Ya he mencionado alguna vez que no me gusta Undertale: no le veo gracia a los chistes y acabé saturada por los fans del juego al salir. De lo que leído sobre mecánicas y guión, tampoco me parece la gran revolución del videojuego que dice la gente. No lo he jugado, ni visto gameplays. No es un juego para mí y ya está. Podría haber intentado jugar, evaluar sus mecánicas, su narrativa y dejar que me convenciera, y escribir acerca de lo que me parece, pero apenas tengo tiempo jugar a lo que quiero, como para hacerlo en cosas que no despiertan mi interés.

Además hay otra cosa que no me gusta nada del juego: su estética. Me resulta fea y descuidada. Además, la falta de colores no me ayuda a que me guste. En un medio tan visual y que entra tanto por los ojos, al final el tener una estétitca atractiva es lo que hace que te llame la atención un juego o no. Por ejemplo, Bastion es un juego que me entró por los ojos, con esa paleta de colores tan viva. O la acuarela preciosa de Child of Light. O de nuevo los colores y la estética amable de Valiant Hearts.
Pero todos sabemos que un videojuego va más allá de su estética y sus gráficos y es un conjunto de más cosas, como su guión, su narrativa sus mecánicas, etc. Sin embargo, al final la estética se usa mucho para desacreditar muchos juegos, o para venderlos. No en vano, cuando se hacen las presentaciones de los juegos suelen ser tráilers y cinemática, incluso gameplays aunque “Puede que no tengan que ver con el producto final”.  Ha habido muchas polémicas sobre ese aspecto, como el sonado caso de No Man’s Sky, que ahora está ya por fin terminado. Todo esto sin contar los chillidos de “Downgrade” cada vez que sale un triple A, y las comparativas entre las distintas plataformas. Criticar el aspecto visual de un videojuego es algo que está a la orden del día, parece ser. Pero. Hay un pero. ¿Qué pasa cuándo se critica el diseño de personajes? Concretamente por cosas como la vestimenta y arte promocional (principalmente los pósters), que en muchos casos acaba usando a la mujer de reclamo para venderte el juego, lo que acaba echando para atrás a la gente para jugarlo.

Por ejemplo, hay mucha gente que no quiere jugar al Final Fantasy XV, por Cindy “Tetas estáticas”. A algunas las conozco, y les he dado la tabarra con que el juego es maravilloso pese a todos sus problemas, y siguen sin querer jugar, lo que me parece legítimo. Cuando salió NieR: Automata, lo que supe del juego es lo del culo de 2B y no quise saber nada, hasta que vi a Kitsune escribir sobre él, y ahora tengo curiosidad por probarlo, pese a todo eso. Todo el mundo tiene sus líneas rojas sobre lo que jugar, o qué ocio consumir, y cuál no (por ejemplo, no tengo problemas en dar dinero a Sanderson, pese a ser mormón, pero a Card sólo quiero pegDARKOR). Y cada una de esas líneas rojas son legítimas, estén dónde estén (valkyriered ya trató el tema aquí).

Y hay muchos más ejemplos. Imaginad que alguien decide inspirarse en una serie de libros para hacer un videojuego, y resulta que se le escapa un poco de sexualización. Tanta, que hace que un personaje que en las novelas es una araña gigante pase a ser una mujer que lo único que tiene de gigante son las tetas.

Tenía otro recuerdo de Ella Laraña.

Y entonces se comenta, que mirad, no sé si os habéis dado cuenta pero esto resulta un pelín machista y misógino. Y empiezan los lloros, los rasgamientos de vestiduras y la gente empieza a decir que bueno, que lo mismo en el juego está justificado y habrá que esperar a jugarlo.
JAJA SI.

Este último argumento me gusta, porque por un lado solo hace válida una crítica, que es la de alguien que ha tenido el privilegio de poder jugar y pasarse el juego (y a toro pasado, claro está). Y si te lo has pasado, no te preocupes, es que no has jugado lo suficiente. O no has sacado los logros. O te has dejado una misión. O no tienes el 100% completo. O… Al final siempre habrá una pega que nos invalide, que no nos haga dignas de escribir. O de opinar. Al final, todo es por quitarnos la legitimidad de señalaros las cosas que están mal en nuestro ocio.
Y el no poder criticar algo es lo que acaba matando algo: cuando se atasca, se enquista y no evoluciona. Porque no quiero jugar al juego que ya tengo. Porque no quiero ver la misma historia. Porque no quiero resolver los mismos puzles. Porque no quiero jugar el sucedáneo del último juego de moda que ha sido un éxito. Y esto es lo que pasa cuando un medio de creacción se vuelve cómodo.
Porque al final, en las estanterías te encuentras el mismo juego con distintas skins, y tienes que ir a rebuscar tú por tú cuenta si quieres cosas nuevas (benditos sean los indies). Porque cuando un producto innova, también acabáis lloriqueando por la mecánica nueva.

A ver si al final lo que va a pasar es que los que estáis arruinando los videojuegos sois vosotros.

PD: Os voy dejando mi respuesta para las argumentaciones de más de 850 palabras, y/o pataleos de #NotAllPrensa:

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