Siempre supe que era una Quemada

Análisis de The Midnight Walk

Análisis de The Midnight Walk

Son pocas las veces que sigo de cerca el desarrollo de un videojuego. No por falta de interés, sino de tiempo. Y porque no siempre es fácil hacerlo, todo sea dicho. Además, no son pocos los anuncios que acaban alargándose de forma indefinida, de los que dejamos de saber siquiera si llegaremos a verlos, etcétera, etcétera. Sin embargo, en el entorno indie suele ser más sencillo. Por ello, cuando uno de los creadores de Lost in Random decidió fundar otro estudio y crear un juego de arcilla en stop motion, tuvo toda mi atención. Y con cada boceto, cada monigote modelado y cada vídeo se me despertaba más necesidad de jugar a The Midnight Walk.

A lo largo de las 5-6 horas que dura nuestra partida, acompañaremos a Quemado y Arcillo en su viaje por el Camino de Medianoche. Y dada la duración y sencillez del título, no entraré a hablar de su historia sino que dejaré que cada cual la descubra a su ritmo. Lo que sí diré es que esta aventura se divide en cinco capítulos y cada uno de ellos nos permitirá conocer a criaturas de lo más variadas. Para bien y para mal. Y será a través de estos lugares y sus habitantes como descubriremos cuál es la finalidad de realizar este viaje.

De hecho, no puedo sino recomendar explorar cada rincón para empaparnos completamente del contexto y trasfondo de nuestra aventura. Además, no será algo que nos desvíe demasiado de nuestro camino, dado que se trata de un juego bastante lineal. Y recorreremos niveles acotados en los que es difícil perderse o alejarse demasiado del objetivo principal. Sin embargo, sí habrá algún que otro secreto más escondido que nos obligará a prestar más atención si no queremos dejar nada atrás. Aunque siempre podemos volver a jugar un capítulo con fines completistas. O por el placer de recorrer esos escenarios de nuevo.

Y es que, como no podía ser de otra forma, el punto fuerte de The Midnight Walk es su apartado artístico. Acompañado, por supuesto, por una banda sonora y un doblaje de personajes que no hace sino redondear nuestra experiencia. Todos los escenarios y personajes están moldeados en arcilla, lo que nos traslada a lugares dignos de una película de Tim Burton. Oscuridad y peculiaridades incluidas. Algo que invita a pararse más de lo que quizás teníamos previsto simplemente a observar el resultado.

Modelo real de arcilla de The Midnight Walk.

Además, el ritmo pausado de la aventura nos permite empaparnos del entorno tanto como queramos. Eso sí, ello no significa que no vayamos a vivir momentos de tensión o que no nos vayamos a llevar algún que otro susto. The Midnight Walk nos tiene reservada alguna que otra sorpresa y la acción se centra en pequeñas persecuciones y nuestra destreza con el sigilo. Aunque, por suerte, sin abusar de ello, provocarnos frustración o convertir el juego en un tren de la bruja en el que nos inmunizaremos por puro aburrimiento. Todo lo contrario.

The Midnight Walk juega mucho con el ritmo de la aventura, equilibrando las mecánicas de sigilo con las situaciones que nos obligarán a correr un poquito. Incluso en algún momento huiremos de forma preventiva de criaturas que quizás no eran conscientes de nuestra presencia. Todavía. Y en ello influye mucho el uso de auriculares, que, de hecho, no puedo sino recomendar encarecidamente.

No son pocas las situaciones en las que intuiremos el camino a seguir gracias al sonido envolvente. Hasta el punto de que cerrar los ojos es una mecánica del juego tanto para guiarnos como para enfrentarnos a determinadas criaturas. También resolveremos pequeños puzles para abrirnos camino indicándole a Arcillo dónde colocarse o por dónde colarse. Además de encender tantas velas como queramos, o podamos, con su chispa. O utilizando las cerillas que encontraremos en los escenarios. A veces incluso utilizando un mechero con el que podremos lanzar hasta tres antes de necesitar recargarlo de nuevo.

Cabe decir que podremos jugar a The Midnight Walk tanto con mando como con teclado, así como en Steam Deck. Y si tuviera que sacarle una pega sería que no hayan acreditado la estupenda labor de los equipos de traducción. A través del doblaje, disfrutamos de una historia narrada como un cuento con una actuación impecable. Sin embargo, no depender de nuestro dominio del idioma para captar los detalles y sumergirnos por completo es vital. Y quizás da algo más de rabia esta ausencia de reconocimiento al tratarse de una obra creada con tantísimo mimo. En cualquier caso, podremos disfrutar de The Midnight Walk en múltiples idiomas, entre ellos el español de Latinoamérica.

Por su parte, no puedo sino agradecer la forma en la que los coleccionables están bien integrados en la aventura. Esto significa que no tendremos que dedicarnos a buscarlos a la fuerza si nos da la vena completista. Salvo algunos, se trata de elementos que encontraremos sin mayor problema si prestamos atención. Y si bien las estatuillas solo muestran una descripción de los personajes, las caracolas nos cuentan la historia del lugar. Además de la razón de nuestra aventura. Y los dibujos nos dan alguna que otra pista sobre lo que podemos o debemos hacer en determinados momentos.

Captura de pantalla de The Midnight Walk. Arcillo.

También encontraremos carretes de películas que podremos reproducir en el proyector de la Casita, así como los vinilos que descubramos. Y accederemos a este lugar tanto en momentos concretos de la historia como desde el menú de pausa. Un pequeño rincón que nos ofrecerá la calidez de un hogar y satisfará nuestra curiosidad sobre el Camino de Medianoche.

The Midnight Walk es una aventura que invita a disfrutarla marcando un ritmo que no presiona pero tampoco deja que nos durmamos en los laureles. Equilibra perfectamente cuándo debemos movernos con cautela, cuándo explorar libremente y cuándo salir por patas. También juega muy bien con la mecánica de cerrar los ojos y el sonido envolvente. Incluso se le podría haber sacado más partido, aunque fuera a cambio de alguna persecución. Dicho, claro está, por alguien que las aborrece rápido. Ya me conocéis.

En cualquier caso, no puedo sino recomendar este juego tanto para quienes disfrutan con historias timburtonianas como por sí misma. Se trata de una obra que atrapa y mantiene nuestra atención de principio a fin. Que podremos disfrutar de una sentada o en sesiones acotadas por sus capítulos. Y que nos permite elegir dos finales diferentes, dejándonos llevar por nuestro instinto o por lo que hemos aprendido a lo largo de la aventura. Algo para lo que es vital sumergirse, explorar sin prisa y hablar con sus personajes.

Por lo pronto, me quedo con el deseo de volver a convertirme en un Quemado y acompañar de nuevo a Arcillo. Regresar al Camino de Medianoche y, aprovechando para recoger algún que otro coleccionable, sumergirme todavía más en su apartado audiovisual. Además de capturar algún que otro escenario o diálogo para poner de fondo en mis dispositivos. Y ni que decir tiene que necesito figuritas y/o un librito de arte con los diseños y el proceso creativo de The Midnight Walk. Además de seguir de cerca al equipo de desarrollo por lo que puedan sacar esas cabecitas tan creativas. Nunca se sabe, ¿no?

Cómprame un café en ko-fi.com

Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.