Dragon Age: Inquisition – O de cómo me caí al pozo y no pude salir jamás

Dragon Age: Inquisition – O de cómo me caí al pozo y no pude salir jamás

La primera vez que vi el nombre de BioWare fue cuando empecé Mass Effect 2, pero no fue hasta que entré en Todas Gamers cuando comencé a oír hablar del estudio en sí y de sus juegos más famosos. Una de las trilogías ya la había jugado, la otra comenzaba a seducirme. Reconozco que desde que era un comino me sentía fascinada por todo el tema de la fantasía épica, ya sabéis: caballeros, dragones magos, brujas y un largo etcétera; posteriormente la ciencia ficción pudo más y la desbancó, pero sigue teniendo un huequecito en mi corazón del que no va a salir.

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Todo es así de bonito en el juego

Y ese huequecito, esa nostalgia por la fantasía épica, fue lo que hizo que mi interés por Dragon Age creciese. Como una yaya escuchando detrás del visillo, comencé a prestar atención a las demás compañeras cuando hablaban del tema; todo el trasfondo, tan cuidado, tan… real me cautivó de manera que me planteé empezar a jugar el primero. Me lo regaló la fantástica Aesidh (que tiene tres geniales artículos sobre el lore de Dragon Age) y lo empecé muy ilusionada… pero acabé frustrándome. Es una espina relativamente grande que tengo clavada porque es un “Quiero jugarte pero es que tu sistema de juego no me deja porque es horriblemente malo”.

Es cierto que podría haber empezado a jugar a la saga por Dragon Age II, pero ese juego se me antojaba (y antoja) un drama medieval, en el que nada sale bien y mirad, ya tengo suficientes dramas en la vida como para añadirle un juego; acabaré jugándolo pero de momento lo voy a mirar en la página de Origin con un “¿Por qué eres así? sobre mi cabeza hasta que me encuentre con fuerzas para jugarlo.

Así pues, a los pocos meses, salió una ofertaza en la que la Game Of The Year Edition de Dragon Age: Inquisition estaba por siete euros (o libras, no me acuerdo bien). El juego con todos los DLCs habidos y por haber. Me sentí tentada, para qué negarlo, pero claro, el no tener ni idea del lore más allá de lo que has oído hablar a las compañeras me echaba para atrás; por suerte, ellas acudieron en mi auxilio y me dijeron que podía jugarlo perfectamente porque la mayoría de las cosas estaban bien explicadas y siempre podía recurrir a ellas o a la Wiki para resolver dudas.

Así que lo compré.

~Y entonces me caí al pozo~.

Para ser sincera el juego me ha parecido menos guay de lo que me habían vendido, pero siempre suele pasar cuando te hablan muy bien de algo. Sí que es cierto que es un juego bonito, visualmente es espectacular; los personajes tienen profundidad, personalidad y carisma, los odias y amas en función de cómo encajen con tu propia personalidad; y la historia, aunque muy cliché, y su trasfondo están muy bien, pero es un juego lento para mí. Los juegos tienen que ir dándome miguitas de pan para que mantenga el interés y Dragon Age: Inquisition tarda mucho en darme mi miguita. Porque sí, podría continuar la historia principal, pero suelen recomendarte un nivel concreto para cada misión y ¿eso cómo se consigue? Pues farmeando con las secundarias; que realmente son interesantes pero para mí no lo suficiente como para tirarme diez horas para subir tres niveles. ¿Lo peor de todo? Al final te va a dar igual porque cuando termines Trespasser, el DLC que da final al propio juego, vas a respirar, mirar al infinito un instante y volverás a seleccionar “Comenzar partida para probar todas las elecciones. O las mismas. Porque pese a que es un juego lento en el que todo te lo dan con cuentagotas, quieres más.

Quieres saber qué pasa si en lugar de jugar como humana, juegas como elfa, o como una qunari, o como una enana. Quieres saber qué opciones de raza tiene cada una, quieres saber cómo reaccionan los personajes si eres maga, guerrera o pícara; cómo son los distintos romances, qué pasa si te alías con los templarios en lugar de con los magos, qué pasa si reconstruyes los Guardas Grises o los destierras o si decides salvar o matar a un personaje concreto.Dragon Age Inquisition 09.23.2017 - 20.39.23.424

Y eso sin contar las miles de posibilidades que hay si importas las decisiones tomadas en las partidas de los juegos anteriores.

