No confundir con la empresa tecnológica
Análisis de Eriksholm: The Stolen Dream
14/08/2025 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Me gusta ir de cara como a la que más, pero hay algo en los juegos de sigilo que me tienta y atrapa a partes iguales. Puede que sea la satisfacción de cruzar sin que nos vean o la tensión que se va acumulando conforme avanzamos. De modo que, al llegar a un lugar seguro, miramos atrás y pensamos “de la que nos hemos librado”. Sobre todo cuando han estado a punto de pillarnos en el último momento. Hay juegos que nos permiten una salida más agresiva y, en estos casos, defendernos bajo el pretexto de que muertos no pueden delatarnos. Al menos si no encuentran el cuerpo. Pero Eriksholm: The Stolen Dream no es así, centrándose exclusivamente en el sigilo. ¿Con artimañas? Puede, pero que no nos vean.
Así, en Eriksholm: The Stolen Dream acompañaremos a Hanna en la búsqueda de su desaparecido hermano Herman. Al parecer, éste estuvo muy ocupado metiéndose en algún lío mientras Hanna sobrevivía a una preocupante enfermedad. Algo que ella no descubrirá por el propio Herman sino por la inesperada visita de la policía con preguntas que Hanna no sabe responder. Cuestiones que también preocupan a Hanna, como dónde se ha metido su hermano, física y figuradamente. Y es que la cosa no pinta bien, pero Hanna tampoco está dispuesta a dejarse embaucar por la policía y decide buscar a Herman ella misma.
De modo que soltaremos las palomitas con las que habremos disfrutado del drama cinemático y pasaremos a una vista cenital para empezar a movernos a hurtadillas por las calles de Eriksholm. En esta ciudad ambientada en la Escandinavia de principios del siglo XX, cada lugar presenta una oportunidad para moverse sin ser vista. Desde una sombra hasta un conducto de ventilación. Y si bien recorreremos el barrio de Hanna, no tardaremos en adentrarnos en terreno hostil, donde cualquiera podría desvelar nuestra posición. O algo peor.
Por suerte, tampoco tardaremos en encontrar formas de crear distracciones o noquear a enemigos. Aunque lo segundo no siempre será posible, sobre todo porque un cuerpo descansando en el suelo es bastante sospechoso. Eriksholm: The Stolen Dream nos obligará a devanarnos los sesos y encontrar el camino más discreto por el que superar una zona. De hecho, si bien podemos desviarnos en busca de notas y coleccionables, la verdad es que habrá un único recorrido seguro. Puede que con alguna variante en determinados casos, pero casi siempre uno que descubriremos observando bien el entorno y los movimientos de los personajes. O por ensayo y error, todo sea dicho.

Gracias a la perspectiva cenital, controlaremos buena parte del escenario. También podremos mover la cámara, tanto en diferentes direcciones como alejarla y acercarla, antes de tomar ninguna decisión para estudiar bien nuestras oportunidades. Así será como veamos los elementos destacados que nos invitan a interactuar con ellos. Sean notas y coleccionables para conocer el contexto de Eriksholm u objetos interactivos como interruptores, trampillas o escaleras, entre otros.
Tratándose de un juego de sigilo, mayoritariamente nos desplazaremos con cautela, sin pausa pero sin prisa. Atendiendo al movimiento y recorrido de los enemigos. Calculando nuestra ruta, opciones y alternativas. Pero en ocasiones no tendremos más remedio que crear distracciones que ponen en riesgo nuestra posición. Algo que nos obligará a movernos con mayor precisión y agilidad. Por suerte, Hanna no estará completamente sola. Al menos no siempre. Y podremos utilizar las habilidades de nuestros aliados para conseguir superar los niveles. Aunque ello implica dividir nuestra atención, y la tensión, entre los diferentes personajes. En especial cuando tenemos que combinar sus habilidades para salir indemnes.
Eriksholm: The Stolen Dream no ofrece diferentes modos de dificultad, pero tampoco los necesita. La historia se fragmenta en ocho capítulos a los que dedicaremos aproximadamente una hora. Algo más si la cosa se complica. Y cada capítulo se divide a su vez en escenarios acotados y objetivos concretos que, junto al autoguardado, harán que avancemos con cierta seguridad. Al menos con toda la que nos puede dar movernos conteniendo la respiración y con el culo apretado mientras aprovechamos una distracción momentánea. Eso sí, hay que vigilar dónde cerramos el juego si no queremos repetir una zona que ya habíamos superado. Nunca está de más recordar que un punto de control no tiene por qué guardar nuestro progreso.
Una de las ventajas de que Hanna esté tan perdida como la persona a los mandos es que iremos desgranando la historia con ella. Algo que no sólo permite que la inmersión sea completa sino que nos hará querer saber más. Por si concentrarnos en superar un escenario no atrapara lo suficiente. Además, el apartado audiovisual nos hará desear que las escenas de historia manteniendo la perspectiva cenital fueran también cinemáticas. Y es que el realismo de éstas nos hará mirar la pantalla como si de una película se tratara. Algo intensificado por un doblaje —en inglés, eso sí— estupendo. Por suerte, podremos disfrutar de una pulida traducción en múltiples idiomas, entre ellos el nuestro, con los equipos a cargo acreditados.

Además, podremos jugar cómodamente tanto con ratón y teclado como con mando e incluso ir cambiando entre ambos sin notar diferencia. Sea porque nos hemos quedado sin batería o sea porque nos hemos tirado bajo el aire acondicionado con nuestra Steam Deck. Algo que tampoco nos impedirá perder detalle o estudiar correctamente a nuestros enemigos y nuestras opciones.
Sin ninguna duda, se trata de uno de los mejores juegos del género que he probado en bastante tiempo. Un ejemplo de cómo presentar una historia tan cautivadora como sus personajes sin perder a quien juega en la frustración de no saber qué hacer. Donde el reto se equilibra con nuestras habilidades, invitándonos a volver a intentarlo, barajar nuestras opciones y prestar más atención. Y si bien es cierto que igual es poco creíble que los enemigos reaccionen exactamente igual a la misma distracción una y otra vez, tampoco serán lentos de reflejos. De hecho, tienen bastante buena vista y no dudarán en acercarse a comprobar un movimiento fuera de lugar o la ausencia de un compañero.
Eriksholm: The Stolen Dream es un título que sabe cómo atrapar a quien juega de principio a fin. Invita a tomárselo con calma y escoger bien nuestros movimientos, pero sobre todo a observar y aprender. Los personajes reaccionarán a nuestros movimientos, a veces complicándonos la vida, pero otras arrancándonos alguna que otra sonrisa. Por supuesto, habrá situaciones en las que la tensión será tal que aguantaremos la respiración y apretaremos la mandíbula. Pero se verán recompensadas con la satisfacción de superar el escenario. Y, en cualquier caso, seremos conscientes de cuál ha podido ser el error para perfilar nuestros movimientos, haciéndolo un juego de lo más asequible. Incluso para quienes evitan el sigilo y la estrategia. Además, Hanna los tiene cuadradísimos y merece el reconocimiento como señora del año 2025… o una de ellas.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

