Echo de menos los libros de instrucciones

Echo de menos los libros de instrucciones

Érase una vez unas cajas mágicas que en su interior guardaban dos grandes tesoros: uno era la puerta a mundos imposibles y grandes aventuras; el otro era la llave. Y era difícil entender el uno sin el otro, a veces incluso literalmente. Pero con el paso del tiempo, mientras la puerta se hacía más grande y detallada, la llave comenzó a hacerse más y más pequeña, hasta que un día dejó de hacer falta.

Recuerdo la primera vez que compré un juego sin manual. Era de segunda mano, así que volví a la tienda y le pregunté al dependiente si se le había olvidado guardar el libro de instrucciones. Mi decepción al escuchar que ese juego no tenía manual fue enorme. Y mi cara de idiota, también.

¿Un videojuego sin manual de instrucciones? ¿Qué será lo próximo, una caja sin cartucho?

Para mí era imposible imaginar un juego sin su manual. Eran un equipo. A veces venían acompañados de panfletos de publicidad y otras, si había suerte, incluían un CD con demos. Pero siempre juntos. Y algunos estaban tan bien diseñados y eran tan bonitos, que parecían pequeñas cartas de amor a su juego. De pequeña me encantaba mirarlos para descubrir la historia, conocer a sus personajes… pero sobre todo, para aprender a jugar. En las primeras generaciones hacían difícil poner tutoriales muy extensos o largas explicaciones dentro de los juegos (sin contar con genialidades como la primera fase de Super Mario Bros). Los libros de instrucciones abordaban ese problema.

Pero, por aquel entonces, la jugabilidad no era lo único que necesitaba explicación. Ahora, el acceso a la tecnología en nuestro país es mayor y prácticamente todas las casas cuentan con más de un dispositivo «inteligente»: smartphones, asistentes virtuales, robots de cocina… y, por supuesto, videoconsolas. Tecnología que forma parte del día a día de todos los miembros de la casa, desde el más joven hasta el más anciano, pero en la época de los 80 los videojuegos eran una gran novedad tecnológica. Por eso era necesario explicar para qué servían cada uno de los componentes de la consola, la manera correcta de conectar un mando, o cosas que ahora consideramos tan básicas como no sacar el cartucho (o CD) con el juego en funcionamiento.

Foto de un manual de instrucciones de un juego

Explicación con dibujos > Tutorial con texto

Quizá ese fue uno de los motivos por los que cada vez eran más finos y traían menos información. Y aunque todo apuntaba a que el manual de instrucciones de toda la vida estaba condenado a desaparecer, no lo vi venir. La verdad es que, si lo pienso ahora, su cambio hacia las odiadas “guías de acceso rápido” debió darme alguna pista de que el final de su historia no pintaba bien. Nada bien. Por lo menos, Nintendo acompañó esas guías con las instrucciones en formato digital. Aunque no duró mucho. Después nada. Solo un cartucho, solo un CD, solo un Blu-ray. Aunque me duela admitirlo, puedo llegar a entenderlo.

Para empezar, los videojuegos se han establecido como una alternativa de ocio más,  ya hay generaciones que han convivido con ellas y conocen su funcionamiento. Es normal ver a una nueva jugadora iniciarse en el medio gracias a una persona de su entorno.

Además, después de tanto tiempo, tenemos las mecánicas más que aprendidas: sabemos que en los plataformas se salta, en casi todos los clásicos JRPG se lucha por turnos usando cuadros de texto, en los beat ‘em up se avanza horizontalmente zurrando a todo el que se te ponga delante… Aunque no todo está inventado, es difícil que nos encontremos con un estilo de juego que no sepamos abordar.

Hemos crecido con el medio, entre vidas extra y power ups. Pero no solo hemos ganado más experiencias y evolucionado como jugadoras. Las consolas también han cambiado. Ahora son cada vez más potentes y ya no tienen las limitaciones de antaño, lo que permite crear extensos tutoriales dentro del juego en lugar de plasmarlos en papel. O narrar parte de la historia usando recursos visuales que, a día de hoy, consiguen que algunos juegos casi parezcan una película de animación.

Pero si todo lo importante está dentro del juego… ¿por qué deberían volver?

Yo siempre he considerado los manuales de instrucciones como una maravillosa manera de sumergirme en el juego sin necesidad de encender la consola. Por eso me da tanta pena que prácticamente hayan desaparecido. Pero no tendría por qué haber sido así. En lugar de eliminarlos, se podrían haber modificado y adaptado a tiempos actuales. Expandir el videojuego como siempre lo han hecho… pero de una forma diferente. Ya no serían libros de instrucciones de antaño, pero se convertirían en un complemento genial para mejorar la experiencia de juego. Se me ocurre el ejemplo de Parting Ways, el prólogo de FFXV. Lo ideal habría sido incluirlo como una cinemática o un tramo jugable (aunque si tenemos en cuenta todas las veces que estuvo al borde de la cancelación, se puede considerar un milagro que lo terminaran. Ahora, si me disculpáis, me voy a gruñir muy fuerte a Square por cómo la liaron con su desarrollo). Pero si, por falta de tiempo, mala gestión o presupuesto, no se pudo añadir más contenido a ese juego, habría estado genial incluirlo como un libro dentro de la caja. O por lo menos un código QR o enlace que te llevara a descargar dicho documento. Y así se evitaría que gente despistada (como yo) se entere dos años después de que el juego tiene un prólogo.

