¿Control mental? Nombreno, sólo psicología de la buena

Análisis de Vampire Therapist

Análisis de Vampire Therapist

Hace apenas un par de meses tuve el placer de saborear un fragmento de Vampire Therapist. Las bases del juego estaban asentadas, una visual novel ligera y divertida centrada en sesiones clínicas con vampiros. Algo complejo de conseguir por el carácter serio de la temática. Una propuesta que podía salir muy bien o muy mal, pero que a mí me sorprendió gratamente por alejarse del morbo psicológico, o el uso de psicopatologías como horóscopos, y mostrar la realidad de una consulta terapéutica. Sin caricaturizar trastornos mentales ni ridiculizar a quienes acuden a profesionales. Y es que cuando las cosas se hacen bien, en este caso consultando a personas dedicadas a la salud mental, se nota. Es por esto que llevo desde entonces deseando acceder al juego completo, y una vez terminado mi paso por él, no puedo sino aplaudir como Meryl Streep en los Oscars.

Durante las aproximadamente 10 horas que dura este título, nos pondremos en la piel de Sam Walls, un vampiro del Salvaje Oeste. Nuestro protagonista ha dejado atrás una vida de violencia y malas decisiones. Y tras vagar por la naturaleza replanteándose su existencia, ha dado con Andromachos, un vampiro considerablemente más antiguo y sabio que le acogerá bajo su ala (de murciélago, badum tsss). Así pues, Sam visita a Andromachos en Europa y comienza a aprender el bello arte de la psicoterapia. Primero, nombrando correctamente las diferentes disonancias cognitivas que había identificado con anterioridad, y después aprendiendo nuevas.

Y como no hay mejor forma de aprender en el gremio que a través de experiencias reales, Sam no tardará en ponerse manos a la obra. Pero que no cunda el pánico, porque errar es humano y los vampiros —aparte de murciélagos— también lo son, así que Andromachos estará ahí ayudando. Algo que hará de forma telepática, porque en consulta no siempre caben tres donde caben dos. Esto significa que si fallamos al identificar una disonancia cognitiva, nuestro mentor aparecerá para reconducirnos. Y ésta será la base del juego.

Durante las siguientes semanas en la vida de Sam, dirigiremos la consulta de cuatro pacientes, ayudándoles a identificar estos errores de pensamiento. Así conoceremos al Dr. Drayne, un científico que aborrece ser un vampiro, e Isabella d’Este, una vampira renacentista ambiciosa y perfeccionista. Pero también a Edmund Kean, un vampiro cuya vida y no vida es el teatro, y MedB, una vampira streamer que se alimenta de sus viewers… literalmente. Cada cual con su personalidad, recorridos, problemas y disonancias, que iremos desentrañando sesión a sesión.

Captura de pantalla de Vampire Therapist. Sam, Dr. Drayne y Andromachos.

A lo largo de éstas, cada paciente se abrirá en mayor o menor medida a Sam. Nuestra labor terapéutica será no sólo detectar las disonancias, sino también ofrecerles nuevas perspectivas en determinados momentos, a través de opciones de diálogo. Y si bien a menudo hay una opción buena y otras no tanto, nada nos impide explorarlas todas. De hecho, contamos con multitud de ranuras de guardado, por si queremos dejarnos preparadas lo que yo llamé sesiones de exploración. Y os aseguro que merece la pena.

Pero no todo será trabajar, ni todo ocurrirá en el mismo día o semana. Cada sesión finalizará con una breve conversación entre Sam y Andromachos y una visita al pub del que este último es propietario, el Immernacht. Este club nocturno nos proporcionará la sangre necesaria para subsistir y conoceremos a gente de lo más variopinta. También tendremos conversaciones que no tienen desperdicio, tanto con aquellas personas que nos permitirán alimentarnos como con Crimson, la camarera del local. Y será aquí donde accederemos a uno de los minijuegos de Vampire Therapist, ya que así nos alimentaremos en alguna que otra ocasión. Éste consiste en hincar nuestros colmillos en el cuello de nuestra “víctima”.

Otro minijuego tendrá lugar en la consulta de Andromachos. Y es que para proporcionar una terapia de calidad, Sam también deberá explorar su propia psique. En este caso, el minijuego consistirá en meditar, respirando y despejando pensamientos que nos vengan a la cabeza. Tras ello, participaremos en nuestra propia sesión terapéutica dirigida por nuestro mentor, lo que nos llevará tanto a identificar nuestras disonancias cognitivas como a aprender nuevas. Y estos conocimientos los llevaremos y aplicaremos en el resto de sesiones. Razón por la que las consultas de Sam y Andromachos tienen lugar una vez finalizadas las visitas dirigidas por nuestro protagonista.

