Detroit: Become Human, ¡mi Connor podría haber muerto!

Detroit: Become Human, ¡mi Connor podría haber muerto!

Detroit, año 2038.

15 de agosto, 20:29.
La compañía CyberLife envía a su prototipo de androide detective para que negocie con otro ídem y salve in extremis a la niña que ha secuestrado. Su nombre es Connor.

5 de noviembre, 9:38.
Un androide cruza el parque: ha salido a hacer un encargo para su dueño, un famoso pintor que ya está bastante mayor. Su nombre es Markus.

5 de noviembre, 16:53.
Un señor despreciable recoge a su recién reparada (y reseteada) androide doméstica, sin que ella sepa que probablemente sufrirá el mismo destino que le han obligado a olvidar. Su nombre es Kara.


Ellos son los tres protagonistas de Detroit: Become Human, el nuevo juego de Quantic Dream con el auteur David Cage liderando el proyecto (mi compañera thebedisburning ya reseñó la demo con mucho arte). Al igual que en Fahrenheit y Heavy Rain, controlamos a varios personajes y las decisiones que hagamos con unos influyen en las historias de los otros. Además, si creéis que sus tramas van a converger en algún momento, pues estáis en lo cierto.

Se trata de un juego plenamente narrativo, la gran mayoría del gameplay está para avanzar la trama. La principal interacción es a través de la elección de distintas opciones de diálogo o de acción, que pueden hacer que la situación se tuerza mucho muy rápido. Otras veces dejan merodear un poco por los escenarios, observando detalles y toqueteando cosas. Esto no termina de ser del todo cómodo en gran parte por cómo se comporta la cámara del juego, priorizando la estética antes que la comodidad. Así he acabado golpeándome contra cada puerta y besando cada pared de gotelé, como si en vez de un androide ultrainteligente estuviese controlando un Roomba.

Eso sí, quiero decir que (aunque no me lo esperaba) Detroit tiene muy buenas ideas en cuanto a jugabilidad. Un ejemplo, la capacidad de Connor de reconstruir hechos pasados como si de una simulación se tratase (parece una versión mejorada de la sección de Jayden en Heavy Rain). Aunque no está del todo exprimido, da una nueva perspectiva a la resolución de casos en el que podría basarse un juego entero. Dejando de lado las mecánicas per se también es importante destacar cómo Detroit aprovecha las limitaciones propias del medio como punto a favor. Las paredes invisibles que no permiten avanzar, las listas de objetivos, los marcadores… Incluso los prompts de vergüenza ajena tipo “X = dar beso de buenas noches a niña”. Todo cobra sentido cuando el personaje es un androide sin libre albedrío.

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¡Góngora! ¡Quién te ha visto y quién te ve! (captura propia)

Pero sé que nadie viene buscando gameplay adictivo en el Detroit, sino historia. Me estoy dejando el postre para el final. Los juegos de Quantic Dream podrán gustar más o menos, pero creo que podemos estar de acuerdo en que suelen estar en la avanzadilla a nivel técnico. En este caso sigue la tradición: estos son, casi sin lugar a dudas, los mejores gráficos que se han visto en PS4. En parte es gracias a que las escenas se desarrollan en ambientes cerrados y pequeños, lo que permite hacer virguerías tecnológicas como numerosas luces dinámicas, efectos de partículas hiperrealistas o incluso espejos con reflejo nítido. La otra razón está en el saco sin fondo que parece ser el presupuesto de los exclusivos de Sony. También es para que se caiga la baba la calidad de las animaciones faciales, que consiguen sortear el valle inquietante, cosa importante en un juego que es prácticamente una película interactiva.

Además, detrás de la mera ejecución tecnológica se intuye un elaborado trabajo de concept art y worldbuilding, al menos a nivel visual. Creo que es la primera vez que un juego situado en el futuro me ha hecho sentir que es factible (excepto por lo de los androides, en 20 años no los tenemos ni de coña). Hasta el diseño de la ropa, apartado en el que se suele hacer agua a la hora de imaginar lo venidero, tiene sentido. Tengo ganas de comprobar en 2038 si todo esto fue premonitorio.

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Bonito (captura propia)

A pesar de que hasta ahora no he expresado queja alguna contra el juego, es cierto que tiene un gran problema. El que se supone que debería ser su punto fuerte: la historia. Yendo con la verdad por delante tengo que decir que está regular. Para mí fue claro desde el principio. La intro de este artículo es un resumen de los primeros capítulos de los distintos personajes: en el caso de Connor tenemos una secuencia bastante trepidante. Pero lo primero que hacemos al jugar como Kara es recoger cajas de pizza vacías y fregar platos. Con Markus no mejora mucho la cosa: salimos a recoger un encargo y luego a subir al bus. Se puede mirar a un carrito de perritos calientes, eso sí.