Porque sí, Dragon Age: Inquisition tiene la opción de importar tus partidas anteriores al igual que Mass Effect; pero debido a que cambiaron el motor gráfico en Dragon Age: Inquisition, tuvieron que crear una aplicación para que todas las decisiones que hubieras tomado en juegos anteriores afectasen a la nueva historia por jugar. Ahí es cuando nació Dragon Age Keep. Simplemente te sincroniza las partidas anteriores y ya está, salvo que quieras toquetear tú y hacerte un mundo distinto con otras opciones (hay como trescientas opciones posibles para cambiar);  gracias a esta herramienta puedes jugar a Dragon Age: Inquisition con un montón de posibilidades y sin tener que haber pasado por las dos entregas anteriores. Maravilloso, ¿verdad?

Y digo maravilloso porque tal y como está la vida actualmente, muchas no podemos meternos en pozos de unas doscientas horas de juego como poco. Jugar Dragon Age Origins y Dragon Age II supone invertir demasiadas horas que a lo mejor no tenemos; si hay un camino fácil habiendo jugado (o conociendo lo que ocurre porque te has estudiado la Wiki del dragonaje) ¿por qué no usarlo? No eres menos gamer por querer ahorrar tu tiempo para poder invertirlo en otras cosas o en otros juegos.

Yo empecé a jugarlo por las risas, por el “Quiero tirar al huevo por la torre más alta del castillo”, “Tienes un mejor amigo que es fantabuloso”, “Cassandra es superbae”, “¡Tienes un romance rollo highlander!”, y acabé quedándome por todo lo demás. Es cierto que los personajes son lo mejor que tiene, así como todo lo relativo a los gráficos; pese a ser un juego que ha salido hace casi cinco años, sigue viéndose muy bien, quizá falle un poco en las expresiones faciales, pero reitero que es un juego de hace cinco años, en una época en la que en seis meses la tecnología cambia brutalmente, tiene su mérito estar gráficamente a la altura de casi cualquier juego actual.

El sistema de juego es bastante mejor que el que me quitó las ganas de jugar a Dragon Age Origins, es mucho más fácil y más cercano a la acción que me encontré en Mass Effect 2 y Mass Effect 3, lo que hizo hasta entretenidos los combates. Además, los romances aquí no dependen de si regalas o no ciertos objetos o de si escoges la opción de diálogo correcta; en Dragon Age: Inquisition vas acumulando aprobación con los distintos personajes para ir ganándote su lealtad (no como en Mass Effect 2, que tenías que hacer su misión de lealtad) y a partir de ahí te saldría la opción de  comenzar un romance. Algunos personajes dependen de ciertas circunstancias en el juego, pero por lo general no hace falta tener demasiada puntuación alta para que el romance sea posible; salvo con Cullen, que al no ser un romance planeado y añadido después no hay que rellenar esa aprobación.

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Los quiero mucho a todos

Otra cosa que me llamó la atención después de haber jugado un poco a Dragon Age Origins es la rueda de diálogo. En el primer juego te aparecían una serie de frases numeradas y tú decidías cuál escoger en función de lo que te sonase mejor; esto lo cambiaron en Dragon Age II, implementando la rueda de diálogos que usaron en Mass Effect, simplificando todo porque, además, por defecto tenemos la opción de que salgan los iconitos correspondientes al tono con el que nos vamos a expresar. Asimismo, todas las opciones de raza (como el saber sobre tu propia historia si eres elfa, enana, qunari o humana) y de clase (maga, pícara, guerrera) vendrán marcadas con un dibujito que vendría a decir “Mira, sé un montón sobre esto porque soy de tal raza y estoy especializada en esto, no vengas a darme la chapa”.

Ante esta decisión yo tengo sentimientos encontrados porque sí que es cierto que en Origins teníamos más opciones para responder, pero todas ellas a mí me resultaban confusas; es decir, yo escogía una que sonaba bien pero cuando el otro personaje me respondía me daba cuenta de que había dicho todo lo contrario. No sé si es problema de la traducción o simplemente que BioWare quiso fastidiarnos un poco con todo esto, pero me resultaba muy frustrante; yo suelo jugar en las categorías que varían entre lawful good, lawful neutral, neutral good y true neutral así que el hecho de que me salte alguna opción chaotic o evil me frustraba muchísimo porque no era lo que yo quería; me resultaba bastante más intuitiva la rueda de diálogo de Mass Effect aunque fuese más simplona (tres opciones: buena, neutra y mala) y eso se aplicó a Dragon Age: Inquisition y es un poco triste porque teniendo la posibilidad de poner seis posibles respuestas, algo que iría más acorde a un juego como éste que es RPG casi puro, al final lo reducimos todo a tres que engloban muchas más.