Y esa es solo una posibilidad. Si casi todas las explicaciones están en el juego, ¿por qué no adaptarlo, añadir más imágenes, menos texto y ponerlo como manual? Cuando era pequeña, descubrir que el manual tenía dibujos era una maravilla. No las típicas capturas cutres del juego, no. Ilustraciones de los personajes, los enemigos o los escenarios… ¡a veces incluso en color! Solo hay que abrir un manual de Super Nintendo para ver el esmero con el que fueron creadas. Además sería una buena manera de preservar el arte del juego. No son pocas las ocasiones en las que un remaster se ha visto retrasado o ha sufrido problemas a causa de no encontrar el código fuente del juego original. Y si algo tan importante como el código de un juego se puede perder, imaginad qué le puede pasar a una hoja de papel en una montaña de carpetas. Los manuales de instrucciones dan la oportunidad de que ese trocito de arte se conserve en el tiempo.

Foto manual Link's Awakening

En el manual de Link’s Awakening podíamos encontrar imágenes tan bonitas como esta

Y sé que muchas estaréis pensando (no sin razón) que ya existen los libros de ilustraciones en los que contemplar bocetos, diseños o storyboards. Eso es cierto, pero hay muchísimos juegos que no cuentan con ese tipo de recopilaciones, e incluso los que lo tienen, suelen agruparse en sagas del mismo juego. Y es peor cuando se añaden de extra en las ediciones especiales, ya que la tirada limitada y el sobreprecio hacen difícil que cualquiera lo pueda comprar.

Pero no solo hay que limitarse al arte de los juegos. Se pueden hacer decenas de cosas para complementar la experiencia: narrar anécdotas o curiosidades del desarrollo, crear fichas de los personajes, poner la lista de comandos para tenerlos más a mano (como los movimientos en los juegos de lucha), un glosario con los usos de diferentes elementos, estados o magias y no tener que navegar entre un laberinto de menús… e incluso se pueden utilizar para plantear puzles o personalizarlo según la temática (por ejemplo, convertirlo en un mapa del tesoro si el juego es sobre piratas). La imaginación es el límite.

Pero claro, eso no da dinero.

Es una pena.

Y, por desgracia, ahí es donde está el verdadero motivo de su desaparición. Vale, puede que ahora no sean tan imprescindibles como antes, pero al final solo es una excusa. Igual que los videojuegos han ido evolucionando con el tiempo, los manuales tendrían que haber cambiado junto a ellos. Hacer la experiencia más inmersiva, más original, más accesible. Expandir el juego. Ser algo más. Pero no, las compañías optaron por hacerlos más finos, por cambiarlos por un panfleto cutre, por eliminarlos.

Aunque no seamos mal pensadas, que fue por nuestro bien (y del medio ambiente, que también son muy ecologistas). Así podían vender sus juegos más baratos y que llegaran a más gente. Porque para ellas, las jugadoras son lo más important… Perdón, no puedo terminar esa frase sin tener un ataque explosivo de risa. La realidad se resume en dos palabras: abaratar costes. Al fin y al cabo, no hay que olvidar que las compañías de videojuegos son, ante todo, empresas. Y sus prioridades están totalmente claras. ¿Por qué nos iban a dar algo “gratis” dentro del juego si después lo pueden vender como merchandising y ganar más dinero? ¿Para qué esforzarse si la gente lo va a comprar igual?

¡Mirad! ¡Una edición coleccionista salvaje apareció!

Cuando pienso en ello, lo primero que se me viene a la cabeza es un anuncio de Teletienda:

¿Echas de menos los libros de instrucciones? no te preocupes, nuestra versión Deluxe viene con manual, ¿o puede que sea un artbook? ¡Si tienes suerte, incluso las dos cosas a la vez! ¡MARAVILLOSO! Pero ten en cuenta que su grosor dependerá del precio del pack. ¡A 5 euros la página, chollazo!

Espera, ¿que además quieres la banda sonora? ¡Sin problema! Aquí tienes la Deluxe Plus, con las mejores canciones del juego en formato digital. Para tener el CD debes comprar la Súper Deluxe Plus Ultra Alpha Torremolinos Edition que además incluye un fantástico pin y también… mira, yo qué sé, una skin para tu personaje y una pegatina de Torremolinos, que es bien bonito. De alguna forma tenemos que rellenar esto para justificar su precio.