Tras recibir a todos los pacientes, convocándoles para una próxima sesión, y aprender nuevas disonancias trabajando con Andromachos, la cosa se complica un poco. Antes de comenzar los siguientes encuentros, deberemos escoger el principal error de pensamiento de cada paciente y aquellas disonancias con las que trabajaremos. Y es que si bien mostrarán muchas más, puede resultar enervante interrumpir continuamente sus respectivos discursos para hacerles notar estos errores inconscientes. Así pues, escogeremos cuatro entre las desbloqueadas y daremos paso a la sesión. Cabe decir que no habrá disonancias acertadas o fallidas, pero no estará de más consultar las notas de Sam sobre historiales y conocimientos adquiridos. Y siempre podemos elegir otras para explorar diferentes diálogos si así lo queremos.

Captura de pantalla de Vampire Therapist. Sam e Isabella.

Por su parte, y teniendo en cuenta el tema central del juego, puede que se os haya pasado por la cabeza la barrera del idioma. Ya comenté en la preview que el juego se encuentra exclusivamente en inglés, tanto voces como textos, pero debo admitir que la traducción le haría perder ciertos matices. Por supuesto, podría hacerse dejándola a cargo de un equipo profesional que haría maravillas, pero no es del todo necesario. Con un nivel medio-alto de inglés podemos desenvolvernos sin problema tanto con los conceptos como con los chascarrillos. Y cualquier palabra que se nos atragante, sobre todo por argot, se puede buscar en Internet en un momento. Además, variedad de frases en otros idiomas que encontraremos irán de la mano de la forma de expresarse de algunos personajes. A menudo como parte del humor del título, que es parte de la esencia de Vampire Therapist.

Y es que si bien lo hace estupendamente equilibrando la fidelidad y el entretenimiento en cuanto a las consultas terapéuticas, donde brilla el título es en el tono utilizado. Sin llegar a resultar ofensivo, morboso o problemático, introduce el humor de forma que encaja proporcionando una ligereza idónea. Sin duda, algo difícil de conseguir, pero que funciona de principio a fin sin menospreciar o ensombrecer la importancia de algunos temas. Y es que tampoco faltarán momentos de tensión, emotivos o serios. Eso sí, sin llegar a tocar asuntos delicados que puedan herir la sensibilidad de algunas personas.

Otro punto fuerte de esta visual novel es precisamente su apartado artístico. Disfrutaremos de los diálogos a través de personajes estáticos cuyas expresiones faciales se adaptarán a lo que ocurra. Y si bien encontraremos pocos personajes y escenarios, serán más que suficientes para ofrecer una estética que le sienta como un guante. Con diseños y detalles cuidados al máximo y capaces de evocar justo lo que pretenden. Es decir, el ambiente gótico del pub y su clientela o la personalidad de los protagonistas, por ejemplo.

A ello se le une la increíble interpretación del elenco de voces que conseguirá atraparnos irremediablemente. Incluso cuando nos topemos con alguna línea de diálogo duplicada, no terminará de sacarnos de la historia. También influirá el apartado sonoro, donde la música del pub se filtrará ligeramente en la consulta, acompañando la sesión sin resultar molesta. Y utilizando de forma adecuada elementos como el sonido de caballos junto a algunas deducciones de Sam o un corte de sangre para indicarnos que hemos acertado.

Captura de pantalla de Vampire Therapist. Sam y Crimson. Redbull.

La preview de Vampire Therapist sentó en mi subconsciente unas expectativas que, debo admitir, tenía miedo de que se desinflaran con el resultado final. Y me ha alegrado confirmar que, si bien era difícil que esto ocurriera, no ha sido así. He disfrutado de principio a fin de cada elemento de este título, desde los propios personajes y la ambientación hasta los diálogos y chascarrillos. Y no me avergüenza afirmar que igual que me he reído o soltado una carcajada alta, se me ha escapado alguna lagrimilla.

La única espinita que se me ha quedado ha sido no poder escoger de qué o de quién alimentarme o, quizás, encontrar algún que otro minijuego más. Sin embargo, tampoco son cosas que marquen demasiado la diferencia. Y ahora mismo sólo tengo una cosa en mente, así que voy sacando los billetes y a ver si Andromachos me puede dar cita pronto. Esta psicóloga necesita ampliar sus horizontes laborales, conocer mundo, dejarse caer por un garito gótico y que le den unos mordisquitos.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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