Let the bodies hit the floor, let the bodies hit the… FLOOOOOORRRRR!!!

Análisis de Killing Floor 3

Análisis de Killing Floor 3

No son pocas las veces que echo de menos las tardes de aniquilar oleadas de zombis con los maromos. Aquellos días, abriendo streaming o no, en los que las preocupaciones se perdían entre ráfagas de balas, llegadas a un refugio por los pelos y risas. Y si bien hemos puesto varias veces sobre la mesa la idea de retomarlas, e incluso hemos propuesto algún que otro título, el plan nunca ha llegado a formarse. Sin embargo, había un juego que siempre parecía marcar nuestro regreso a las andadas: Killing Floor 3. Aunque hemos tenido que ir adaptando la fecha, y nuestras ganas de probarlo, a sus movimientos. Siempre deseando que los aplazamientos fueran para pulirlo cuidando al máximo la salud de su equipo de desarrollo.

Killing Floor 3 es la última entrega de un shooter en primera persona que nos permite jugar en solitario o en grupos de hasta seis personas. Podremos unirnos a otras partidas o crear nuestra propia sala e invitar hasta a cinco de nuestras amistades. Además, cuenta con crossplay, por lo que no importará en qué plataforma juegue cada cual, siempre y cuando nos aseguremos de activar esta opción. Una vez en la misma sala, todo el mundo tendrá ocasión de escoger personaje y equiparse desde el Bastión, la base principal de Anochecer (Nightfall).

Esta entrega nos sitúa en el año 2091, 70 años después de los sucesos de Killing Floor 2. Horzine ha creado el ejército de Zeds definitivo, una leal horda de monstruos modificados biológicamente al que se enfrentará nuestro equipo en aquellas ubicaciones que pisemos. Y es que formamos parte de un grupo rebelde formado por especialistas de todo tipo que estará dispuesto a poner su vida en juego para proteger el futuro de la humanidad. ¿Que la historia es algo que pasa a segundo plano mientras nos enfrentamos a oleadas de enemigos con nuestras amistades? Puede, pero no se puede negar que tener una excusa para hacerlo siempre es mejor que nada.

Pero lo primero es lo primero, deberemos hacer el tutorial en solitario antes de adentrarnos en el modo multijugador. Tampoco está de más navegar por el menú de ajustes para configurar todo a nuestro gusto, desde la presencia del punto de mira hasta si preferimos micrófono abierto o pulsar para hablar. Además de opciones como el balanceo de la cámara, el modo de daltonismo o la presencia de subtítulos.

Pirómana, Comando e Ingeniero de Killing Floor 3.

Killing Floor 3 se encuentra disponible en múltiples idiomas, entre ellos el nuestro, tanto en lo que se refiere a la interfaz como a las voces. De modo que seremos capaces de comprender las directrices de la misión, sin prestar tanta atención a los subtítulos, mientras nos equipamos. Cada segundo cuenta. Y nuestros personajes harán comentarios durante las oleadas, arrancándonos alguna que otra carcajada con su ingenio.

Disponemos de varios especialistas, o ventajas, a elegir, cada cual refiriéndose a un rol, con sus habilidades y estadísticas propias. Así, encontramos al Comando, la Pirómana, el Ingeniero, la Tiradora, el Ninja y el Médico. Y, como cabe esperar, deberemos equilibrar nuestro equipo combinándolos más allá de escoger al que más nos guste. Que también, por qué no. Al jugar con los diferentes personajes, ganaremos experiencia y subiremos de nivel. Uno a uno, debiendo saltar entre ellos para mejorarlos a todos. Al menos si nos da la vena completista.

Con los puntos y experiencia conseguidos, podremos personalizar las habilidades de los personajes y desbloquear nuevas categorías. Disponemos de tres árboles —habilidades pasivas, objeto arrojadizo, dispositivo— en los que invertir los puntos disponibles conforme vayamos subiendo de nivel. Podremos escoger un elemento de cada nivel, permitiéndonos adaptar nuestros especialistas a nuestra forma de jugar. Además, conseguiremos puntos del pase de suministros al completar tareas durante las partidas, lo que nos permitirá ganar recompensas cosméticas para personalizar nuestras ventajas, armas y tarjeta de jugador.

