Reseña de La leyenda de Final Fantasy I, II, III de Raphäel Lucas

Reseña de La leyenda de Final Fantasy I, II, III de Raphäel Lucas

Ya hemos demostrado en la web que nos gusta leer sobre cómo se desarrollan los juegos. Mejor si es en español. Si además si es sobre Final Fantasy, perfecto. Así que toca volver a Héroes de Papel, en este caso con la traducción de Diana Díaz Montón de La Légende Final Fantasy I, II & III de Raphäel Lucas, a quien ya pudimos leer en La Leyenda de Final Fantasy IX. Este libro sigue la línea del resto de tomos de La Leyenda de Final Fantasy, con formato tapa dura y ediciones con cubiertas alternativas. Cumple la máxima «si no está roto, no lo toques». 

El contenido de La Leyenda de Final Fantasy I, II & III es distinto a lo que se veía en La Leyenda de Final Fantasy IX. El autor, en vez de explicar y analizar cada juego de forma separada, habla de los tres al mismo tiempo. No en vano son los juegos sobre los que se construyó toda una saga que sigue vigente más de treinta años después. Juegos salidos originalmente para la Super NES, simples en su planteamiento: llevamos un grupo de cuatro aventureros que van completando recados hasta conseguir salvar el mundo. Siempre con cristales de por medio, que serán la base narrativa de los primeros Final Fantasy.

El primer bloque es el que me ha resultado más interesante, ya que no habla sólo de la historia tras Final Fantasy, sino que nos encontramos un breve repaso histórico del rol de mesa y los RPGs. Un repaso muy estadounidense, ya que no da casi ningún mérito propio a los japoneses en la creación de sus propios sistemas y juegos, sólo se menciona cómo se modifican los sistemas llegados desde Estados Unidos al mercado japonés. Dejando de lado esto, sigue siendo interesante conocer el origen de las decisiones de diseño que se fueron tomando para trasladar, primero, el rol de mesa a ordenador, y luego a consolas; pensándose que esto último sería imposible por la complejidad que tenía y la falta de memoria en consolas.

El siguiente bloque ya nos da información de la creación de Final Fantasy. Conoceremos un poco más de Hinoboru Sakaguchi, y también del resto de gente implicada en el desarrollo, ya que los juegos no se desarrollan individualmente, aunque nos cueste creerlo. Así conoceremos a gente como Nasir Gebelli, el programador, y anécdotas sobre trasladar el equipo a EE. UU. por culpa de visados caducados. O a Kazuko Shibuya, responsable de los gráficos y diseños dentro del juego, ya que las ilustraciones de Yoshikata Amano acabaron siendo usadas como concept art. También están Kenji Terada, el responsable del guión sobre la idea de Sakaguchi, y Akitoshi Kawazu, responsable del innovador sistema de combate de Final Fantasy II (mejorabas habilidades por usarlas, básicamente). Además del sistema de combate, el autor habla de otras decisiones que se tomaron a nivel mecánico de un juego a otro, alejándose poco a poco de las influencias del rol de mesa, tan presentes en el primer juego.

La parte dedicada a la historia de los juegos es la más imaginativa que tiene el libro y destaca sobre el resto. El autor cuenta cómo la historia es muy simple y más bien son excusas para encomendarte misiones, siguiendo la estructura de Dragones y Mazmorras (ir a taberna, conseguir misión, hacer mazmorra, recoger premio). Así que decide contar la historia de cada juego de forma personalizada. Por ejemplo, como el primer juego tiene una fuerte base en los juegos de «Elige tu propia aventura», así será como nos enteraremos de qué sucede. Algo similar tendremos en la parte dedicada al segundo y tercer juego, pero usando otros tipos de narración. El resultado queda un poco irregular al final. La parte del primer juego queda muy divertida y resultona, pero a las otras les falta un buen repaso. Respecto al primer juego, trata de hacer la narración como un diario, pero rápidamente se queda en un repaso de eventos con algunos comentarios personales de quien escribe el diario. Por otro lado, la tercera parte trata de imitar al poema de Gilgamesh, que no le termina de quedar bien.

La parte de análisis también resulta interesante, ya que nos contarán las mejoras y cambios que sufrió cada juego y las influencias posteriores de cada uno. El último bloque es una mención breve a la música, ya que la NES contaba con sólo cinco canales de sonido, con tres para la música propiamente dicha y otros dos para efectos de sonido. Todas las canciones se compusieron con la idea de transmitir la epicidad y solemnidad de una aventura de estas características.

El texto se lee sin mayores dificultades, aunque presenta algunas erratas en la maquetación (saltos de línea cuando no tocan). Además, en ocasiones algunas citas no están correctamente marcadas y cuesta distinguir dónde empiezan y dónde acaban. Por lo demás el libro se lee bien y la traducción ayuda a ello, en la que se usan los nombres castellanos de los monstruos y clases como los conocemos hoy en día. Los títulos de secciones están llenos de juegos de palabras y referencias que le dan un toque gracioso al libro.  

La Leyenda de Final Fantasy I, II y III sirve para entender de dónde viene la saga. Como se dice, conocer las reglas te permite saber cómo romperlas correctamente. Si Final Fantasy es como es a día de hoy tiene mucho que ver con sus raíces. Como bien menciona en la parte final, la saga siempre ha innovado. Los cambios habrán gustado más o menos, pero ningún juego es como el anterior. Final Fantasy ha vendido más de 100 millones de juegos de todas las entregas (más de cincuenta), a veces acertando con sus mecánicas e historias y otras fallando para el público general, como le sucedió de primeras a Final Fantasy XII con sus sistema de Gambits. Pero siempre han ido cambiando y evolucionando, lo que hace que cada nuevo juego sea una aventura nueva y maravillosa que conocer, donde encontrarnos con los elementos comunes nos sacará una sonrisa y nos recordará las aventuras pasadas. Quizá esto sea la esencia de Final Fantasy.

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Darkor_LF

Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.

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