Por otro lado, todo el tema de la especialización de clase y personaje me resultó relativamente interesante porque normalmente ni abro estos menús salvo para equipar alguna habilidad o cambiar el atuendo por otro más bonito (no puedes ir a salvar al mundo vestida de cualquier manera); siendo honesta, nunca ha despertado en mí el interés aquello del “Si te equipas esta túnica te subirá tres puntos la resistencia pero te bajará la velocidad en dos y mantendrás los cinco de fuerza pero perderás quince de carisma”. No me gustan los números y no me gusta tener que hacer cálculos en los juegos, y por eso los RPGs se me hacen muchas veces cuesta arriba como todo dependa de los atributos. Me gustan los juegos por su trama, por la historia que cuentan (y por los romances, para qué mentir), y si he de tener una hoja de papel con todos los atributos y gastar diez minutos de mi tiempo haciendo cálculos para saber qué es lo mejor para cada batalla, termino cerrando el juego para no volver a abrirlo nunca más. Por eso abrazo encantada los juegos que me lo dan todo más masticado y en los que sólo tengo que elegir qué habilidad me gusta más y ya; aquí sí que es verdad que he ido un poco más allá de lo que suelo adentrarme en los parámetros y sí que he ido especializando a los personajes que solían formar mi equipo para que fuesen lo más útiles posibles. Eso sí, he sido incapaz de meterme en qué armadura y amuletos y accesorios suben todo lo demás. Pero vaya, que está ahí.

¿Que por qué juego RPGs si no me mola el tema de los atributos? Pues porque la mayoría tienen una historia guay. Y porque puedo. Asumo que no son juegos hechos para mí y tampoco veo el problema porque no me quejo de ello.

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Es un buen resumen del juego

Una de las cosas que me dan un poco de rabia es que no te permitan comenzar nueva partida utilizando el nivel que tenías al terminar la anterior, tal y como dejan en Mass Effect. Entiendo que no te dejen si quieres empezar con otra clase (si jugaste como guerrera y quieres empezar otra ronda como maga, por ejemplo), pero que si quieres explorar otras opciones jugando como guerrera sin tener que invertir otras doscientas horas en acabar el juego, no te permitan mantener tu nivel ni cambiar de raza. Sé que es un berrinche pero, como dije antes, la falta de horas libres en la vida limita un poco el poder rejugarlo y es una pena porque al final no te queda más remedio que buscar gameplays en YouTube, (rezando para que estén con subtítulos en castellano si no sabes inglés o en inglés si el inglés hablado te cuesta) o patearte la Wiki (y en inglés porque en castellano tiene muchas carencias) para conocer qué pasa con las otras opciones.

Leyéndome parece que el juego no me ha gustado pero nada más lejos de la realidad, es simplemente que en algunos momentos se me ha hecho pesado porque no es un juego que esté hecho para mí; me he tirado horas y horas buceando en la Wiki, tomando notas, haciendo preguntas y disfruto mucho con ello, pero a la hora de jugar, los combates y el farmeo me dan muchísima pereza. Me encanta pasear por los mapas tan enormes (en serio, son gigantescos) y bonitos que tiene, disfruto de las conversaciones y de algunas misiones y de descubrir cosas que están ocultas en las ruinas o edificios o debajo de un árbol; ver una cueva, tener curiosidad, y atravesarla para llegar a una enorme explanada donde hay un dragón que intentará matarte. Y sí, me compraré Dragon Age 4 cuando salga porque quiero saber qué pasa, y quizá todo esté mejorado, quizá no se necesite farmear tanto para poder centrarte en la trama.

Pero de momento ya abrí el Dragon Age Keep y ya me tiré dos horas mirando las opciones, buscando las cosas que no sé a qué se refieren, modificando y creando un mundo nuevo para mi nueva inquisidora, dispuesta a armarme de paciencia y a dedicarle otras doscientas horas para explorar otras variables.

Porque Dragon Age es un pozo, un pozo muy profundo, del que no se sale.

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Os dejo un nug porque son lo más cuqui

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