Yo entiendo que se haya querido seguir diferentes tonos con las distintas tramas pero a ver. Si no querías favorecer mi interés por un personaje en detrimento de los otros, David Cage, haberme puesto a Connor fregando el suelo de la jefatura de policía.

Pero es que si fuese sólo eso… La historia de Kara plantea un tema interesante: la relación materno-filial entre un androide y una niña. Pero se queda a medio gas porque no se desarrolla el concepto, la conexión entre personajes es casi nula y su trama es relegada a una gymkhana del sufrimiento. Markus no tiene mucha mejor suerte. Aunque la idea de Jesús robot mola lo que no está escrito, se plantea de forma sosa y se hace más largo que un día sin pan. Además, el cómo se intenta igualar el problema del racismo con el de la fobia a los androides es insensato como poco. Cuando el debate principal es si la inteligencia artificial puede desarrollar conciencia, es decir, si son personas siquiera, no puedes hacerme creer que son el mismo conflicto.

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En directo desde mi mesa (captura propia)

¿La parte de Connor? Esa está bien. La investigación de casos está entretenida pero más que nada destaca la química entre Connor y Hank, su superior ebrio odia-androides. En gran medida se debe al trabajo de los actores que les dan vida (Bryan Dechart y Clancy Brown respectivamente), aunque también porque el guión no parece tan empeñado en ser tan serio todo el rato. No sólo eso, sino que parece que Connor es el único que se become human o que por lo menos se lo plantea. Tanto Kara como Markus son muy humanos desde el pistoletazo de salida y no se les saca mucho partido a que, bueno, son androides. Es una pena porque tanto Valorie Curry como Jesse Williams hacen lo que pueden con lo que les han dado.

Me he ensañado un poco en los últimos párrafos pero no voy a mentir: me lo he pasado bien jugando a Detroit: Become Human*. Cuantas menos vueltas se le dé al argumento, mejor se lo pasa uno. No será la intención de David Cage, está claro, pero es la manera de la que mejor funciona. Tiene incluso más chicha como experiencia colectiva: ya sea jugando con otra gente (mi madre fue testigo de mi partida), viendo let’s play comentados o simplemente charlando sobre el juego. Detroit añade una función que anima a esto: al final de cada capítulo nos aparece un diagrama con todas las decisiones que hemos tomado (y las que no) y que se puede contrastar con las del resto de jugadores. Es un detalle que me gustó mucho de Catherine y me parece muy inteligente que aquí también lo hayan implementado.

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Pulsa cuadrado para abolir la esclavitud (captura propia)

Detroit es un festival de potencial malgastado. Se nota un gran talento y dedicación por parte de los actores, artistas de concepto, animadores, artistas 3D, compositores… La única rueda de este engranaje que falla es el propio Cage y toda su idiosincrasia. Da la sensación de que está a punto de dar con una idea interesante, como cuando tienes una palabra en la punta de la lengua y no te sale. Quizás habría estado mejor que a la cabeza de este proyecto hubiese estado un David Cage un poco más listo y perspicaz, como un androide de CyberLife.


*Me siento en la obligación moral de decir que he alquilado el juego en vez de desembolsar 70 machacantes en él.

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GloomyMonday
GloomyMonday

Bajista si la situación lo requiere.

7 comentarios
Glitched Ghoul
Glitched Ghoul 09/07/2018 a las 10:23 am

Aún no lo he jugado (le tengo curiosidad pero eso, setenta pavazos, quizás lo alquile, como tú) pero veo que la impresión que da el juego es bastante fiel a la realidad: Connor ‘tá guay, el resto… mñe.

GloomyMonday
GloomyMonday 09/07/2018 a las 9:14 pm

Merece la pena alquilarlo pero vaya, que con let’s plays tampoco se pierde mucho

anuhiu
anuhiu 09/07/2018 a las 12:19 pm

My name is Connor. I’m the android sent by CyberLife

Rena
Rena 09/07/2018 a las 12:29 pm

Interesante. Todavía no lo he catado y soy súper fan de Heavy Rain. Beyond Two souls me pareció también bueno, aunque prefiero el primero. Quizás cuando la pasta baje me plantee echarle un ojo, a ver cómo ha evolucionado este equipo.

GloomyMonday
GloomyMonday 09/07/2018 a las 9:15 pm

Si te gustaron esos dos, seguramente Detroit te guste también. Está más depurado con respecto a Heavy Rain y los personajes son más carismáticos; en mi opinión mejora en casi todo

Abejitx
Abejitx 09/07/2018 a las 6:55 pm

He de decir, que yo me lo estoy pasando a base de alquilarlo…engancha un poco, pero aun no me lo he pasado totalmente y a veces parece un quiero y no puedo…:(

Paloma
Paloma 11/07/2018 a las 1:42 pm

Por ahora es mi juego favorito, me gustaría jugarlo otra vez para ver qué pasaba en las otras opciones, aunque sólo lo he visto jugar, he pasado un rato muy divertido, muy recomendable.

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