Antes de entrar en lo que vengo a contar, me gustaría aclarar que siempre he sido, desde pequeña, una chica que ha tenido sus propias reglas a la hora de jugar. Sí es verdad que podía adaptarme a las reglas convencionales de los juegos (por ejemplo, era la mejor portera de mi clase en el fútbol y eso me fue reconocido hasta que los roles de género me apartaron de ese juego) también, a veces, le echaba un poco de creatividad a las cosas.

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