Alvin va a Gran Hermano

Análisis de Nuts

Análisis de Nuts

Quizá ya os hayáis dado cuenta si me habéis leído alguna vez, pero me gustan mucho los juegos de hacer fotos. Por norma general tienen unas mecánicas muy simples, así que dedican toda su atención a contarnos su historia, a mostrarnos la belleza de sus escenarios, la espontaneidad de los animales en la naturaleza o los momentos más cotidianos de las diferentes personas que aparecen en todos los lugares que nos permiten recorrer durante el transcurso del juego. Esto es lo que esperaba encontrarme cuando Nuts apareció ante mí, con sus colores y sus cámaras, ofreciéndome una premisa muy divertida que, al final, resultó estar plagada de luces y sombras.

La aventura comienza con nuestra llegada al bosque Melmoth y, a pesar de lo que pueda indicar el título, no estamos allí para dedicarnos a recoger nueces, sino que nos metemos de lleno en una investigación científica que tiene como punto de mira el propio bosque. Panorama, una empresa constructora (que no orquesta), trató de imponer su deseo de levantar una presa justo en el centro de ese bosque tan antiguo, pero todo se les fue al garete por no tener los permisos necesarios para ello. Sin embargo, ahora vuelven a la carga y, cual Jesús Gil, pretenden edificar un complejo residencial que destruiría todo a su alrededor, proporcionándonos una trama antagonista que en este país conocemos muy bien. Con lo que no contaban es con nuestro personaje y nuestras cámaras, con las que nos encargaremos, casi en solitario, de demostrar que es necesario proteger ese bosque. Y digo casi porque toda la ayuda que recibimos es de forma remota. Nuestro compañero nos deja las cámaras delante de la puerta de la caravana para que nos encarguemos del lío del día mientras se va a sus asuntos, y la profesora Scholz, que hace el papel de nuestra jefa, nos contacta utilizando un teléfono fijo y un fax, por lo que en ningún momento vemos a nadie más. Aunque no importa, porque tenemos muchas cosas que investigar para proteger ese bosque, y para ello nos guiaremos con el comportamiento de las ardillas, los únicos seres vivos que encontraremos de forma física durante todo el juego. Al principio, nos llevarán hasta su nido lleno de bellotas, pero poco después acabamos descubriendo que tienen un arsenal de dinamita y cerillas, y ahí es cuando nos damos cuenta de que quizá en ese bosque haya más lío del que nos podíamos imaginar. A pesar de ese inicio tan prometedor, tengo que reconocer que durante el resto del juego el argumento flojea bastante y no tira lo suficiente para que quieras seguir investigando, cosa que acabas haciendo simplemente porque es un juego cortito. Al final del título, la trama tiene ciertos detalles un poco más interesantes, aunque en general reina la sensación de que podría haber ido más lejos si no tuviese la autoimposición de querer hacer el juego más largo.

Esto es posible, principalmente, porque lo que da la duración al juego es el gameplay, al que considero que es la mejor y la peor intención al mismo tiempo. La idea de crear un título basado en el uso de cámaras de vigilancia es muy original, y tratado de forma correcta puede dar mucho juego al guion, que apoya todo su peso en esos trípodes. Tu tarea es intentar seguir el recorrido de las ardillas guiándote por lo que capturas cada noche, y es que son unos bichitos de rutinas muy definidas que consisten en ir del punto A al punto B siempre a la misma hora y sin detenerse ni siquiera a investigar la enorme cámara que plantamos en el medio de su camino. Esto, en principio, es una buena opción porque si le diesen cierta libertad de movimientos perderíamos la cordura ya en el primer nivel, y sin embargo nos encontramos un fallo en cómo se trata el tema de la visualización de las cámaras, precisamente por intentar mantener cierto nivel de realismo. Durante el día tú colocas las cámaras tal y como crees que vas a registrar algún movimiento ardillil y, tras regresar a tu caravana, debes finalizar el día para poder ver los vídeos en tu montaña de monitores y aparatos varios, avanzando o retrocediendo la reproducción hasta que consigues encontrar algo destacable para imprimir tu tan ansiada foto. Todo esto conlleva un montón de pasos, y al principio son bienvenidos porque son bastante entretenidos. El problema viene cuando, por un motivo u otro, no consigues capturar a ninguna ardilla o no lo haces durante el tiempo suficiente para averiguar hacia dónde se dirige, y tienes que repetir todos los pasos una y otra vez durante 5, 10, 15 días consecutivos… o los que sean necesarios. Se acaba volviendo tan monótono que acabas queriendo buscar la solución en alguna guía para saber dónde se metió esa maldita ardilla, y no porque no sepas hacerlo o no quieras investigar, sino porque se hace demasiado pesado y se termina sintiendo como una obligación, no como un juego.

Otra cosa que llama muchísimo la atención es la estética del juego, porque utilizando únicamente paletas de un par de colores (con sus degradados) y uno más para tus aparatos, consigue crear ambientes preciosos que incluso consiguen transmitirte el momento del día o la meteorología sin llegar a mostrártelo de una forma definida. Cada escenario es como observar una pintura, mires hacia donde mires te entran ganas de sacarle fotos al paisaje, y que les den a las ardillas. Sin embargo, no todo es de color rosa, porque esto también genera un problema concreto en alguna que otra ocasión. Al utilizar paletas tan limitadas, en ocasiones parte de los elementos del nivel se funden al colocarnos en ciertos ángulos concretos, y lo que creemos que es un camino libre para vigilar a las ardillas es posible que tenga una gran parte tapada por una piedra que no habíamos distinguido al situar allí la cámara. Tanto esa como otras situaciones similares son más que posibles, aunque no llegan a ser más que un pequeño incordio momentáneo que se le acaba perdonando porque se ve todo precioso.

Nuts es un juego visualmente bonito y con una trama que tiene ideas divertidas, pero que se queda escaso en varios aspectos y te deja un regustillo a que podría haber sido mucho más si no dependiese tanto de las repeticiones continuas, que lo alargan de forma artificial y lo acaban convirtiendo en un juego más. Precioso, colorido, y, a pesar de que me gustaría seguir rodeada de esas ardillas, quizá efímero al no llegar a ofrecer ese tipo de historia que te hace click y se queda grabada en tu cerebro para siempre.

Copia de prensa facilitada por Joon, Pol, Muuutsch, Char & Torfi.

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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