Mika-go en la leche, qué guarrazo me he pegado
Análisis de Mika and the Witch’s Mountain
21/08/2024 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Hace algunos años me dio por ver varias películas del estudio Ghibli, descubriendo así algunas de mis favoritas. Como ya habréis imaginado, Nicky, la aprendiz de bruja es una de ellas. ¿Por qué, si no, iba a iniciar así este texto? Y es que es evidente e innegable que Mika and the Witch’s Mountain bebe directamente de ella. En otras palabras, la oportunidad de ser una bruja mensajera que cualquier fan de la película de Hayao Miyazaki hubiera deseado estaba a la vuelta de la esquina. Y no tenía intención de dejarla pasar.
La premisa de ambas obras es la misma, una joven bruja deseando iniciarse como tal acaba trabajando de repartidora para costearse los gastos. En el caso de Nicky, la aprendiz de bruja, Nicky va en busca de un nuevo hogar en el que instalarse, mientras que Mika acude a una escuela mágica para aprender el oficio. Y en ambos casos, sus planes dan un giro inesperado que obliga a nuestras protagonistas a dedicarse a la mensajería aérea. Y eso será lo que hagamos en el juego.
Pero no penséis que Mika and the Witch’s Mountain es un calco de la película de Hayao Miyazaki, ya que cuenta con su propia esencia. Y ésta es más que suficiente para diferenciarse y establecerse como algo propio e independiente. Para empezar, el vuelo de Mika es considerablemente más torpe que el de Nicky, así como su historia y labor como repartidoras. También el humor utilizado, los temas que se tratan y la forma de ser de las protagonistas. Pero dejemos a un lado las comparaciones y centrémonos en el juego.
Como viene a ser costumbre, Chibig ha situado su nuevo título en el mismo universo que otros de sus juegos. Esto se traduce, sobre todo, en pequeños descubrimientos y referencias que nos sacarán más de una sonrisa si hemos viajado por ellos. Además, encontraremos adorables estatuillas de Napopo durante nuestros múltiples viajes por este comedido mundo abierto. Estos pequeños coleccionables estarán escondidos a lo largo y ancho de la isla del Mont Gaun y podremos utilizarlos para desbloquear colgantes y atuendos para Mika. También hallaremos diversas estelas para nuestra escoba o cartas de tarot.
Pero no todo va a ser explorar, porque aquí hemos venido a cubrir la vacante del puesto de mensajería. Nuestra labor consistirá en entregar los pedidos asignados tratando de que lleguen a su destino con el menor daño posible. Para ello dispondremos de varios indicadores para tener en cuenta, como los elementos que los estropearían o la integridad del objeto. De este modo, recogeremos un paquete, observaremos el marcador correspondiente e iniciaremos nuestro viaje a pie, en escoba o combinando ambos.

Deberemos tener cuidado de no mojar o golpear las preciadas entregas, especialmente si queremos obtener una buena calificación por nuestro servicio. Y en algunas ocasiones también tendremos que hacer la tarea en el menor tiempo posible. Por suerte, Mika and the Witch’s Mountain no se caracteriza por su dificultad, ya que ofrece una experiencia bastante calmada. Bien es cierto que algunos envíos nos desafiarán más que otros, pero no es la norma. Y no he podido agradecerlo más, si os soy sincera, porque me asustaba que el vuelo de Mika fuera el que acostumbran otros títulos.
Viajar por la isla sobre nuestra escoba resulta tan relajante como satisfactorio, lo que nos invitará a sumergirnos en el juego recorriendo cada rincón. Y si bien se trata de una aventura corta, que completaremos en su totalidad en aproximadamente 6-8 horas, esconde variedad de cosas que hacer. Aparte de entregar paquetes, claro está. Podremos tratar de encontrar los coleccionables mencionados antes, pero también otros elementos para la gente de la isla, debiendo adivinar (o deducir) para quién es cada cosa. De igual modo que descubriremos nuevas formas de acceder a algunos lugares que creíamos inalcanzables en un principio. Incluso podemos apagar algún que otro fuego.
La única pega que podría sacarle a los controles es el botón pre-asignado para saltar con mando. Buena parte del juego la disfruté en Steam Deck y perdí la cuenta de la cantidad de veces que intenté saltar pulsando el comando incorrecto. Por suerte, han tenido esto en cuenta y podremos invertir el salto desde el menú de opciones. Algo que descubrí más bien tarde, pero que me facilitó la partida de forma considerable. En cualquier caso, no cuesta acostumbrarse, aunque a veces se nos vaya el dedo. Por lo demás, manejaremos a Mika cómodamente tanto con ratón y teclado como con mando. Otro fallo que posiblemente se solucionará en próximos parches es que algunos logros no saltaron aun habiendo cumplido los requisitos.
Entre las opciones, también encontraremos la posibilidad de invertir la cámara o regular la sensibilidad. De igual modo que podremos cambiar el idioma en cualquier momento, ya que está disponible en español, alemán, francés, inglés, italiano y portugués. Y con los equipos encargados de la traducción y localización acreditados. También podremos borrar la partida, ya que no encontraremos la opción de iniciar una nueva como tal. Ni contaremos con diferentes ranuras de guardado. De hecho, el juego asegurará nuestro progreso de forma automática.
Por su parte, si bien volar de un lado es lo más agradable del juego, destaca sobre todo el apartado audiovisual. Sigue la estela de títulos anteriores de Chibig, pero no deja de resultar refrescante moverse por un mundo tan colorido y brillante para variar. Además, las animaciones de las cinemáticas acompañan a la estética del juego sin desentonar y los sonidos terminan de redondear la experiencia. Ni Mika ni ningún personaje hablará vocalmente, pero ello no impedirá que les escuchemos emitir algún que otro sonido.

Esto, a su vez, nos permite disfrutar del título con el audio desactivado en caso de que queramos jugar con algo de fondo. Sea un podcast, un streaming o Nicky, la aprendiz de bruja. Y si lo dejamos activado, sentiremos cómo nos sumergimos y perdemos la noción del tiempo conforme recorremos la isla siguiendo corrientes de aire, disfrutando tanto de la melodía como de los sonidos ambientales. También podremos acariciar a tantos perros como encontremos, aunque no al resto de animales que evidentemente están pidiendo caricias.
Y saber con quién o con qué podemos interactuar será tan sencillo que no perderemos el tiempo pensando dónde está cada cosa o qué debíamos hacer. Por un lado, la cara de la persona a quien debemos buscar aparecerá en la conversación junto al nombre. Por otro lado, al seleccionar el objeto de la entrega en el menú correspondiente veremos en el mapa quién lo envía, quién tiene que recibirlo y a Mika. Y, por último, sólo podremos interactuar con gente a la que tengamos que ayudar o entregar algo. Por supuesto, también contaremos con información sobre nuestro siguiente objetivo cuando sea el caso. Pero todo ello permitiéndonos ir a nuestro ritmo.
Mika and the Witch’s Mountain es una simpática aventura que nos arrancará más de una sonrisa con su humor, sus personajes y su mecánica de vuelo. También al caer sobre una altura considerable o dejar caer algún objeto. Quizás en algún momento querremos repartir escobazos, pero se trata de un título tan adorable que se nos pasará pronto el enfado. Bien es cierto que podría haberse alargado más el juego, pero añadirle más coleccionables o alargar la historia de forma artificial quizás no le sentaría tan bien. A fin de cuentas, esta es sólo una acogedora historia sobre una pequeña bruja que entrega paquetes en una discreta isla. Y no necesita más.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