Pero no te vayas, ¡que aún hay más! ¿Te gustaría conocer mejor a tus personajes favoritos y entender cosas que no explicamos en el juego? ¡Con la guía Maximum Power Origins se resolverán todas tus dudas*!

*No te aseguramos que se resuelvan todas tus dudas. La guía se vende por separado.

Suena ridículo, ¿verdad? Puede que lo haya exagerado, pero si quitamos al señor de la Teletienda y añadimos más sutileza a la hora de intentar colarnos cualquier chorrada, veremos cómo es una situación que llevamos años sufriendo. No solo con los libros de instrucciones, por desgracia. Si se trata de maximizar beneficios, son capaces hasta de vendernos un juego a trozos (¡hola, FFVII Remake!).

Y no es que esté en contra de las ediciones especiales, ojo. De hecho hay algunas que deberían estar en un museo. Pero que me quieran cobrar 10 euros extra (o más) por algo que antes venía de serie con el juego es de tener la cara de adamantium.

Si ver cómo los manuales han ido desapareciendo poco a poco me entristece, saber que es cuestión de dinero me cabrea. Y mucho.

Captura mostrando las distintas ediciones de Sonic Origins, ninguna con libro de instrucciones

Lo de Sonic Origins es de traca. Y encima sin libro de instrucciones

Pero no es suficiente. Nunca lo es, ¿verdad? hay que seguir ahorrando costes, ser imaginativos. “Esto lo podemos vender como DLC, esto sobra, esto no lo echarán en falta, hay que recortar, recortar, recortar”. Hasta llegar al absurdo total: vender una caja vacía. Bueno, vacía no, que dentro tiene un monísimo código de descarga para nuestra diversión. Así podemos disfrutar de nuestros títulos favoritos sin tener que complicarnos la vida intentando recordar en qué caja iba cada juego. O mejor aún, sin necesidad de levantarnos del sofá.

Aunque el formato digital tiene sus ventajas, que lo quieran convertir en la única opción de compra es algo que me preocupa. De nuevo, cuestión de beneficios. Tristemente, veo cómo el juego físico nos está diciendo adiós con la manita.

Suspiro. ¿Cómo puedo esperar que vuelvan los manuales con el camino que están tomando las empresas hacia el formato digital? Si ya ni viene el juego en la caja, como para pedir que pongan un librito.

Por suerte, no todo está perdido. Siendo los juegos indies los que nos recuerdan que aún hay cariño en el medio. No soy una ingenua y sé que también buscan ganar dinero con sus títulos. Pero hay ganas de experimentar, de cuidar los detalles, de arriesgarse ofreciendo experiencias únicas.  A veces sale bien y otras, por desgracia, no tanto, pero se agradecen cada una de sus propuestas.

Sin ir más lejos, hace poco terminé de jugar a Tunic y es un juego que me ha encantado. Os podría hacer una lista de todas sus virtudes, pero lo que realmente me ha robado el corazón ha sido su manual de instrucciones. Solo hay que ver los kilos de amor que tienen sus páginas y el bonito homenaje a los antiguos manuales de The Legend of Zelda. La forma en la que se obtiene poco a poco (siendo uno de los coleccionables del juego) y cómo nos ayuda a desentrañar los misterios del título es de 10. Para mí fue una chulada descubrir que el manual era un puzle en sí mismo y no me gustaría chafar esa experiencia a las personas que quieran jugar el título. Aun así, explico un poco más del manual sin spoilear demasiado:

Aunque lo mejor es el uso que se le da en el post-game de la aventura. Podría hablar durante horas de todos los pequeños secretos que se esconden entre sus hojas (mención especial a la página 9), pero prefiero que lo descubráis por vuestra cuenta. Porque, ante todo, el manual de Tunic es una mecánica más. Una agradable sorpresa que añade nuevas capas de jugabilidad a la aventura. Así que coged papel y lápiz, afinad vuestras dotes detectivescas y preparaos para consultarlo una y otra vez si queréis descubrir el «Camino Dorado» que os conducirá al verdadero final del juego. Y precisamente de eso se trata, han cogido algo maravilloso y lo han transformado en algo aún mejor.

Los juegos como Tunic me dan esperanzas de volver a verlos algún día. Sé que es  difícil que sean como los de mi infancia pero… puede que sea una romántica. Puede que, quizá, regresen, aunque sean distintos, aunque sea en formato digital. Ojalá.

Las cartas de amor no tienen que ser siempre en papel.

Cómprame un café en ko-fi.com

1 comentario
Francescus
Francescus 10/08/2022 a las 8:45 am

Vaya pedazo artículo de opinión.
Me has hecho recorrer un viaje por el tiempo e incluso caer en cosas que no había caído.

Mis más sincera enhorabuena.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: