no va más allá de lo anecdótico, utilizado para reflejar una sociedad machista; y a veces está en las mismas bases del planteamiento del juego, permeando su narrativa, sus personajes e incluso sus mecánicas. Sin embargo, independientemente del nivel de machismo al que nos enfrentemos (incluso en los casos más nimios), el machismo sigue ahí, señalando una falta de solidaridad con las mujeres.

maxresdefault (2).jpgGod of War: Sí, es entretenido. Pero tengo claro que el juego no fue hecho pensando en mí como target principal. Esta saga tiene GRANDES momentos de incomodidad.

Queda claro, por lo tanto, que el hecho de que un juego sea machista lo devalúa en lo que a criterios de compromiso social se refiere (como mínimo). Eso es innegable. Sin embargo, no todos los juegos tienen el objetivo de promover valores, de reflejar a la mujer o de luchar contra la violencia. Esto no hace que los videojuegos sean peores en lo que a entretenimiento se refiere; tampoco los hace mejores en lo que a compromiso social se refiere, pero no por fuerza los hace peores productos artísticos o de entretenimiento.

Entendedme, no todos los juegos buscan promover valores sociales. De hecho, pocos lo hacen de manera explícita. Los que lo hacen, realizan una gran labor, loable y digna de mención. Y está claro que los que no lo hacen, si lo hiciesen, ganarían mucho y aportarían mucho no solo a la industria sino a la sociedad en general. Pero eso no significa que lo tengan que hacer. Igual que no todas las películas son profundas y complejas, igual que no todas las novelas son de género policíaco. No todos los productos artísticos presentan un compromiso social.

Y me puede gustar un videojuego machista. Por su historia, por sus personajes o por su jugabilidad. Jamás lo hará por sus valores.

No voy a entrar a analizar las obras que reflejan realidades sancionables con la intención de criticar. Creo que, cuando la crítica es fina, a veces cuesta muchísimo diferenciar una obra con valores negativos o una obra que precisamente busca criticarlos (Los Simpson siempre ha sido un ejemplo para mí en ese ámbito. Yo percibo la crítica, mucha gente cree que promueve horribles valores y, si lo hace, está claro que la crítica ha fallado en darse a conocer).

bayonetta-b-font-1-2-game-fabric-font-b-poster-b-font-40.jpgBayonetta es ese juego que dicen que nació como una crítica a la sexualización, pero una crítica demasiado sutil y una segunda parte con grandes errores lo convirtió en aquello que pretendía criticar.

Así que pensemos en videojuegos que, sin promover valores machistas (porque no es lo mismo presentar un mundo machista o personajes sexualizados que hacer apología del machismo), no están comprometidos con la causa feminista o presentan un entorno o personajes directamente machistas. ¿Está bien que nos gusten?

Mi respuesta (totalmente personal) es sí. No hay nada de malo en disfrutar algo que sabemos que tiene puntos flacos. El problema aquí sería en, como nos gusta un producto, negar que tenga defectos y defender los aspectos negativos tratando de normalizarlos.

Si un videojuego tiene un personaje sexualizado lo tiene y punto. No vamos a negarlo. Quizás, aparte de la sexualización, ese personaje tenga cosas buenas, quizás no. Pero lo que es un hecho es un hecho. Lo importante aquí es que reconocer las carencias de un videojuego no debería ser un impedimento para que podamos disfrutarlo.

Es necesario un cambio en la sociedad, es necesario que las obras culturales se acojan a ese compromiso social. Sin embargo, los productos que no se suman a ese cambio no tienen por qué ser, en lo que a gustos personales y a consumo consciente se refieren, dañinos.

Max-Payne-3-007.jpgMax Payne es uno de esos juegos que no presenta ningún compromiso social pero nos da una buena historia con su ración de tiros.

Estamos hablando de ficciones. Y aunque bien es cierto que las ficciones son uno de los mejores medios para introducir ideas y valores en la sociedad, también son, simplemente, ficciones. Parte de su capacidad de crear mundos falsos, personajes imposibles e historias fantásticas reside en esa libertad que le da el desapego con la realidad. Y por eso, siempre y cuando una ficción no haga apología directa de valores negativos, puede disfrutarse sin demasiados remordimientos a pesar de no luchar por una causa mayor.

Creo que es ideal pedirle a un videojuego que explote su máximo potencial, que defienda valores y que llegue lo más lejos posible. Pero también creo que no todos los videojuegos tienen que cumplir estas expectativas. Sería genial si lo hiciesen, sí, pero mientras se alcanza esa realidad, podemos seguir disfrutando de títulos no comprometidos con la causa, siempre siendo críticos y objetivos, pero también jugadores empedernidos.

