Análisis de The Dark Pictures Anthology: Little Hope

Análisis de The Dark Pictures Anthology: Little Hope

Quién me iba a decir a mí hace un año que me iba a aficionar a los juegos de terror. Personalmente siempre he sido muy miedica, pero poco a poco y gracias a títulos como Hellblade y Little Nightmares he conseguido superar esa barrera y voy disfrutando de nuevos títulos. Si bien es cierto que aún no me atrevo a jugar a Outlast, sí me llama la atención el terror psicológico. Es por eso que cuando anunciaron The Dark Pictures Anthology: Little Hope me vine muy arriba y decidí que iba a ser un título que jugase sí o sí.

Little Hope es el título más reciente de Supermassive Games, estudio conocido por Man of Medan y Until Dawn. Este juego está planteado de modo que podemos jugarlo tanto solos como en equipo mediante Steam remote play. Fue así como lo comencé a jugar junto a mi querida Aonia Midnight durante uno de nuestros streams en Twitch, Posteriormente comencé otra partida yo sola, para tomar decisiones diferentes y seguir explorándolo. 

El juego comienza con un viaje en autobús, una excursión de toda la vida. En ella, como nos ha pasado a todos, viajan alumnos de todo tipo y edades (son universitarios). Todo parece ir bien, hasta que en el desvío a Little Hope sufren un accidente. Ello dejará a nuestro grupo protagonista a la intemperie, sin más alternativa que avanzar hacia el pueblo para buscar ayuda. Bueno, o eso creen ellos, porque se verán inmersos en una serie de sucesos sobrenaturales que tendrán mucho que ver con los juicios por brujería de la América colonial.

¡Sapristi!

La inmersión en el juego es completa, con un doblaje sobresaliente que logra suplir los pequeños fallos que pueda haber en cuanto a los movimientos faciales. Los personajes son creíbles y actúan acorde a su personalidad, que podremos ir perfilando mediante las diversas opciones de conversación que se nos ofrezcan. Esto nos abrirá nuevas posibilidades y caminos a seguir, algunos buenos, otros no tanto. Vamos, que se pueden morir en el transcurso de nuestra partida dependiendo de nuestras decisiones. Me gusta mucho la variedad de personajes que hay, tanto en personalidad como en edad, aunque no podremos elegir a cuál manejamos en cada momento, sino que nos vendrá marcado por el juego. 

La influencia de nuestras decisiones la notaremos desde el principio mismo del juego. Las conversaciones marcarán la relación entre nuestros personajes y también su carácter, de modo que sus acciones serán diferentes. Este cambio de historia es increíblemente fluido y no notaremos el salto entre partidas más que por el cambio argumental. Sin embargo, estas pequeñas diferencias harán que podamos acceder a nuevas áreas y llevar con nosotros a otros personajes. Esto cambiará las relaciones entre ellos, lo que desencadenará un efecto mariposa que nos conducirá a diferentes finales. Resulta destacable que en toda conversación tendremos la opción de no decir nada. Porque a veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión y eso es también una decisión, ya lo dijo un famoso filósofo español, ejem

Aunque el juego no está claramente dividido en capítulos o secuencias, cada cierto tiempo aparecerá en nuestra pantalla el Conservador a modo de narrador omnipresente. Éste nos irá relatando ciertos aspectos del juego, como el hecho de que los cuadros o postales pueden ser presagios de nuestro futuro, pero también comentará nuestras decisiones. Todo ello le da un toque narrativo muy potente porque, aunque formemos parte de ella, tendremos la sensación de que nos están contando una historia. 

Las mecánicas son bastante fáciles de realizar, y son muy variadas. En determinadas zonas necesitaremos ser sigilosos  para alcanzar determinados objetos, sincronizando pasos y latidos de nuestro corazón. No contaremos con inventario, así que los objetos que caigan en nuestras manos serán para ser utilizados en ese momento. Finalmente, también habrá bastantes quick time events (QTE), en los que si no pulsamos el botón a a tiempo, es posible que nuestro personaje se enfrente a consecuencias funestas.

Ya hemos hablado de la capacidad profética de las postales, en las que muchas veces obtendremos pistas acerca de las consecuencias de posibles acciones futuras y nos ayudarán a elegir. Las postales, junto con carteles y libros, formarán parte de los ítems coleccionables que recogeremos en los diferentes escenarios. En este aspecto la precaución es esencial, puesto que acceder a ciertas salas desencadenará cinemáticas que nos harán imposible volver sobre nuestros pasos. Con todo ello iremos conociendo Little Hope, sus habitantes y acontecimientos, y conforme avancemos en la trama, la relación con nuestros personajes. Porque la tienen, y no es pequeña.

Este caballero es responsable de la intro videojueguil más épica que he visto en mucho tiempo

El juego constantemente nos dará la sensación de libre albedrío, pero en ningún caso es así. Las zonas a las que podemos acceder están delimitadas por el viejo recurso de la pared invisible, guiándonos hacia nuestro destino dentro de un ambiente aparentemente amplio. La niebla nos traerá muchos recuerdos de Silent Hill, y será la responsable de que en ningún momento podamos abandonar el área en la que estamos sencillamente caminando hacia atrás, porque nos llevará de vuelta. La influencia de esta saga es innegable en Little Hope, puesto que será el miedo a lo desconocido (y no tanto a los monstruos o visiones) lo que nos lleve de la mano todo el tiempo. A fin de cuentas en eso se basa el terror psicológico, en jugar con nuestra mente. 

Respecto a la duración, es un juego bastante corto, de unas 4-5 horas aproximadamente. Aun así invita mucho a la rejugabilidad, puesto que existen varios finales y la historia nos invita a conocerlos. Además, nos quedaremos con las ganas de ver el resto de coleccionables y saber qué profecías se cumplen o no. No voy a hablar del final porque no quiero hacer spoilers. Solamente diré que fue para mí un plot twist considerable, y lleva un buen rato asimilarlo. Pero me gusta, porque al final todo encaja por imposible que nos parezca. 

Little Hope, dentro de la saga The Dark Pictures Anthology, es uno de esos juegos que recuerdas y te marcan durante mucho tiempo. La experiencia que nos aporta, la trama y todo lo que la acompaña hacen las delicias de cualquier jugadora aficionada al terror psicológico. Sabe dar miedo sin abusar de los jumpscares, nos hace empatizar con los personajes y, en definitiva, que queramos revivir los extraños acontecimientos que rodearon al pueblo fantasma de Little Hope.

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