Ni wrapped ni ná

Mi música es tu voz

Mi música es tu voz

Un apartado de cada entrega de premios que siempre tiene mi atención es el de mejor banda sonora. Da igual de qué hablemos: en todo contenido audiovisual el audio siempre ocupa un lugar muy destacado para mí. Y no hablo solamente de temas instrumentales. El saber qué canción utilizar en el momento adecuado es un arte, y algo que hemos escuchado durante años puede tomar un significado completamente nuevo si se relaciona mentalmente con una escena.

Death Stranding es uno de esos videojuegos en los que la música (o la ausencia de ella) puede narrar una situación entera. Aparecen muchos temas compuestos por Ludwig Forssell, como el famoso BB’s theme con toda su carga emotiva, pero no son los únicos. En nuestro periplo repartiendo todo tipo de encargos es muy frecuente que al llegar a ciertas zonas o hitos de la historia nos encontremos con las canciones más relajadas, como si Sam encendiese el reproductor para hacer más ameno el viaje. La experiencia sonora en Death Stranding va mucho más allá de la música ambiental.

Siguiendo con los viajes, otro título para destacar es Journey. Toda la historia se desarrolla sin una sola palabra o texto, con un personaje completamente mudo que no puede hacer mucha más interacción con el entorno (o con quienes le acompañen durante la aventura) que planear o saltar. Incluso su banda sonora no tiene apenas componente vocal. Y, sin embargo, al combinarse con la magnificencia de las imágenes que nos presenta y el uso de cada uno de los instrumentos, no solo somos conscientes de la trama, sino que nos provoca sentimientos como en pocas ocasiones he podido experimentar.

Penitente, de Blasphemous, está ante una estatua gigante de una mujer ataviada con una mantilla

También hay que destacar la importancia de adecuar los instrumentos elegidos a la temática del juego en cuestión. Éste es el caso de Blasphemous (y Blasphemous II), con sus temas a cargo de Carlos Viola, y cuya fuerza puede sentirse ya en los diferentes tráilers. Como ya sabemos, Cvstodia se encuentra fuertemente inspirada en el sur de España, y esto se refleja también en la aventura auditiva. Durante toda nuestra partida escucharemos en no pocas ocasiones la guitarra española, pero también trompetas y arreglos musicales patrios a más no poder. Y es que, no en vano, en varios temas se ha contado con bandas de cornetas y tambores que habitualmente tocan en las procesiones andaluzas. No es raro que, al escuchar alguna de estas marchas, recordemos peleas contra jefes particularmente complejas o áreas en las que hemos empleado más tiempo del deseado.

Una cualidad importante de la música es, precisamente, los recuerdos que nos evoca. Por eso suelen tener bastante éxito los conciertos basados en temas de videojuegos, que además suelen contar con su compositor original. Basta ver lo rápido que se agotan las entradas para los Distant Worlds: Music from Final Fantasy, NieR: Orchestra Concert o, más recientemente, Symphony of the Realms, de Baldur’s Gate III. La obra de Borislav Slavov ha sido un punto muy importante en cuanto a las bandas sonoras de este año, en gran parte por temas más instrumentales o épicos, como Harpy Song o Nightsong. Pero, a la vez, es imposible obviar I want to live o The Power, que escucharemos en varios momentos de la aventura tanto en versión lírica como solamente ambiental. Y, por supuesto, la sorpresa que lleva escuchar Raphael’s Final Act en la Casa de la Esperanza, con el demonio cantando como si de un villano Disney se tratase, y con la increíble voz de Andrew Wincott, el actor que interpresa al personaje durante toda la aventura.

Alfira, la tiefling bardo de Baldur's Gate III, interpreta una canción junto con la TAV

Pero no solamente de épica o de temas que nos invoquen liarnos a golpes se vive. Otra banda sonora completamente distinta, más centrada en la música ambiental, es la que nos trae The Elder Scrolls V: Skyrim. Nuevamente, al escucharla podemos evocar las zonas en las que nuestro Sangre de Dragón ha vivido todo tipo de peripecias. Además, al haber muchos temas centrados en tabernas o ciudades más o menos tranquilas (al principio al menos) resulta muy relajante, y abundan las listas de reproducción en las que se reproducen estas canciones en bucle. De hecho, es algo que recomiendo mucho si tenemos problemas para conciliar el sueño, y personalmente las utilizo de vez en cuando. Otro efecto curioso lo tienen en mí los temas de construcción de Los Sims, que escucho con mucha frecuencia si necesito concentrarme en alguna tarea.

Incluso aunque no tengamos mucha afición por las bandas sonoras, hay algunos temas que se convierten en insignia de una saga y con solo escucharlos ya sabemos de qué se está hablando. Ocurrió con Ezio’s Family, de Assassin’s Creed II, una melodía que parecía simplemente una canción más y terminó convirtiéndose en la insignia de la franquicia. Las diversas versiones del tema principal de The Elder Scrolls, con una base común, pero con modificaciones para cada uno de los títulos, hacen que cuando aparece como fondo en alguno de los tráilers lo identifiquemos inmediatamente sin que ni siquiera salga un logo. Y, por supuesto, la canción principal de The Legend of Zelda, aunque podemos decir que esta saga de Nintendo cuenta con gran cantidad de temas emblemáticos.

Finalmente, y para terminar, quiero destacar el gran esfuerzo musical que se realizó en Cyberpunk 2077. Si bien su salida como juego fue un tanto irregular y la mecánica de la conducción era cuando menos mejorable, al utilizar los vehículos podía accederse a las emisoras de radio de Night City, con una variedad de temas muy destacada. Gran parte de ellos fueron compuestos exprofeso para el título, como los que interpretan las bandas ficticias Samurai o Us Cracks. La experiencia al volante era un horror, pero al menos iba aderezada de una buena banda sonora.

En los videojuegos, como en cualquier creación audiovisual, la música juega un papel fundamental. Además, si sois melómanos como yo, no es raro que empleemos gran cantidad de nuestro tiempo en analizar cada componente auditivo, con las pequeñas notas y sus matices. Y, por supuesto, escuchar listas de reproducción con las que revivir los momentos tranquilos y los emocionantes, rememorar batallas épicas y, cómo no, el día que salvamos el mundo una vez más.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Cosplayer, otorrinolaringóloga, streamer y, sobre todo, mamarracha profesional. Cuqui del almendruqui que no dudaría en sacarte las muelas por tus "incorrecciones políticas"

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