Kirby y la tierra olvidada. La virtud de ser amable

Kirby y la tierra olvidada. La virtud de ser amable

Durante estos dos últimos años se ha hablado mucho sobre la colaboración, la ayuda mutua y el apoyo para salir adelante; conceptos que a día de hoy siguen resonando, aunque no de igual manera. Esto también se ha reflejado en los videojuegos, donde hemos estado inmersos en historias donde la esperanza, la amabilidad y el sentimiento de comunidad han sido las protagonistas. Este es el caso de Kirby y la tierra olvidada. A partir de aquí hay spoilers del juego así que lee bajo tu responsabilidad.

Ha sido mi primera vez con esta bolita rosa, y también mi primer contacto con los waddle-dees, el rey Dedede y Meta Knight, más allá de haberme tocado alguna vez en el Smash Bros. También desconocía su historia, y me sentí como Kirby al inicio de este juego: totalmente desorientado en un sitio en el que no conocía a nadie. Poco a poco fui avanzando por el primer nivel, apreciando (y chillando) con cada pequeño detalle, y sobre todo, con la escena de créditos inicial, una vez que Kirby se transforma en coche. Es uno de los momentos que más me ha emocionado en un videojuego: transmite perfectamente todos los sentimientos mencionados anteriormente y los plasma en un Kirby feliz, siguiendo a unas gaviotas y conduciendo al ritmo de la música.

Poco después de ese paseo en coche por las ruinas de una civilización, Kirby rescata a Elfilin, el que será su compañero durante su periplo por la Tierra Olvidada. Éste le cuenta que los guaufys han secuestrado a todos los waddle-dees, y la bola rosa se ofrece a rescatarles. Éste es el primer gesto amable que Kirby tiene con él, en una tierra en la que prácticamente no conoce a nadie y de la que sólo quiere salir. Conocer a este pequeño ser alado y ofrecerle ayuda sienta el precedente más importante del juego: la reconstrucción de la ciudad de los waddle-dees y su crecimiento. Conforme Kirby libere a estos seres, se amplían los servicios que ofrece, como un cine, una armería o una cafetería. Además, y como muestra de amabilidad, estos waddle-dees le acaban construyendo una casa a Kirby para que pueda descansar, y en la que tiene fotos con los amigos que va haciendo durante su paso por este mundo.

Estanque de la ciudad de los waddle-dees

Cuantos más waddle-dees rescatemos, más zonas desbloquearemos en la ciudad

Ésta es posiblemente la cosa que más me gustó del juego, y que no se me ha quitado de la cabeza desde entonces: la creación de una comunidad, el sentimiento de pertenencia y la importancia de la amabilidad. Kirby no tendría por qué ayudar a Elfilin ni mucho menos y, sin embargo, se presta a embarcarse en una aventura peligrosa, sin esperar recibir nada a cambio. A medida que se va desgranando la historia, los mundos cambian, y dejan de ser tan amables y cercanos: pasamos de una ciudad en ruinas a un laboratorio donde se realizan experimentos con animales, pasando por una estación de metro abandonada. El juego adquiere un tono serio y oscuro, pero no eclipsa ni la amabilidad ni la esperanza. Tanto Elfilin como Kirby luchan por liberar a todos los seres atrapados y manipulados por Fecto, la otra mitad de Elfilin. A lo largo del final del juego, la colaboración entre Kirby y su amigo es fundamental para poder derrotar a Fecto y salvar tanto al planeta de Kirby como a esta tierra y a todos los que habitan en ella.

El juego también habla de los sacrificios, pero de una manera dulcificada. Después de la última fase contra Fecto, Elfilin es absorbido por un vórtice espaciotemporal y desaparece, dejando a Kirby solo en la ciudad de los waddle-dees. En cualquier otro juego, esto hubiera supuesto un final en el que el héroe (aunque Elfilin ejerza de acompañante) se sacrifica por el bien mayor, y en parte lo hace. Sin el impulso y fuerza final de este ser, ambos mundos y todas las criaturas hubieran desaparecido.

Aunque haya que luchar contra una buena lista de enemigos, y sea también un poco la base del juego, no se pierde nunca de vista la esperanza ni la ayuda. Es curioso cómo enemigos clásicos de la saga como el Rey Dedede acaban formando parte de la ciudad de los waddle-dees, y agradecen a Kirby su ayuda. Además, La tierra olvidada tiene una de las mejores mecánicas de los videojuegos (sin olvidar la de acariciar perretes): saludar con efusividad a todos los habitantes de la ciudad y que todos y cada uno de ellos respondan también de la misma manera. Es refrescante ver cómo la amabilidad y la cooperación forman parte indispensable de un juego.

Además, y durante el post game, una de las jefas contra las que luchamos, Zarparina, pide ayuda a Kirby para que rescate a Leongar, otro de los jefes, que se ha quedado atrapado en una brecha que ha dejado la pelea con Fecto. En cualquier otro juego, es difícil que un jefe o un enemigo acaben pidiendo ayuda al protagonista. En la gran mayoría de los casos, sus intereses son distintos y, además, es imposible razonar con ellos. Por eso Kirby supone un soplo de aire fresco en este sentido.

Foto con los enemigos del juego de manera amistosa

A lo largo de los créditos aparecen imágenes como esta, donde (aparentemente) ya no quedan enemigos. sólo el principio de una amistad

En otros juegos ya hemos podido ver cómo ser amable o, al menos, no ser borde o pasar de lo que nos cuenta una persona reporta algún beneficio. En Fallout 4, la cooperación es importante para que los asentamientos prosperen, y cuantas más comodidades y facilidades tengan, más felices serán sus habitantes. En Undertale, hacer la ruta pacifista cambia radicalmente el final del juego. En Yakuza: Like a Dragon, pasar tiempo con tu equipo y preocupándote por cómo se encuentran acaba siendo beneficioso en las peleas. Ser amable, cercano y preocuparte por tu entorno hace que todo lo que se cree sea mejor para todos. El individualismo, como demuestra La tierra olvidada, no beneficia a nadie. Todo esto se puede condensar en la frase United we stand, divided we fall, que ha sido usada a lo largo de la historia como un lema para favorecer que la gente se mantenga unida.

Haber podido disfrutar de un juego en el que la colaboración y la amabilidad son clave para poder avanzar me ha resultado refrescante. Aunque disfruto de shooters y de juegos donde el individualismo es la norma, Kirby y la tierra olvidada me ha hecho sentir mucha emoción y felicidad por poder ayudar a los demás. Y sobre todo, por poder ayudar a reconstruir una comunidad.

Hablamos de Kirby y la tierra olvidada a petición de la gente de nuestro Patreon. ¡Hazte mecenas desde dos euros!

Cómprame un café en ko-fi.com

Meren Plath
Meren Plath @serendipia_s

be gay do crime take a nap. soy arándano de Animal Crossing. CEO de las Movidas Nucleares™, testeadora, presento el pugcast, doy mazo la chapa.

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: