Vivo con Alcina en un castillo

Lady Dimitrescu o el nuevo concepto de mujer fatal

Lady Dimitrescu o el nuevo concepto de mujer fatal

Este artículo contiene spoilers menores de Resident Evil: Village.

Desde su lanzamiento en el año 1996, la franquicia Resident Evil se ha convertido en todo un referente en cuanto a survival horror se refiere. Se ha ido alejando eso sí del clásico “terror con zombis”, y aunque ya poco se hable del virus T y la corporación Umbrella, lo cierto es que los fans de la saga son multitud.

Por todos estos motivos el octavo título de la saga, Resident Evil Village, ha despertado una enorme expectación desde que fuese anunciado en junio de 2020. Situado cronológicamente tras los acontecimientos de Resident Evil: Biohazard (o RE VII), Village nos traerá de vuelta a Ethan Winters, protagonista de la anterior entrega. Muy querido por gran parte de los fans por su carisma y personalidad, las desavenencias de Ethan por Europa del Este han convencido a gran parte del público, convirtiendo al título en uno de los más vendidos de 2021.

Los cuatro jerarcas miran a Rose desde sus puestos

Reunión de pastores, oveja muerta

Pero no se puede hablar de Village sin que nos venga a la memoria una de las que sin duda será estrella de nuestros SOTYs: Lady Alcina Dimitrescu. Vista por primera vez en el tráiler inicial de junio de 2020, lo cierto es que esta noble vampiresa fue ganando protagonismo durante la campaña publicitaria. En dicho anuncio conocíamos, sin saberlo, a los jerarcas y principales enemigos de nuestro juego, y sin embargo fue ella quien captó la atención de aficionados y neófitos. Tanto fue así que una vez llegado el momento de jugar es difícil no desilusionarse un poco dada la escasa duración del personaje en nuestra partida, al ser el primero de los jefes que tendremos que derrotar.

¿Por qué entonces Lady Dimitrescu ha alcanzado tales dimensiones? No es por la ausencia de otros personajes femeninos en el título. Tanto Madre Miranda como Donna Beneviento tienen un diseño muy atractivo y desempeñan papeles como mínimo similares a la dama del castillo. Así que debe de haber más razones.

Si nos fijamos en el aspecto físico del personaje, ya resulta bastante atípico per se. Alcina es tremendamente alta (según la medida oficial, 2,89m), con una edad en torno a los 40 años y se aleja bastante del característico retrato femenino vampírico de jovencita esbelta, en el que encajan mucho más sus hijas. Capcom se ha inspirado para su creación en Hachishaku-sama (la dama de ocho pies), un creepypasta japonés publicado por primera vez en 2008. Comparte con este demonio o yōkai la afición por la sangre, el sombrero de ala ancha y, evidentemente, la estatura. Asimismo, encontraremos en ella una referencia más que clara a Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta de Hungría, particularmente llamativa en la sala de baños junto a los aposentos de Alcina. Otra de las referencias es, como es obvio, el mismo Conde Drácula, ya no solo por el vampirismo sino por las tres muchachas que la acompañan. En el caso del Conde se trata de sus novias, pero en Resident Evil Village serán sus hijas: Daniela, Bela y Cassandra. Todas ellas eran humanas normales, convertidas con éxito al vampirismo tras la exposición al mutágeno Cadou. Este agente, creado por Madre Miranda a partir de la megamiceta, afecta de forma diferente a cada ser vivo al que se expone. Por este motivo la infección ha dado lugar a criaturas del folklore clásico: hombres lobo o lycans, vampiros y criaturas acuáticas (Moureau es particularmente difícil de describir).

Alcina Dimitrescu y sus tres hijas contemplan a Ethan

A pesar de ser todas mujeres vampiro, las diferencias físicas están claras

Veremos asimismo múltiples retratos de Alcina mientras recorremos tanto el pueblo como su morada. Parte de ellos están claramente inspirados en la femme fatale del cine negro: ojos oscuros, tez pálida, labios muy marcados y cigarro con boquilla. Esta imagen aparece sobre todo en las fotografías de los altares del pueblo. Sin embargo, en el cuadro del castillo veremos una representación muy diferente, que recuerda en vestuario y ejecución a la Francia del siglo XVIII.  Esta referencia al arte clásico también es patente en el primer retablo que veremos al entrar al Castillo Dimitrescu, en el que retratan a las jóvenes vampiresas como si de Las Tres Gracias se tratase.

Otra característica que destaca de Lady Dimitrescu es su personalidad. Lejos de ser conformista como Moureau o (generalmente) más leal a Madre Miranda como Heisenberg, Alcina no duda en discrepar ante las decisiones de su creadora desde el primer momento en que ésta decide entregar a Ethan al líder de los lycans. Podemos ver más muestras de su carácter y desavenencias con su creadora a lo largo de nuestra partida, y especialmente con la escena del espejo. Ahí veremos que no es un personaje moralmente blanco o negro: puede ser una villana, pero su preocupación y dolor al perder a sus hijas es más que patente. Naturalmente, aparte de a los desarrolladores debemos agradecer el trabajo excelente de las actrices de doblaje, Maggie Robertson en versión original y Cecilia Santiago en castellano; y por supuesto a su modelo en movimiento, la polaca Helena Mankowska.

Ha dado mucho que hablar, cómo no, la sexualización del personaje. Si bien la estructura física de la dama vampiro no es la arquetípica, sí está vestida con ropa que pone más que de manifiesto su cuerpo. El vestido, aunque con un escote moderado, marca cada curva del cuerpo de la impresionante jerarca. Y lo consigue además alejándose del tradicional y ridículo atuendo que vemos en otros personajes, como es el caso de múltiples juegos de lucha o, por poner un ejemplo en la misma saga, del sinsentido de traje que porta Ada Wong en otros títulos de la franquicia. El tono de voz que utiliza con Ethan es bastante coqueto, excepto en los momentos en los que se enfurece tras la muerte de su descendencia, lógicamente. Sin embargo, aún poseída por la ira, se da a una caza del ratón y el gato permanente. En lugar de ejecutar directamente a su enemigo, como cabría esperar, disfruta mutilándolo y persiguiéndole. Y esta decisión absurda es parte de su atractivo. Más de una vez nos sorprenderemos en nuestro juego acercándonos demasiado porque, aunque conozcamos las consecuencias, si nos coge un ratito tampoco nos vamos a quejar. Incluso podemos decir que mantiene este mismo rasgo en las diferentes fases del combate final contra ella, aunque en esta ocasión dudo mucho que tengamos demasiadas ganas de que se nos acerque. Y resulta muy curiosa la diferencia que tiene con cualquiera de sus hijas puesto que, a pesar de ser muchísimo más normativas, no se acercan al carisma ni al atractivo de la condesa. También jugarán con Ethan e intentarán atraparle, pero resultan mucho más cargantes y menos llamativas, al ser más bien infantiles y caprichosas.

Aunque sugerente, el diseño de personaje está bastante alejado de lo que conocemos como sexualización femenina clásica. No vemos la clásica desproporción cintura-pecho que tantos dolores de espalda evoca, sino que su tamaño es coherente con el que presentaría una mujer de su peso. Además, no son las típicas tetas perfectas, tienen estrías y, lo que impresiona, cicatrices, seguramente a raíz de varias mutaciones. Pero ¿está sexualizada? Yo diría que sí. Ya no solo por el efecto tetas, sino por escenas tales como el primer mordisco a Ethan que, sin el contexto que la rodea, cuesta mucho no ver como una felación. Incluso así resulta tremendamente erótico. Pero ciertamente no resulta exagerado o desagradable, ni siquiera fuera de lugar dentro del mito del vampiro, ya con una considerable carga sexual de por sí. Sexualizar no es solamente “vestir sexy”, y tampoco tiene una connotación negativa si se hace de forma adecuada y alejando la perpetua mirada de señor cishetero de los videojuegos.

Lady Dimitrescu es un soplo de aire fresco en los videojuegos que se agradece. La diversidad de los cuerpos existe, guste o no, y el que aparezcan personajes más o menos relevantes con un físico alejado del canon actual es necesario. Acostumbradas a villanas histriónicas (Lady Gobernalle de World of Warcraft, por poner un ejemplo) o a las mujeres de Villa Ordon de Legend of Zelda: Twilight Princess, el que aparezca y se dé relevancia a una mujer de mediana edad sin un cuerpo espectacular ha sido, desde luego, uno de los principales hitos en videojuegos de los últimos meses.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Un día me dieron un mando y así me ha ido

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