Un aspecto importante de Killing Floor 3 serán las configuraciones que implementemos en nuestras armas desde la armería de Anochecer. Y es que durante nuestras incursiones, recolectaremos recursos que nos permitirán crear modificadores para munición, mirilla, cargador, etc. Incluso hasta tres cosméticos, escogiendo pintura y adornos. Y podremos intercambiar aquellas modificaciones que sean compatibles con otras armas.

Cabe decir que Killing Floor 3 cuenta con una tienda en la que podemos comprar con dinero real créditos del juego que podremos intercambiar por elementos estéticos. También será aquí donde nos hagamos con el pase de temporada del que obtendremos las recompensas antes mencionadas con créditos obtenidos al conseguir experiencia.

Desde el terminal de misiones, accederemos tanto a los mapas disponibles como al desafío semanal. Escogido el lugar al que viajaremos, deberemos acudir a la lanzadera, asegurándonos de tener todo a punto para la misión. En cualquier caso, antes de comenzar, podremos gastar el presupuesto de la operación en nuestra equipación. Y avisar al resto del grupo de que tenemos todo a punto. Una vez termine la cuenta atrás, o todo el mundo esté preparado, desembarcaremos de la lanzadera. Y los Zeds no tardarán en llegar.

Cortando cabezas de Zeds con dos catanas en Killing Floor 3.

Con esta nueva entrega no sólo nos sumergiremos en una experiencia increíble a nivel audiovisual. También se ha rediseñado a estas criaturas para convertirlas en más rápidas, letales y estratégicas que nunca. Para ello, se han utilizado métodos avanzados de movilidad y ataque y reajustado con una IA más inteligente. Y debo admitir que me han puesto fina jugando en solitario, lo que hace prácticamente necesario adentrarse en Killing Floor 3 en grupo. Aquí no se rellena el equipo con especialistas manejados por inteligencia artificial. Si entramos en solitario es bajo nuestra responsabilidad.

En cualquier caso, disponemos de tres modos de dificultad: normal, difícil e infernal. Y tan pronto como pisemos una de las peligrosas ubicaciones disponibles, deberemos prestar atención a nuestro alrededor. Sea para no perder de vista a los Zeds que no se harán esperar o para encontrar un punto estratégico desde el que hacernos cargo de la oleada. Eso sí, en todo momento sabremos cuánto falta para que lleguen, gracias a una cuenta atrás que nos permitirá avanzar, prepararnos o visitar el cajón de suministros. O encomendarnos a nuestra deidad de confianza. Por lo que pueda pasar.

Para prepararnos, podremos cerrar puertas, colocar artefactos —como torretas, para las que necesitaremos una multiherramienta— o situarnos aprovechando el escenario. Todo ello sabiendo que podremos movernos libremente por la zona, lo cual nos permitirá tratar de hacer hueco si necesitamos coger aire. O en caso de que necesitemos curarnos, dado que lleva su tiempo. Y no siempre podremos hacerlos en los breves periodos entre oleadas. Será en estos momentos en los que debamos escoger si mantener la posición, movernos, curarnos o reabastecernos. O si preferimos cambiar de arma por alguna mejor, aprovechando el dinero conseguido al deshacernos de los Zeds.

Killing Floor 3 ofrece una pequeña historia que da contexto a nuestro paso por el título. Pero más allá de ella, disponemos de órdenes diarias, operaciones semanales y directrices principales que nos permitirán conseguir experiencia como jugadores y para nuestros especialistas. Además de la posibilidad de llevar al máximo nivel a todos los personajes y los pases de temporada. Lo que se traduce en un título de tantas horas como queramos invertir.

Hacía años que quería adentrarme en la saga Killing Floor, en parte empujada por uno de mis mejores amigos y compañero de masacres videojueguiles. Y debo decir que me ha sentado tan bien volver a un shooter cooperativo que no puedo sino desear retomar aquellas tardes en las que la tensión por sobrevivir se diluía entre risas. Momentos en los que el único caos que importa es el de las oleadas de Zeds pisándonos los talones. Y donde las preocupaciones de la vida se comentan entre sangre y desmembramientos.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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