Desde luego, en todo momento hablo de aspectos negativos que no sean totalmente exagerados, que no lleven a la apología y que no defiendan directamente esos valores dañinos. No es lo mismo un videojuego violento que un videojuego que defiende la violencia. No es lo mismo un videojuego con un mundo machista o personajes sexualizados que un videojuego que hace apología del machismo y defiende una posición de inferioridad respecto a la mujer… Entender esta cuestión no implica tampoco que no podamos ser críticos. Hay ficciones machistas, quizás porque querían crear un mundo así, quizás porque quisieron atraer a un público masculino sin atreverse a incluir algo más “reivindicativo”, quizás porque la mente tras el producto era simplemente machista.

Podemos ser críticos. De hecho, debemos ser críticos. Y, aunque lo ideal sería que todos los productos culturales pudiesen conciliar el compromiso social con la intención de crear un producto de entretenimiento, el hecho de que un juego carezca de ciertos valores no implica que ese juego no pueda disfrutarse o incluso ser de nuestros favoritos.

Esto, desde luego, siempre ha de ser una cuestión y un enfoque personal. Hablamos de gustos propios. Pero creo que, así como es importante señalar, siempre, los puntos flacos y posibles mejoras de cualquier videojuego (sobre todo en lo que a compromiso social se refiere), también es importante comprender que podemos disfrutar de un juego, puede ser nuestro videojuego favorito, y puede estar situado en un universo ficticio con malos valores. Y podemos ser conscientes de ello y criticarlo mientras lo disfrutamos al mismo tiempo.

quiet-metal-gear-solid-vSí, debería llevar más ropa. Sí, hay escenas que me sobran totalmente. Sí, está sexualizada. Pero al mismo tiempo es una lástima que estos hechos nieguen que, además, tiene una implicación fundamental en la trama y una reflexión final preciosa.

Porque como dice Sarkeesian, “It’s both possible, and even necessary, to simultaneously enjoy media while also being critical of its more problematic or pernicious aspects”.

Sarkeesian se refería con esta frase a que criticar aquello que nos gusta no lo daña, sino que busca mejorar el producto. Este artículo lo que busca es precisamente volver a traer a la luz esta cuestión. No hay nada de malo en que nos guste un mal producto (por el motivo que sea), pero hay que ser crítico y ello trabaja en dos direcciones.

Ni es correcto denostar un videojuego por tener grandes carencias, ni es correcto alabar un título por tener grandes fortalezas cuando falla también es muchos aspectos.

Y este artículo habla de videojuegos, pero habla de arte, de vida y de sociedad. Porque lo importante al final es ser críticos, ser honestos, realistas y solidarios. Comprender los problemas que existen en la sociedad y luchar por un mundo más justo, mejor. Pero también comprender que somos humanos y que podemos disfrutar un producto aun sabiendo que tiene mucho que mejorar.

En la crítica y la honestidad está la base de nuestro aprendizaje.

Me gusta un videojuego machista, ¿qué hago? Que no cunda el pánico, no hay nada malo en eso. Si reconoces los problemas y los señalas, si no tratas de invisibilizar los defectos del producto para justificar su disfrute, entonces puedes seguir, no hay nada malo en disfrutar un videojuego machista, lo malo es no hacer una labor crítica al respecto y reconocer las carencias y defectos de nuestro título favorito.

vernon_roche_and_ves___witcher_3_by_plank_69-d9evgmx(Jamás entendí por qué lleva la camisa abierta 24/7)
La saga de The Witcher va mejorando en lo que a machismo se refiere en cada entrega.
El caso de Ves y sus constantes insinuaciones fue algo que pensé que The Witcher 2 habría superado de su predecesor. Aun así es un juego con una gran historia, un fantástico universo ficticio y *algunos* personajes femeninos de gran calidad.

P.D.: Resumen rápido para aclarar las ideas.

*Me puede gustar un mal producto. Eso no significa que el producto sea bueno (lo mismo a la inversa).

*Es importante reconocer las carencias de un videojuego (aunque sea nuestro videojuego favorito).

*Eso no significa que esté mal jugarlo.

*Pero sí está mal negar los defectos para tratar de justificar que nos guste.

*Debemos luchar por que los productos artísticos y culturales (sí, los de entretenimiento también), adquieran un compromiso social.

*Pero también debemos darnos tregua y disfrutar de un producto de entretenimiento como tal, sin sentirnos culpables por consumir algo que consideramos mejorable/con lo que no estamos 100% de acuerdo.

*Lo más importante es ser conscientes de nuestros gustos, aceptarlos y no permitir que ello nos niegue la capacidad crítica.

*Hay que señalar lo malo de aquello que nos gusta. Y hay que disfrutar de aquello que sabemos que es malo, si eso nos hace felices. Sin negar ninguna de las dos acciones en beneficio de la otra.

*Disfrutar de un videojuego machista (o con cualquier otro defecto) dependerá siempre en última instancia del nivel de tolerancia de cada uno.

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